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Noticias de América

El destino de la deuda argentina marcará el rumbo de la crisis mundial tras el Coronavirus

 "Su riqueza es nuestra pobreza" reza en las pancartas de manifestantes durante una protesta en Buenos Aires pidiendo ayuda para los desfavorecidos en esta crisis profundizada con la Covid-19.
"Su riqueza es nuestra pobreza" reza en las pancartas de manifestantes durante una protesta en Buenos Aires pidiendo ayuda para los desfavorecidos en esta crisis profundizada con la Covid-19. REUTERS - AGUSTIN MARCARIAN
Texto por: Angélica Pérez
10 min

Los ojos del mundo deben estar atentos: Argentina no puede pagar a corto plazo su deuda soberana de 65,000 millones de dólares. El país del Cono Sur encarna el dilema crucial de muchos países en desarrollo en la post-pandemia: pagar con sus escasas divisas las deudas externas insostenibles y someterse a más austeridad, o no pagar e invertir en la profunda crisis pública en que los ha dejado sumidos la epidemia.

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En la retórica de varios líderes del mundo se habla de "guerra" contra la pandemia de la COVID-19. Vale la pena recordar que al finalizar la Segunda Guerra le fue perdonada a Alemania la deuda externa que tenía en ese momento. Las profundas crisis, como aquellas que dejan las guerras, obligan a tomar medidas de este tipo, afirma en entrevista con Radio Francia Internacional Andrés Arauz, ex director del Banco Central de Ecuador e investigador del Center for Economic and Policy Research (CEPR). 

Para el experto, la reestructuración de la deuda argentina debería llevarse a cabo en el esquema de una deuda  soberana de carácter internacional y bajo el auspicio de Naciones Unidas; en lugar de resolverse en el marco de la justicia privada o con árbitros como la CIADI y el Banco Mundial.  

El Gobierno de Alberto Fernández busca reestructurar una deuda soberana que no puede pagar en corto plazo, mucho menos ahora que los efectos de la epidemia agudizan la crisis que ya arrastra el país: dos años de recesión y una inflación galopante. Al igual que Argentina, muchas naciones en desarrollo no lograrán contener la hecatombe en que los deja el Coronavirus y la parálisis de las actividades durante la cuarentena si son forzadas a pagar sus insostenibles deudas públicas en moneda extranjera

« Lo primero que hay que entender es el origen de este endeudamiento y cómo se convirtió en una deuda insostenible. Fue básicamente por haber creído que el mercado iba a resolver las necesidades del financiamiento y no se controló cómo ese dinero se fugaba de la Argentina, mientras entraba por un lado salía por el otro. Eso no puede volver a suceder ni en Argentina, ni en ningún otro país » sostiene Andrés Arauz, investigador del CEPR, un think tank fundado por varios premios Nobel en economía.

No es el momento de sentir pena por los acreedores

Este viernes 22 de mayo Argentina cayó en defaut sobre el reembolso de intereses por 500 millones de dólares, luego de expirar el plazo de un período de 30 días de gracia que el pais suramericano había pedido a sus acreedores internacionales. Las negociones continuarán, pero es muy probable que los prestamistas  privados sigan sin ceder y terminen por  empujar al país a una cesación de pagos.

El especialista en flujos de deuda y quien, además, lideró la auditoría ciudadana del sistema internacional de arbitraje inversor-Estado, estima que en la negociación de las deudas soberanas no hay que dejar que prevalezca la codicia de los  fondos de inversión pues el desarrollo de las últimas decadas se ha encargado de que estén protegidos.  

« Los fondos de inversión que compraron la deuda argentina tienen instrumentos de mercado para protegerse en estas situaciones. Así que no creo que sea el momento de sentir pena por los acreedores, sino más bien, es el momento de priorizar las necesidades humanas ya que el caso argentino puede estar marcando la cancha de toda una crisis económica de deuda similar a la de los años 80. Por lo menos en América Latina »  dice Arauz.

RFI: Si las negociaciones fracasan y el país cae en cesación de pagos volveremos a escenarios como el del 2014 cuando el juez Griesa falló en contra de Argentina. Es decir,  tribunales en EEUU dando la razón a los acreedores.

Andrés Arauz: El gobierno del presidente Fernández tiene razón en lo que plantea. Y la reestructuración de la deuda argentina debería realizarse en esquema de deuda soberana de carácter internacional, ojalá con el auspicio de Naciones Unidas. Y no como se hace ahora que termina en un conflicto que lo resuelve un juez de Nueva York o, en el peor de los casos, en el marco de una especie de privatización de la justicia con un grupo de árbitros del CIADI (Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones) y del Banco Mundial.

Abogados de los acreedores preparan el bloqueo mundial para Argentina 

El experto en economía financiera y sistemas de arbitraje propugna por desjudicializar las negociaciones de la deuda externa y llevarlas al plano de la política internacional, más aun cuando se atraviesa un período de crisis tan grave como la que enfrenta el mundo tras la aparición de la COVID-19.

Arauz alerta, sin embargo, que el andamiaje judicial privado ya prepara el castigo para Argentina « Un estudio que publicó el Transnational Institute de Holanda muestra que bufetes de abogados defensores de los acreedores ya están planificando la estrategia judicial para embargar activos de Argentina, bloquear sus cuentas, impedir su acción económica internacional. Y esto no es solamente para Argentina sino para otros países del mundo a nombre del Coronavirus ». 

La unión de Argentina y Turquía abriría una nueva era para los paises emergentes

RFI: Como usted advierte, estamos no solo a las puertas del defaut de Argentina, sino también de Turquía, de Líbano y algunos países latinoamericanos que van por esa ruta. Es posible que los países deudores actúen de forma coordinada para lograr una propuesta de sostenibilidad de la deuda?

Andres Arauz: En esto cumplen un papel clave dos países: Argentina y Turquía. Si llegasen a hacer una especie de declaración conjunta respecto a la renta de sostenibilidad de la deuda, realmente podrían empezar a marcar la cancha de una nueva era en el ámbito de la reestructuración de la deuda externa. Obviamente se necesitará que los países poderosos lo acepten en el marco de las Naciones Unidas.  Afortunadamente tenemos antecedentes positivos en la historia. Luego de la Segunda Guerra Mundial, en 1953, se terminó perdonando casi toda la deuda que tenía Alemania en ese momento. Y ahora con una una crisis tan profunda como la del coronavirus se impone la necesidad de reformar el sistema judicial y arbitral vinculado a los flujos de deuda.

 

 

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