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Grandes Reportajes de RFI

EE. UU.: La batalla para proteger la integridad de las elecciones

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Foto de archivo: La cúpula del Capitolio de EE.UU. el día de la votación sobre la legislación "Delivering for America Act", que prohíbe cambios en el Servicio Postal de EE.UU., en Washington, EE.UU. 22 de agosto de 2020.
Foto de archivo: La cúpula del Capitolio de EE.UU. el día de la votación sobre la legislación "Delivering for America Act", que prohíbe cambios en el Servicio Postal de EE.UU., en Washington, EE.UU. 22 de agosto de 2020. REUTERS - ERIN SCOTT
Por: RFI
21 min

A un mes de las elecciones que definirán la presidencia, el control del Congreso y numerosos puestos locales y estatales de Estados Unidos, el país busca asegurarse proteger la integridad de los comicios. Donald Trump asegura que el voto por correo, que aparece como una solución para evitar el ausentismo en las urnas por la pandemia, sería una fuente de fraude.

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De nuestra corresponsal en Washington, María Peña

El presidente, Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden, se disputan la Casa Blanca en medio de la pandemia del coronavirus, una recesión económica, y protestas para exigir justicia racial y la protección del voto.

Ambos partidos invierten millonarios recursos para movilizar a sus bases, y también preparan estrategias por si tienen que impugnar los resultados.

“Tenemos que ser muy cuidadosos porque ellos lo están intentando de nuevo con 80 millones de papeletas para el voto por correo, enviándolas a gente que no las pidió”, dijo Trump denunciando sin fundamentos que habrá fraude masivo si se amplía el voto por correo a millones de personas que no han solicitado papeletas. El presidente ha bloqueado fondos para que el Servicio Nacional de Correos pueda procesar la avalancha de votos que se espera para el 3 de noviembre.

Trump todavía no ha dicho si aceptará los resultados en caso de una derrota. Las advertencias de fraude que repite Trump contradice las afirmaciones de su propio gobierno de que el sistema de votación es seguro y conveniente.

El voto en persona es fácil y rápido, pero la pandemia ocasionó largas colas y demoras durante las primarias. Aunque el voto por correo toma más tiempo, las autoridades aseguran que tienen numerosos mecanismos para evitar el fraude.

“Lo primero que falta es información apropiada” dice el asesor del grupo Poder Latinx Ben Monterroso. “Están haciendo más difícil el proceso democrático particularmente para minorías y, en especial, para los latinos en especial”, agrega Monterroso advirtiendo que el verdadero peligro son las trabas que ya existen en algunos estados que, a su juicio, desalientan el voto de las minorías.

Por su parte el Congreso negocia un paquete de alivio contra la pandemia, que incluiría más fondos para el servicio de correos, y para que los estados amplíen el voto postal.

Trump también ha afirmado, sin prueba alguna, que perdió el voto popular en 2016 debido a un fraude masivo. Por su parte demócratas lo acusan de querer desestabilizar el sistema electoral para los comicios de 2020.

“El día de las elecciones, Joe Biden no debería ceder bajo ninguna circunstancia, porque creo que esto se va a alargar”, dijo la excandidata presidencial demócrata en 2016, Hillary Clinton, en un programa de la cadena MSNBC. “Si no cedemos ni un centímetro y si estamos concentrados y somos implacables como lo está el otro lado, creo que eventualmente Biden ganará”, agregó Clinton.

Cómo funciona el voto postal

Para frenar el contagio con el coronavirus, 34 estados y la capital estadounidense, Washington, permitirán el voto por correo o por adelantado, siempre y cuando la papeleta tenga el sello postal del 3 de noviembre o se reciba para esa fecha.

En Estados Unidos, son los gobiernos estatales quienes administran las elecciones y los centros de votación, así como los requisitos y plazos para obtener las papeletas. En general, las personas pueden votar por adelantado si tienen problemas de salud o están fuera del país el día de las elecciones.

Varios estados, como California, envían las papeletas de forma automática a los votantes inscritos luego de una rigurosa verificación de identidad del votante, de su firma y domicilio.

También se lleva a cabo una purga del registro electoral para evitar el voto de personas fallecidas, de quienes se mudan a otro estado, o que no son ciudadanos estadounidenses. Algunos expertos aseguran que es mucho más probable que a una persona le caiga un rayo que haya fraude electoral masivo.

Por ejemplo, los cinco estados que desde hace años realizan elecciones principalmente por correo, Colorado, Hawái, Oregón, Utah, y Washington, jamás han tenido escándalos de fraude.

