Saltar al contenido principal
París América

El psicólogo Xavier Amador y sus consejos para los ‘cuidadores’

Audio 27:32
Xavier Amador, psicólogo clínico estadounidense de origen cubano, autor de 'No estoy enfermo, no necesito ayuda, cómo ayudar a un enfermo mental a aceptar el tratamiento'
Xavier Amador, psicólogo clínico estadounidense de origen cubano, autor de 'No estoy enfermo, no necesito ayuda, cómo ayudar a un enfermo mental a aceptar el tratamiento' Randee Daddona
Por: Asbel López
35 min

Con ocasión de la 11° edición de la 'Jornada Nacional de los Cuidadores' que se celebra en Francia el 6 de octubre, entrevistamos a Xavier Amador, psicólogo clínico estadounidense de origen cubano, autor de 'No estoy enfermo, no necesito ayuda, cómo ayudar a un enfermo mental a aceptar el tratamiento'.  

Anuncios

También tuvimos como invitados en los estudios de RFI en París a Alexei Vargas, médico psiquiatra del Grupo Hospitalario París Psiquiatría y Neurociencias, y Camilo Gómez, psicoanalista y psicólogo en el Centro Médico Psicológico de Levallois-Perret, en las afueras de París. 

Xavier Amador es un experto reconocido a nivel mundial en la comunicación con personas que padecen esquizofrenia, trastorno bipolar, entre otros. ¿Cómo hablarle a una persona que tiene alucinaciones o está deprimida? ¿Cómo hacer que acepte el tratamiento? 

Su método, denominado Leap (en español EEAP), se aplica también con aquellos pacientes que son incapaces de reconocer que están enfermos, pues uno de los síntomas de la enfermedad es la anosognosia. 

Esto es, la enfermedad mental es invisible para ellos, su cerebro simple y llanamente no la puede reconocer. Y si no están enfermos, ¿por qué habrían de aceptar un tratamiento? ¿Por qué tomar pastillas para una enfermedad que, según ellos, no tienen? 

Pues bien, el método de Amador permite a los cuidadores desarrollar un tipo particular de relación para que los seres queridos en este tipo de situación acepten, a pesar de todo, seguir un tratamiento, el cual es la base para la recuperación.

RFI. En 2020 se cumplen 20 años de la publicación en Estados Unidos de su libro “No estoy enfermo, no necesito ayuda, cómo ayudar a un enfermo mental a aceptar el tratamiento”, el cual ha sido traducido en varios idiomas. En ese libro, para referirse a las personas que sufren de una enfermedad mental, usted utiliza la expresión "seres queridos". Nuestros seres queridos, our loved ones” (inglés), escribe usted, casi en cada página. En cambio, en la versión en francés, esta expresión no ha sido retomada. O, en todo caso, no de manera sistemática. ¿Por qué? ¿Es acaso por una diferencia cultural, es decir, la expresión "seres queridos" no es bien vista aquí en Francia para una obra de psicología como la suya? 

"No, no pienso que se trate de una diferencia cultural porque aquí en Estados Unidos también hubo resistencia a la expresión "seres queridos". En el libro publiqué una nota al pie de página dirigida a los terapeutas y a los funcionarios de la justicia penal que dice algo así: 

'Por supuesto, para ustedes no se trata de personas cercanas, no son sus familiares, pero utilicen a pesar de todo el término de manera intercambiable porque yo escribo también para los miembros de la familia. Si usted asume esa expresión, tal vez sienta compasión. No digo que vaya a sentir un gran afecto por las personas que está tratando de ayudar, no, no se trata de eso. Pero tal vez sí va a sentir un poco de compasión'. 

Utilizo la expresión "seres queridos" para dirigirme tanto a los miembros de la familia como a los profesionales para hacer énfasis en que debemos entrar en relación con esa persona de manera empática, respetuosa, sin emitir juicios de valor. La expresión "seres queridos" se inscribe en este tipo de relación, en lugar de la relación tradicional médico-paciente. 

RFI. ¿Cuál sería su principal consejo para los miembros de la familia que se ocupan de un ser querido que padece una enfermedad mental, esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.? 

Lo primero, lo más importante, es reconocer que la actitud del miembro de la familia que trata de ayudar a un ser querido con un trastorno mental es muy probablemente insensata. Utilizo este término en el sentido que le daba Albert Einstein.

Para Einstein, alguien es insensato cuando trata de hacer exactamente lo mismo una y otra vez, siempre esperando obtener un resultado distinto del que realmente obtiene. 

¿Qué quiero decir con esto? Voy a explicárselo con base en mi propia experiencia con mi hermano Enrique, que sufría de trastorno esquizo-afectivo. Mi propia actitud hacia mi hermano era insensata porque trataba la misma cosa, educarlo, una y otra vez, mil veces… 

Yo esperaba que mi hermano me dijera: "Ah, ahora sí, ya comprendí: tengo una enfermedad mental". O que dijera: "Ah, sí, ya entendí, debo tomar mis medicamentos para estar mejor". 

