América Central

El Programa Mundial de Alimentos hace un llamado urgente por hambruna que azota a Centroamérica

Una plantación de bananas en ruinas tras los huracanes Eta e Iota del año pasado en La Lima, Honduras, el miércoles 13 de enero de 2021. La devastación causada por los huracanes de noviembre y los daños económicos de la pandemia del COVID-19 se han sumado a las fuerzas que impulsan a los hondureños a emigrar: la pobreza y la violencia de las pandillas.
Una plantación de bananas en ruinas tras los huracanes Eta e Iota del año pasado en La Lima, Honduras, el miércoles 13 de enero de 2021. La devastación causada por los huracanes de noviembre y los daños económicos de la pandemia del COVID-19 se han sumado a las fuerzas que impulsan a los hondureños a emigrar: la pobreza y la violencia de las pandillas. AP - Moises Castillo

El Programa Mundial de Alimentos lanzó un llamado urgente para ayudar a cuatro países de Centroamérica (Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) azotados por graves hambrunas causadas por la crisis económica desata por el covid-19 y los desastres naturales.

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La pandemia de coronavirus estaría profundizando aún más las dificultades en Centroamérica. En un comunicado divulgado en Roma, Programa Mundial de Alimentos (PMA), premio Nobel de la Paz en 2020, reconoció que el hambre "se ha multiplicado por cuatro en los últimos dos años" en Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

“Para controlar el contagio [del coronavirus] se limitaron los movimientos”, dice a RFI  el representante Adjunto de PMA en Honduras, Etienne Labande. “Pero la mayoría de la población urbana trabaja en la calle y necesitaba salir de manera diaria para tener una fuente de ingreso. Las restricciones no les permitían salir y la mayoría de esas personas no tienen ahorros. Es decir, que después de varios días sin poder trabajar no tenían recursos para asegurar su seguridad alimentaria”.

La organización de Naciones Unidas explica que se debe prestar asistencia a 2,6 millones de personas y para eso se requieren unos 47,3 millones de dólares durante los próximos seis meses.

El PMA calcula que 1,7 millones de personas se encuentran en estado de "emergencia" por la inseguridad alimentaria y "necesitan asistencia alimentaria urgente".

Según las estimaciones del PMA, el número de hogares que no tenían suficiente para comer durante la pandemia casi se duplicó en Guatemala en comparación con los números anteriores al brote de coronavirus.

En Honduras, aumentó en más del 50 por ciento. Una abrumadora mayoría de hogares en Honduras, Guatemala y El Salvador reportaron pérdidas de ingresos o desempleo durante la pandemia.

Foto de archivo: Una bota es fotografiada sobre barro seco y agrietado en una casa afectada por las inundaciones debido a las lluvias provocadas por los huracanes Eta e Iota, en Villanueva, Honduras el 6 de diciembre de 2020.
Foto de archivo: Una bota es fotografiada sobre barro seco y agrietado en una casa afectada por las inundaciones debido a las lluvias provocadas por los huracanes Eta e Iota, en Villanueva, Honduras el 6 de diciembre de 2020. REUTERS - JOSE CABEZAS

A la crisis sanitaria se le ha sumado la destrucción provocada por el paso de dos huracanes, provocando una reducción de alimentos, falta de empleo, pero también una ola de migración.  "El 15 por ciento de las personas encuestadas por el PMA en enero de 2021 están haciendo planes concretos para migrar", subrayó la agencia de la ONU.

Los huracanes Eta e Iota que azotaron a Centroamérica en noviembre de 2020 trastornaron la vida de 6,8 millones de personas que perdieron sus hogares y sus medios de vida, estima el PMA.

Los huracanes destruyeron más de 200.000 hectáreas de alimentos básicos y cultivos comerciales en los cuatro países y más de 10.000 hectáreas de tierras de cultivo de café en Honduras y Nicaragua, resume la agencia especializada.

“[Los huracanes] fueron un golpe adicional”, dice Labande.  “Pero el impacto fue diferente en el ámbito urbano que en el rural. En la zonas rurales el problema fue que en los países de Centroamérica, en particular en Honduras, es golpeado por una sequía recurrente desde hace un poco más de cinco años. Es decir, que estas poblaciones rurales, que son una mayoría de pequeños agricultores que producen para su subsistencia y venden una pequeña parte de su producción, no podían recuperarse de un año al otro. Y este año con las dos tormentas hubo una destrucción directa de los cultivos. En las zonas urbanas, en el norte del país, en particular en los alrededores de San Pedro Sula, las inundaciones fueron muy fuertes, alcanzando los 3 o 4 metros de agua. Es decir, hubo destrucción de viviendas, destrucción de las herramientas de trabajo que son pérdidas que ahora tienen que compensar”.

Las comunidades de América Central han sufrido la peor parte de una emergencia climática, donde años consecutivos de sequía y un clima errático han interrumpido la producción de alimentos, especialmente alimentos básicos como el maíz y los frijoles, que dependen en gran medida de las lluvias regulares, explicó la entidad especializada.

Con AFP

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