“Trump está tratando de sembrar la duda sobre el sistema de votación para que la gente no sepa quién ganó”, dice el analista de la Universidad de Georgetown, Eric Langer. “Lo que Trump está tratando de hacer es crear la posibilidad de poder ganar sin haber obtenido los votos necesario. Eso es peligroso.”

El director del servicio nacional de correos, Louis DeJoy, un millonario y donador al partido republicano, tomó drásticas medidas en junio pasado para reducir gastos y así mitigar la crisis financiera de la agencia.

DeJoy ordenó cambios operacionales, la eliminación de buzones en algunos barrios y un límite en el pago de horas extra para los carteros.

Pero esas medidas han causado demoras de hasta una semana en la entrega del correo, según ha denunciado el sindicato de carteros.

DeJoy asumió el cargo sin tener la debida experiencia, y su plan le granjeó acusaciones de los demócratas de querer sabotear al servicio de correos para ayudar a Trump a ganar la reelección.

“Quiero dar las garantías a este comité y el público estadounidense de que el Servicio de Correos está plenamente capacitado y comprometido con la entrega de las papeletas de manera segura y a tiempo”, dijo Dejoy dijo recientemente en el Congreso. “Esta obligación sagrada será nuestra prioridad número uno a partir de ahora y hasta el día de las elecciones”.

Se calcula que tres de cada cuatro votantes son elegibles para votar por correo.

“Una demora de un día, o dos días, o semanas puede ser vital”, dice Erika Sutherland que capacita a trabajadores bilingües en los centros de votación. “Este país es conocido por ser el modelo de la democracia. Y la democracia se basa en las elecciones libres y justas”

Además la pandemia ha ahuyentado a muchos voluntarios de los centros de votación, especialmente los de la tercera edad que corren más riesgo de contagio.

“El presidente Trump no está diciendo que la gente no vote por correo”, dice el analista republicano, Alfonso Aguilar. “A lo que él se opone es que se envíen masivamente a todo el mundo, porque eso puede llevar al fraude”.

La escasez de estos trabajadores ha provocado el cierre de centros de votación, y el problema es pronunciado en zonas urbanas con alto porcentaje de votantes minoritarios.

“No hay un problema significativo de fraude electoral en EEUU; los casos que surgen son muy raros”, dice el experto político del Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT, Charles Stewart. “Creo que el peligro real, el riesgo real no es el fraude, sino que se rechacen papeletas legítimas porque los votantes olvidaron firmarlas o enviarlas a tiempo”.

Según Stewart, las autoridades rechazan hasta un cuatro por ciento de las papeletas enviadas por correo.

Lo más probable es que no se conozca al ganador la misma noche de la elección, porque el cómputo de votos por correo podría tomar varios días o semanas.

Por ahora, la mayoría de las encuestas da por ganador a Biden pero, sea quien gane, si es por estrecho margen, es probable que el perdedor impugne los resultados, según Aguilar.

“Estar esperando que lleguen todas las papeletas, puede genera cuestionamientos sobre legitimidad”, dice Aguilar. “Cuando los resultados no llegan rápido, la gente se pone ansiosa. Es preocupante porque dependiendo quien está a la cabeza puede haber acusaciones de irregularidad”.

No se descarta un posible recuento de votos en estados clave como Florida, Pensilvania o Wisconsin, o que incluso haya una prolongada batalla legal, como la que ocurrió en las elecciones del año 2000.

Diversos grupos cívicos realizan campañas publicitarias y actos virtuales para educar a los votantes sobre cada paso del proceso electoral, y alentarlos a que envíen con tiempo sus papeletas si piensan votar por correo.

“Ya he recibido la información de parte del estado para solicitar la papeleta para votar por correo, que es lo que voy a hacer en noviembre, porque tenemos mucho miedo de llegar a un centro de votación con esto de la pandemia y las infecciones del COVID”, dice José Ventura, un residente en el estado de Maryland.

Para, la idea de un fraude masivo no le quita el sueño, porque su preocupación inmediata es sacar a los hispanos a las urnas.

“Aquí en el Estado, no se informa a la gente que hay elecciones. Ni los partido políticos, ni el Estado”, dice Francisco Segovia, un activista salvadoreño en Minnesota. “Es como organizar una fiesta, querer que la gente venga, pero no se invita a nadie. Venimos de países de América Latina donde nuestro desencanto con los sistemas electorales es fuerte. Pero aquí la pregunta es: ¿Mi voto cuenta? ¿Para qué voto?”.

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