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Ernesto Cardenal: ‘los que ahora gobiernan llamándose sandinistas no lo son’

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal al cumplir 95 años con buena salud e inmerso en la creación de nuevos poemas
El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal al cumplir 95 años con buena salud e inmerso en la creación de nuevos poemas AFP/Archivos
Texto por: Braulio Moro
6 min

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, protagonista de la revolución sandinista y crítico del gobierno de Daniel Ortega, falleció este domingo a los 95 años tras sufrir una descompensación generalizada en un hospital de Managua. Al cumplirse 30 años de la revolución RFI conversó con Cardenal sobre su relación con Juan Pablo II, el rol de Estados Unidos y el giro que tomó el gobierno de Daniel Ortega.

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El sacerdote Ernesto Cardenal, célebre escritor de obras como "Hora Cero", "El Evangelio de Solentiname" y "Oración por Marilyn Monroe y otros poemas", falleció este domingo a los 95 años en Managua.

Cardenal fue de los actores más emblemáticos de la revolución nicaragüense  (1979-1990), fungió como ministro de Cultura del gobierno sandinista y recuerda cómo vivió ese proceso.

“Fue una revolución muy bella y para muchos ha sido la mejor que ha habido, una transformación del país, una cosa verdadera mente inolvidable para los que la vivimos y que fue frustrada por la injerencia de los Estados Unidos”, recordó Cardenal en diálogo con RFI en julio de 2009, coincidiendo con los 30 años de la revolución sandinista.

 “Fue todo un renacimiento cultural; un ministerio que divulgó la cultura para toda la población,  sólo solo para una elite culta. Fue la pintura, la música, el teatro, la danza, el folclore, la artesanía, museos, publicaciones, libros, cine, todo eso fue lo que hizo la revolución en la cultura”, afirmó.

La muerte de este defensor de la teología de la liberación se produjo un año después de que el Papa Francisco le revocara al sacerdote la "suspensión a divinis", aplicada por Juan Pablo II, por su militancia política con la pasada revolución sandinista.

En 1983, el papa Juan Pablo II realizó su primer viaje a Nicaragua.  Asediada entonces por los actos de los contra-nicaragüenses financiados por Washington. Recién bajo del avión. Juan Pablo II regañó públicamente a Ernesto Cardenal por su apoyo a la revolución sandinista. Con él evocamos este hecho, por qué la población voto en 1990 contra los Sandinistas y cómo fue que se desvió la revolución.

“Él me hizo una humillación pública porque yo era un sacerdote que estaba en el gobierno sandinista y él era enemigo de la revolución. Él quería una revolución que persiguiera a la Iglesia como había sido el comunismo en Polonia su patria, con un pueblo muy católico. Él quería que también la revolución aquí fuera así, impopular por lo mismo ante una población católica, muy cristiana. Pero fue un pueblo cristiano al mismo tiempo revolucionario y que dio su gran apoyo a la revolución, no solo los laicos sino también muchos sacerdotes aún en el gobierno,  en cargos importantes del gobierno”, apunta.

Treinta años después de la revolución sandinista, Cardenal evocó con amargura el giro que tomó el proceso, adjudicándoselo a la injerencia estadounidense.

“Ocho años de guerra nos hicieron las administraciones, Reagan primero y después la de Bush y destrucción del país, los objetivos no eran militares de la contra sino económicos y destruían todo lo que podían. Por ultimo más de la mitad del presupuesto del país era dedicado a la Defensa. Todo eso creo también una crisis económica y unas elecciones en medio de eso pues era como un riesgo de perderlas”, enfatiza.

“Como efecto se perdieron las elecciones pero no se perdió la revolución por eso. La revolución pudiera haber pasado a hacer una revolución en la oposición. La revolución versadamente se perdió porque después de haber perdido las elecciones,  por esa injerencia de Estados Unidos, muchos de los dirigentes perdieron la moral también, se desmoralizaron y antes de entregar el poder al nuevo gobierno, empezaron a robar, hicieron grandes fortunas que todavía las tienen y que son los que ahora gobiernan llamándose sandinistas pero no lo son”, deploró en la charla con RFI.

En la década de 1990, Cardenal renunció al FSLN por discrepancias con Daniel Ortega, a quien acusó de traicionar los ideales de la revolución para quedarse con el poder.

  El gobierno encabezado por Ortega decretó tres días de duelo nacional, y anunció que "se sumará a las ceremonias de gratitud y despedida de este hermano nicaragüense".

 

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