neurotecnología

Chile mira al futuro con una reforma constitucional sobre los neuroderechos

Para evitar algunos usos futuros de la neurotecnología, Chile tramita una reforma constitucional que agrega la idea de preservación de "la integridad física y psíquica" del individuo para que "ninguna autoridad o individuo" pueda, a través de tecnología, "aumentar, disminuir o perturbar dicha integridad individual sin el debido consentimiento".
Para evitar algunos usos futuros de la neurotecnología, Chile tramita una reforma constitucional que agrega la idea de preservación de "la integridad física y psíquica" del individuo para que "ninguna autoridad o individuo" pueda, a través de tecnología, "aumentar, disminuir o perturbar dicha integridad individual sin el debido consentimiento". Pixabay

Chile está cerca de convertirse en el primer país del mundo que contempla los neuroderechos, o derechos del cerebro, en su Constitución. Un proyecto que miran con lupa organismos internacionales, académicos y grandes compañías tecnológicas.

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Chile está embarcado en una apuesta pionera al buscar consagrar en su Constitución los "neuroderechos" o derechos del cerebro. Es una jugada visionaria para cuando se hagan realidad las historias futuristas y distópicas de películas como El origen (2010), donde se cambia la conducta humana a través de la implantación de ideas en el cerebro, o Matrix (1999), en la que el protagonista aprende conocimientos inmediatos con la instalación de un programa en su cerebro.

Proteger la mente humana

Para evitar algunos usos futuros de la neurotecnología, Chile tramita una reforma constitucional que agrega la idea de preservación de "la integridad física y psíquica" del individuo para que "ninguna autoridad o individuo" pueda, a través de tecnología, "aumentar, disminuir o perturbar dicha integridad individual sin el debido consentimiento".

El proyecto ya fue aprobado en el Senado de forma unánime y está pendiente de un segundo trámite en la Cámara de Diputados para ser una realidad plasmada en la Carta Magna chilena.

Para el senador opositor Guido Girardi, uno de los impulsores de este proyecto, se trata de proteger la "última frontera" del ser humano: su mente. El objetivo final sería controlar neurotecnologías de lectura y escritura del cerebro que pueden registrar los datos mentales de una persona y, en un futuro, modificarlos o agregar nuevos.

"Si esta tecnología logra leer, antes incluso de que tú tengas consciencia de lo que estás pensando, pueden escribir en tu cerebro emociones, pensamientos, historias de vida que no son tuyas y que tu cerebro no va a saber distinguir si fueron producto de diseños o tuyos", afirmó el senador.

Pionero

De ahí la "importancia" de legislar ahora una todavía prístina realidad que podría amenazar "la esencia del humano, su autonomía, su libertad y su libre albedrío", recalcó Girardi.

La novedosa propuesta podría ser el germen de la jurisprudencia de futuros derechos humanos. El ministro de Ciencia chileno, Andrés Couve, comentó que el debate de los "neuroderechos" se "enmarca en la consolidación de una nueva institucionalidad científica en el país que hoy está capturando la atención internacional".

El presidente Sebastián Piñera propuso en la reciente Cumbre Iberoamericana a los países de la región legislar conjuntamente los derechos del cerebro.

Cuatro son los campos básicos que el proyecto plantea legislar: resguardo de los datos de la mente humana o "neurodatos", establecer los límites a la neurotecnología de lectura y sobre todo de escritura en el cerebro, determinar una distribución equitativa de acceso a estas tecnologías y fijar los límites de los "neuroalgoritmos".

Un futuro no tan lejano

El científico español Rafael Yuste, uno de los mayores referentes mundiales en la materia, indica desde la Universidad de Columbia, en Nueva York, que, aunque suene a ciencia ficción, algunas de estas tecnologías ya existen y las más remotas podrían tardar unos 10 años en ser una realidad.

De hecho ya han implantado en el cerebro de ratas imágenes de cosas que nunca vieron y que asumen como ideas propias e incorporan en su comportamiento natural.

"Si puedes entrar ahí (en los procesos químicos del cerebro) y los estimulas o inhibes, puedes cambiar la decisión de las personas. Esto es una cosa que ya hacemos con animales", afirma Yuste.

Las realidades aumentadas podrían generar la existencia de humanos híbridos con aportes neurotecnológicos que dispongan de un aumento cognitivo, pero correr el riesgo de asumir como propios conceptos, ideas o conocimientos programados a través de algoritmos.

"Para evitar una situación de dos velocidades con humanos que están aumentados y otros que no, pensamos que tendrían que ser reguladas estas neurotecnologías con el punto de vista del principio universal de justicia recogiendo el espíritu de la Declaración Universal de Derechos Humanos", señala Yuste.

"Un nuevo Renacimiento"

En 2013, el expresidente estadounidense Barack Obama promovió el proyecto liderado por Yuste para dibujar el mapa del cerebro y presentó en la Casa Blanca su apuesta para investigar las causas de enfermedades como el Alzheimer, la epilepsia y el Párkinson, en el plan conocido como iniciativa BRAIN (siglas en inglés de Investigación del Cerebro a través del Avance de Neurotecnologías Innovadoras).

Hoy Yuste considera que la "neurotecnología" es un "tsunami" y es importante estar preparados para cuando llegue. "La neurotecnología puede asustar si se piensa en los escenarios distópicos de ciencia ficción, pero por cada escenario distópico hay 10 escenarios benéficos", reconoce Yuste, y agrega que ve "la incorporación de neurotecnología para la humanidad como un nuevo Renacimiento".

Los beneficios para el ser humano ya existen, sobre todo a nivel médico. Se aplica neurotecnología en pacientes con Párkinson o depresión a través de estimulación cerebral con electrodos para "aliviar los síntomas", explica Yuste, o en personas sordas con "implantes cocleares en el nervio auditivo" que incorporan un micrófono, recogen sonidos del exterior y estimulan zonas del cerebro para que puedan oír.

En el futuro se espera que este tipo de tecnología también se aplique en personas ciegas, así como otras con Alzheimer a través del refuerzo de los circuitos neuronales de la memoria, agrega el científico. "Va a ser un cambio de la especie humana a mejor", concluye el científico.

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