COLOMBIA

'Creo que hay una doctrina de un nuevo tipo de guerra en desarrollo', dice alcalde de Cali a RFI

La ciudad de Cali ha sido el epicentro de las protestas que estallaron el 28 de abril de 2021.
La ciudad de Cali ha sido el epicentro de las protestas que estallaron el 28 de abril de 2021. Luis ROBAYO AFP

En Cali, la tercera ciudad del Colombia, la movilización sigue siendo fuerte, pese a haber sido escenario predilecto de la violencia de Estado y de grupos civiles armados. En entrevista con  RFI, su alcalde, Jorge Iván Ospina, afirma que Cali fue un teatro de  nuevas  estrategias militares, psicológicas y de comunicación para socavar la movilización social con la violencia

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RFI: ¿Cómo está la situación hoy en Cali? 

Jorge Iván Ospina: Poco a poco nuestra ciudad recupera su normalidad. El sistema de transporte masivo comienza nuevamente a operar y el comercio, los servicios y las industrias a abrir sus espacios.

Sin embargo, me parece que las causas que motivan esta movilización ciudadana no han sido intervenidas, y en la medida en que no han sido intervenidas, solamente hay un aplazamiento de la solución integral al problema. Pero sí creo que es esencial que la normalidad o la nueva normalidad que demandamos se vaya estableciendo.

RFI:¿Cuáles son los frentes que debe superar en lo inmediato?

Jorge Iván Ospina: Las grandes zonas grises son las dificultades de abastecimiento de alimentos. Hay que entender que el abastecimiento de alimentos tiene una cadena regional, la papa nos llega desde el sur del país, el arroz desde el centro del país, el pescado desde el Pacífico, la carne desde el suroriente, y estas cadenas se encuentran interrumpidas en muchos puntos. Ante la falta de alimentos para una ciudad de 2,4 millones de habitantes, hay encarecimiento de los mismos y especulación. La otra gran dificultad que tenemos es el desabastecimiento de residuos: nuestra ciudad produce 1.800 toneladas diarias de basura, y en la medida en que no hemos podido desabastecerlas hacia el relleno sanitario que se encuentra a 22 kilómetros de distancia, desafortunadamente nuestra ciudad está colmada de residuos en muchos de sus espacios públicos.

Pero yo prefiero ver basura en las calles a ver muertos tirados en las calles.Me refiero a la importancia del diálogo asi tengamos basuras en las calles, pero no dejar que los halcones de la muerte procedan. 

RFI: Usted ha usado varias veces el término "halcones de la muerte" y habla de un "nuevo teatro de operaciones psicologicas". ¿A qué se refiere cuando usa esos conceptos?  

Jorge Iván Ospina: Cuando un manifestante muere con una herida de arma de fuego en la cabeza, pienso en un halcón, en alguien orientado a matar, que estuvo allí presente. Y cuando uno trata de identificar de dónde provino esta bala, es realmente incierto y difícil, porque autoridades locales como yo no tenemos las herramientas para desarrollar los procesos investigativos, ni corresponde a este nivel de la estructura del Estado colombiano orientar estas investigaciones. Yo utilizo este apelativo porque es  siniestro, subterráneo, dañino, que tiene la intención de aumentar las polarizaciones y de socavar la protesta desde la violencia.

Tambien hago referecia a otras formas de panico construidas porque  los helicópteros sobrevolando  los barrios, los estruendos  sin que se vea  daño aparente,son mecanismos que contruyen mas miedo y ese 'mas miedo'  al final impide la movilización. Esos dos mecanismo no fueron jamás orientados por la Alcaldía, pero han estado presentes en esta situación de contradicción y conflicto que hoy tenemos en Cali. 

RFI: ¿Entonces a quién le compete investigar?

Jorge Iván Ospina: La compete investigar a la Fiscalía General de la Nación, que tiene para ello un Cuerpo Técnico de Investigaciones, el CTI. Nosotros también elevamos denuncias no solamente a la Fiscalía sino también a organismos internacionales que acompañan la Mesa de la Verdad que instaló la Alcaldía. Algunas personas quisieran que yo condenara a la Policía, pero no puedo condenar al cuerpo integral de la policía porque es el único recurso para proveer seguridad frente a bandas armadas, entonces es necesario por parte de la autoridad condenar los hechos y convocar a la investigación de los hechos, pero no condenar instituciones. Otro tema que me parece muy importante es el papel jugado por las redes sociales para bien o para mal. Por ejemplo, podría explicar parte de lo que pasó con los indígenas, con los que nunca hemos tenido ningún tipo de problemas, pero a través de las redes sociales se dijo que venían a saquear, y esto generó mucha angustia en los vecinos y provocó que "halcones de la muerte" disparasen contra los indígenas con la consecuente respuesta de éstos. Estamos ante nuevos tipos de conflictos, donde la veracidad de la información y las redes sociales con información no veraz pueden cumplir un papel muy negativo o un papel positivo.

