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Cultura

Las entrevistas de RFI a Quino, el creador de la célebre Mafalda

Foto de archivo: el dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, más conocido como "Quino", posa junto a su personaje Mafalda en la exposición "El mundo según Mafalda", en Buenos Aires, Argentina. Lavado falleció el miércoles 30 de septiembre de 2020, según su editor Daniel Divinsky, quien lo anunció en los medios sociales.
Foto de archivo: el dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, más conocido como "Quino", posa junto a su personaje Mafalda en la exposición "El mundo según Mafalda", en Buenos Aires, Argentina. Lavado falleció el miércoles 30 de septiembre de 2020, según su editor Daniel Divinsky, quien lo anunció en los medios sociales. AP - Natacha Pisarenko
Texto por: RFI
70 min

A los 88 años falleció el dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, conocido universalmente como "Quino", creador de la mítica Mafalda. Compartimos con ustedes dos entrevistas que Radio Francia Internacional le realizó al caricaturista.

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1- Programa de RFI en español "Puente de las artes" con Osvaldo Ciézar y Enrique Atonal. 13/04/2003, 20'

 

MAG Hoy y siempre, Quino (2003) DIFF 30/9/2020 FV 15'39

2- Programa de RFI en español “Palabras Cruzadas” con Orlando Torricelli y Hernán Rivera. 24/03/1998, 24'

 

MAG Palabras Cruzadas Quino 1998

Hernán Rivera "Después de leer las historietas de Mafalda me di cuenta de que lo más parecido a la felicidad es la quinoterapia", ha escrito Gabriel García Márquez. El escritor colombiano, que poco comparte literariamente hablando con Adolfo Bioy Casares y Ernesto Sábato, se encuentra unido con ambos novelistas argentinos a través de una común admiración por Quino y sus personajes.

"Genial Quino, creador de seres que recorren el mundo porque son universales, como todo lo que es profundamente humano", ha dicho Sábato. Mientras que Bioy Casares ha destacado que Quino es un excelente dibujante y un humorista graciosísimo e inteligente.

Quino es Joaquín Salvador Lavado, nacido en Mendoza, Argentina, un 17 de julio de 1932, tras una infancia mendocina sin particular brillantez en los estudios, descubrió el dibujo a través de un tío dibujante, las revistas de historietas que se compraban en su casa y el cine de dibujos animados. Y, sobre todo, una película que ha visto siete veces Fantasía, de Walt Disney. Quino dejó Argentina en 1976, meses antes del golpe que sumiría su país en una negra dictadura. Se instaló en Italia, en la ciudad de Milán, donde actualmente vive entre octubre y abril, porque los meses de mayo a septiembre los pasa en Buenos Aires. En su casa, en Milán, Quino recibió a Orlando Torricelli.

Orlando Torricelli Muchos chicos, por no decir la mayoría, sueñan con ser bombero, médicos, ingenieros. ¿Cuáles eran tus sueños...?

Quino Dibujante. Porque tengo un tío que ahora tiene 93 años, que todavía vive de su pintura: Y la primera vez que yo recuerdo que me impresionó mucho lo que él hacía, fue una noche que mis padres fueron al cine y vino este tío a cuidarnos y claro, para entretener niños en una época en que no había televisión, este hombre se puso a dibujar. Esa noche para mí fue mágica porque vi que dentro de un lápiz salían caballos, montaña, locomotora, personas. Era increíble. Y entonces decidí que yo iba a ser dibujante.

Orlando Torricelli ¿Qué recuerdos te quedan de tus años de escolares?

Quino Yo hice solo la escuela primaria a los siete años y luego ingresé directamente en la Academia de Bellas Artes de la Universidad de Mendoza, pero cometí el grave error de decirme "¿Para qué tengo que estudiar geometría espacial, perspectiva, patas embalsamadas, si yo quiero ser dibujante de historietas? Todo esto no me sirve. O así lo creía entonces. Entonces abandoné en el segundo año. Y luego tuve que aprender yo sólo con mucho sacrificio y mucho esfuerzo, lo que en la escuela me habrían podido enseñado bien. Son errores que uno comete . Yo he tenido discusiones con chicos que empiezan a pintar y dicen que después de Picasso no hay por qué estudiar. No hay que ponerse a estudiar ni a Leonardo, ni a Rafael, ni a Miguel Ángel, ni a nadie. Y yo siempre les digo que para volar un puente hay que estudiar ingeniería, por lo menos para saber dónde se pone la dinamita. Si uno no lo vuela mal, el puente no se cae o se cae una parte, lo arreglan enseguida. Y eso los deja bastante impresionado.

Orlando Torricelli ¿Cómo fueron tus comienzos como dibujante?

Quino Y como los de casi todos los que nos dedicamos a esto. Uno empieza a enviarle sus dibujos a dibujantes a los cuales admira. Esta gente te contesta "bueno, usted todavía mejor que cultive más la línea" o "sus ideas son buenas, pero el dibujo todavía no". Desde Mendoza empezaba a mandar cartas a Divito, a Lino Palacio. Y a los 18 años junté mi material y me fui a Buenos Aires a recorrer editoriales. Me rechazaron en todos lados porque yo dibujaba muy mal. Después me tocó hacer el servicio militar y cuando salí, volví a Buenos Aires decidido a quedarme más tiempo hasta lograr publicar en alguna parte. Y tuve mucha suerte porque en una revista se acababa de ir un dibujante que tenía una página y entonces me empezaron a publicar a mí. Y ya una vez que me empezaron a publicar unos me llamaron de otros lados. Pero tenía que trabajar en seis publicaciones al mismo tiempo para poder más o menos vivir.

Orlando Torricelli Un compatriota tuyo, célebre, Julio Cortázar, decía que el humor es una de las cosas más serias que existen.

Quino Yo durante años leí libros de Freud, Bergson sobre el humor, la risa y después dije basta. Yo uso el humor como un marinero usa el agua. Yo trabajo con eso y no me pregunto qué diablos es el agua. Supongo que los marineros tampoco están todo el día pensando qué es el agua. En cuanto a la seriedad, creo que a veces en un dibujo se puede condensar todo una editorial de un diario sobre una situación política y por eso la censura cada tanto golpea sobre el humorismo. En Argentina nunca tuvimos una censura oficial. Eran los secretarios de redacción que decían "no esto por ahora mejor no". Una cosa que quedó muy marcada en la época, en Buenos Aires, fue cuando hubo el golpe de Estado que derrocó al presidente Iliá. En ese tiempo yo publicaba la tira de Mafalda todos los días. Y ese día hice una cara enorme, ni siquiera toda la cara de Mafalda. Era un primer plano tan cercano que se le veían nada más que la boca, la nariz y los ojitos y un poco del pelo. Y estaba muy triste y decía: "Y entonces todo eso que nos enseñaron en la escuela". Siempre se comenta que ese día no hubo mejor editorial de un diario que el dibujo este.

 

 

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