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Escala en París

Las mujeres de los Montes de María “cultivan el futuro” 20 años después de la masacre de El Salado

Audio 13:00
Lizette Lemoine presenta en Francia 'Sara, Neyda, Tomasa y las otras'
Lizette Lemoine presenta en Francia 'Sara, Neyda, Tomasa y las otras' © rfi
Por: Aída Palau | Florencia Valdés

En febrero del año 2000, se cometió una de las peores masacres de los paramilitares en Colombia. Fue en el Salado, 60 muertos y decenas de miles de desplazados. Los campesinos tuvieron que abandonar las tierras por la violencia, acechados por los grupos paramilitares y los guerrilleros. 20 años después, las mujeres de los Montes de María han resistido, se han reconstruido y empoderado. La documentalista franco colombiana Lizette Lemoine habla con algunas de estas resistentes en su documental ‘Sara, Neyda, Tomasa y las otras…’ que se presenta estos días en las salas de cine de Francia.

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Con más de cuarenta documentales a sus espaldas, Lizette Lemoine ha dedicado una decena de sus películas a Colombia. En este último trabajo viajó hasta las poblaciones de los Montes de María, una de las zonas más castigadas por el conflicto armado colombiano. Durante semanas convivió con mujeres campesinas, trabajadoras y aguerridas, mujeres valientes que vivieron el conflicto en primera persona, que perdieron a seres queridos, que presenciaron masacres, que tuvieron que abandonar sus hogares, que sufrieron la extorsión y las amenazas de los grupos armados. Son las historias de Sara, Neyda, Tomasa, Margarita y tantas otras cuyo testimonio es clave para mantener una memoria esencial para construir la paz en un país marcado con fuego y sangre por la guerra.

“Hay una frase de un gran documentalista chileno, Patricio Guzmán, que dice que un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotos, un país con una memoria blanca, creo que es importante hacer ese trabajo de memoria”, tal es el credo de esta bogotana, afincada en Francia donde estudió antropología y cine.

En la cinta que dura más de una hora y veinte minutos, se cuenta la historia de los últimos veinte años de los Montes de María, los peores años de la guerra, el hambre y la reconstrucción y empoderamiento de las campesinas a través de los ojos de las mujeres. “Si una mira las estadísticas de la guerra, los que más han sufrido la guerra son mujeres y niños, más del 70%, entonces dije por qué no hacer algo que sea solo a través de la mirada de las mujeres”, explica en Escala en París la documentalista.

“Los militares fueron cómplices de la matanza”

Uno de los episodios más sangrientos fue la masacre en Salado. Entre el 16 y el 21 de febrero del año 2000, 450 paramilitares de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) entraron a El Salado, en el sur de Cartagena y mataron a más de 60 personas. Durante seis días mataron y violaron en un festín macabro sin que el ejército interviniera. “El ejército fue cómplice. Ellos sabían que los paramilitares iban a entrar. Hablé con gente que me dijo que los tipos sólo se cambiaban el brazalete de los militares y de las AUC. Si en un momento hubo dudas, hoy en día con todos los procesos que ha habido, no hay duda de que los militares fueron cómplices”, asegura.

Los 20 años de la matanza coinciden con la liberación en Estados Unidos de dos jefes de las AUC que comanditaron el ataque del Salado, Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40.  “Ellos quieren acogerse a la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), creo que Mancuso está dispuesto a dar muchos detalles de su relación con estamentos del Ejército, pero debe de haber mucha gente que no quiera que se haga ese proceso”, dice.

El documental pone de manifiesto el dolor, pero también la fortaleza con la que las mujeres han plantado cara para “cultivar el futuro”. “A raíz del conflicto, ellas comenzaron a tomar autonomía y una manera de darles más autonomía era darles voz en el documental”, nos explica.

Con los niveles de violencia que había, los hombres tenían miedo de organizarse porque podían acusarlos de pertenecer a algún grupo armado. “Ellas comenzaron a asociarse y son ellas las que salen a trabajar, a cultivar y a vender, esa era la manera de volver a tejer ese tan deteriorado tejido social porque la guerra lo que hizo además es que no había confianza entre los vecinos, nadie sabía quién era tu enemigo”, aclara Lizette Lemoine.

La restitución de la tierra, una asignatura pendiente

Durante los años más violentos entre finales de los años 90 y los primeros años del 2000, decenas de miles de personas abandonaron sus hogares, dejando las tierras o malvendiéndolas a terratenientes.

“El proceso de restitución de tierras ha sido muy lento. Más del 13% de la tierra colombiana fue expoliada a campesinos, ocho millones de hectáreas. Muchos de esos campesinos no tenía ni siquiera escrituras de las tierras. De esos ocho millones sólo se ha restituido el 10%, en los Montes de María el porcentaje es mayor, porque el gobierno quería mostrarse ejemplar. Pero en zonas enteras del Cauca, ni siquiera han entrado, por la presencia de grupos armados”, analiza la documentalista.

A pesar de la firma de los acuerdos de paz en 2016, sigue habiendo muchos asesinatos en Colombia de líderes sociales. Según deplora Lemoine, después de las expectativas que levantaron los acuerdos, ha vuelto el temor y cierta desconfianza por el accionar de carteles de la droga y disidentes de la guerrilla. “Cada día asesinan a un líder campesino”, se lamenta.

#Escala en París también está en Facebook.Un programa coordinado por Florencia Valdés. Realizado por Souheil Khedir, Fabien Mugneret y Victor Uhl. 
 

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