En realidad, esto nunca ocurrió. Por esto, mi primer consejo es el siguiente: una vez que usted ha reconocido su impotencia para hacer cambiar de opinión a su pariente enfermo sobre la enfermedad, una vez que usted ha admitido que lo que está haciendo no funciona, entonces, ahí sí, estará preparado para ensayar otro tipo de enfoque.

En el nuevo enfoque que yo desarrollé, lo que enseñamos es, primero que todo, no seguir intentando convencer al pariente de que padece una enfermedad mental. 

Es más, recomendamos hacerle una promesa de este tipo: "Nunca volveré a decirte que estás mentalmente enfermo y que tienes que tomarte los medicamentos". También recomendamos decirle: "Lo más importante, es que tú y yo tengamos buenas relaciones".

Ahora bien, es posible que algunos de sus oyentes, después de escuchar lo que acabo de decir, se exclamen: "Todo eso que usted está diciendo es muy bonito, pero lo que mi pariente enfermo necesita es tomarse los medicamentos". 

Y yo les respondería lo siguiente: los resultados de las investigaciones sobre el problema de la aceptación del tratamiento son muy claros sobre el siguiente punto: lo que conduce al tratamiento son las relaciones personales. No son los argumentos ni la lógica ni la capacidad de persuasión. 

Lo que lleva al paciente a seguir el tratamiento es, repito, la relación. Y un tipo particular de relación. Concretamente, una relación marcada por la voluntad de escuchar al paciente, por respetar no solo su experiencia de vida, sino también su experiencia con la enfermedad mental; no juzgarlo. 

Gracias a este tipo particular de relación, usted podrá ayudar a la persona a aceptar el tratamiento, incluso si la persona nunca llega a comprender que sufre de una enfermedad mental. 

RFI. ¿Qué es más importante para usted, el tratamiento, los medicamentos, o el papel que desempeña la familia? 

Pienso que el papel de la familia es más importante que el del tratamiento.

Lo que nos dicen las investigaciones es que el 50% de las personas que sufren trastornos cerebrales serios, trastornos psiquiátricos, esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo o bipolar, presentan un síntoma denominado anosognosia que los torna ciegos al hecho de que padecen una enfermedad mental. 

La familia es esencial porque el enfermo en ocasiones no acepta el tratamiento, no lo sigue. La familia está en primera línea, es la que tiene que ponerse "manos a la obra". 

La familia es la que tiene que ayudar a la persona enferma a aceptar el tratamiento, a pesar de que ella no crea tener una enfermedad mental. La familia es esencial. De hecho, no es sólo mi opinión: la investigación muestra muy claramente que las relaciones, un tipo particular de relación, llevan a la aceptación del tratamiento.

Esto también es cierto para las personas que tienen el síntoma cerebral denominado "anosognosia", es decir, como explicaba antes, que son ciegos a la enfermedad mental, que no pueden entenderla. 

A una persona que padezca este síntoma no la puede usted poner a seguir un tratamiento. Tampoco puede esperar que ella vaya a continuarlo a largo plazo. La familia tiene que encarar sola esta situación. 

Después de una hospitalización, el paciente debe seguir tomando los medicamentos. ¿Pero qué pasa cuando regresa al hogar? Deja el tratamiento. Bota los medicamentos a la basura. 

¿Y quién tiene que lidiar con estas dificultades? La familia. Por eso digo que la familia es fundamental. Ella tiene que enfrentar estas dificultades con mayor frecuencia que el personal médico. 

RFI. Usted ha desarrollado un método de comunicación para usar con personas que sufren una enfermedad mental, el método EEAP, es decir, escuchar, expresar empatía, establecer acuerdos y cooperar. En inglés, es el método Leap. Usted preconiza, entre otras cosas, escuchar atentamente a la persona reflejando como un espejo lo que dice sin hacer comentarios ni emitir juicios de valor. Aprender a mostrarse empático. Pedir disculpas antes de dar una opinión contraria a la del paciente. Calmarlo reconociendo que cualquiera puede equivocarse, incluso el cuidador. Aceptar los desacuerdos: ponerse de acuerdo en estar en desacuerdo. Cada uno de estos puntos expresa un gran respeto por la dignidad de la persona enferma. ¿Por qué es esto tan importante para usted? 

Las personas con enfermedades mentales son seres humanos, son personas. Y, ¿qué es lo que todos queremos, usted y yo incluidos? Queremos dignidad. Queremos sentirnos respetados. Por supuesto, las personas con enfermedades mentales quieren sentir que llevan una vida digna, quieren sentirse tratados con dignidad. 

A menudo, sin embargo, no lo hacemos. Con demasiada frecuencia convertimos al enfermo mental en un paciente pasivo, lo cual no es muy digno, ¿no le parece? 

Lo tratamos como un objeto. Un objeto que recibe medicamentos y terapia, en lugar de tratarlo como una persona que tiene el derecho intrínseco de ser tratada con dignidad. 

Por lo tanto, la dignidad es esencial. Es la piedra angular para desarrollar el tipo de relación con un médico, con un terapeuta, con un miembro de la familia, que lo conduzca a aceptar el tratamiento. 

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.