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Venezuela

Encuentro entre Trump y Guaidó, un acontecimiento más que nada simbólico

Juan Guaidó fue recibido el miércoles en la Casa Blanca por Donald Trump.
Juan Guaidó fue recibido el miércoles en la Casa Blanca por Donald Trump. NICHOLAS KAMM / AFP
Texto por: RFI
6 min

Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de países, fue recibido este miércoles en la Casa Blanca por Donald Trump. Fue uno de los invitados especiales del Presidente de los EE.UU. para el discurso del Estado de la Unión el martes. Para presidente de la Asamblea Nacional, esta bienvenida es un testimonio del éxito de su gira internacional que comenzó hace tres semanas. Pero para Guaidó, la parte más difícil resta por hacer.

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Por Benjamin Delille, corresponsal de RFI en  Caracas,

Desde el punto de vista simbólico, esta gira internacional es un gran éxito. Juan Guaidó ha demostrado que aún cuenta con el apoyo inquebrantable de los aproximadamente 50 países que lo reconocieron como presidente interino en 2019. Se reunió con varios jefes de estado, Emmanuel Macron, Boris Johnson, Justin Trudeau. Habló en el Foro Económico Mundial en Davos el mes pasado, y en todas partes fue recibido como el verdadero presidente de Venezuela.

Por un momento, se pensó que no lograría verse con Donald Trump. Algunos analistas vieron esto como una reserva por parte de los Estados Unidos. Finalmente, no sólo lo conoció, sino que recibió una ovación unánime del Congreso de los EE.UU. durante el discurso sobre el estado de la unión. Estos símbolos reforzaron enormemente su posición como el opositor número al régimen de Nicolás Maduro.

¿Un cambio para Venezuela?

¿Pero qué cambiará esta visita para Venezuela? Ahí es donde está el problema. Cuando Juan Guaidó comenzó esta gira, prometió que traería "buenas noticias" a Venezuela, pero no consiguió nada concreto,  aparte del aumento de las sanciones contra el gobierno venezolano, una promesa hecha por Estados Unidos.

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Los aliados internacionales de Juan Guaidó tienen poco más que ofrecer para aumentar la presión. Sobre todo porque las sanciones han ido aumentando durante más de un año y Nicolás Maduro sigue más que nunca aferrado al poder. Paradójicamente, los venezolanos son las grandes víctimas de estas sanciones.

En su discurso en Davos, Juan Guaidó prometió que Venezuela no es un problema insoluble, pero no parece estar surgiendo ninguna salida. El dirigente metió un gol en contra en el mismo discurso al comparar su país con Siria y Yemen, dos naciones cuya crisis es claramente insoluble para Occidente.
Juan Guaidó lucha por la movilización

Ahora, Juan Guaidó debe regresar a Venezuela, lo que debería suceder pronto. Algunos temen que sea arrestado porque ha tenido que enfrentarse a una prohibición de salida, pero eso es poco probable. Los Estados Unidos han dejado claro que una detención del oponente tendría graves consecuencias.
Lo esperable es que el jefe de la Asamblea Nacional repita la misma estrategia que ha estado usando durante el último año. Le va a pedir a los venezolanos que salgan a la calle. Y ya ha anunciado que una gran manifestación tendrá lugar en Caracas pronto. El problema es que todas sus llamadas para manifestarse en las últimas semanas han sido desatendidas.

Los venezolanos pierden las esperanzan. Están demasiado ocupados lidiando con la crisis económica. Y no están seguros de que un encuentro simbólico con Donald Trump sea suficiente para motivarlos. Una paradoja, ya que en Madrid y Miami, Juan Guaidó movilizó a miles de venezolanos de la diáspora: en cierto modo, es ahí donde mejor le que a Juan Guaidó el traje de presidente, cuando no está en Venezuela.
 

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