RFI: ¿Cuáles son las causas de la protesta en el departamento que no se han tratado?

Jorge Iván Ospina: La más especial para mí tiene que ver con los jóvenes. La desescolarización, la falta de oportunidades, la no promoción de sus liderazgos integrales, el encierro al que fueron sometidos durante toda esta pandemia, son elementos que necesitan ser resueltos. La pandemia dramatizó y catalizó lo que ya de por sí era un problema muy complicado. Nos hizo perder más empleos, perder más capacidades, y encerrar a los jóvenes. Por otra parte, me parece que tiene que ver con un conflicto armado no resuelto lo suficientemente: este país atravesó la posibilidad de la reconciliación, pero ese conflicto no se resolvió totalmente, nuevos actores están en armas y eso nuevamente reproduce violencia. Y tercero, yo diría que están los temas de la inequidad, de la exclusión, de la pobreza. Esto es un capítulo grueso y de modelo de gobierno.

RFI: ¿Cuál es el balance, según Usted, de su encuentro con el presidente Duque?

Jorge Iván Ospina: Aunque el presidente se demoró mucho en venir a la ciudad, me quiero quedar en lo positivo de que haya venido, de tener acá a cuatro ministros, y de construir respuestas. Me parece que todo avance es positivo y toda puerta abierta es para abrirla más. Esperamos cada vez más mesas con jóvenes para, a partir de la temática y del espacio, encontrar respuestas. La máxima es: problemas políticos se resuelven con el diálogo, problemas sociales se resuelven con la intervención social, procesos de este orden jamás se resuelven con reprimir la protesta. Ésa es mi línea de trabajo y ésa es la línea de trabajo que vamos a tener aquí.

El presidente colombiano Iván Duque hablando junto al alcalde de Cali Jorge Iván Ospina, durante una reunión en Cali, Colombia, el 10 de mayo de 2021.
El presidente colombiano Iván Duque hablando junto al alcalde de Cali Jorge Iván Ospina, durante una reunión en Cali, Colombia, el 10 de mayo de 2021. © NICOLAS GALEANO / COLOMBIAN PRESIDENCY / AFP

RFI: Usted se mantuvo en esa línea a pesar de estar directamente afectado por esta violencia, en particular con la muerte de su primo que también fue asesinado con un balazo en la cabeza.

Jorge Iván Ospina: Sí, a pesar de la muerte de Nicolás nos mantuvimos en esa línea. Yo creo que cuando podamos encontrar la verdad, vamos a ver que esto fue un teatro de operaciones psicológicas y de operaciones militares y de seguridad. Cuando digo esto, no hablo del ejército de Colombia sino de sofisticada acción militar con redes sociales en la intención de desestabilizar un país.

RFI: ¿Un teatro como una especie de laboratorio, esto que pasó en Cali podría ser un ensayo para que se repita en otras ciudades y en otras poblaciones de Colombia?

Jorge Iván Ospina:De Colombia y del mundo. Creo que aquí hay una doctrina de un nuevo tipo de guerra en desarrollo. Creo que efectivamente nuestros pueblos son muy vulnerables y pueden ser manipulados desde muchos blancos, en especial con las redes sociales.

RFI: ¿Y sería con la intención de tratar la protesta social como una guerra urbana?

Jorge Iván Ospina: Sería como deslegitimar los procesos de movilización social, o  crear condiciones para una nueva estructura política, o  limitar la gestión integral y de bienestar. No sé qué está detrás, pero puedo pensar que lo que aquí ocurre puede ser utilizado para aumentar el precio de un commodity como el petróleo o el oro, o bien puede ser utilizado para tener control sobre el agua, o para tumbar a un gobierno democrático o no democrático, pero lo que yo creo es que aquí hay un nuevo concepto, una nueva mirada. Es movilizar a la protesta pero convocar a la vulneración y al saqueo posteriormente, utilizar las redes sociales para construir falsas verdades…

RFI:¿Qué lo lleva asegurar eso?

Jorge Iván Ospina: Por ejemplo, la transmisión en directo de los saqueos con 300.000 personas conectadas en la red: es parte de una sofisticación, de querer informar, pero también de querer estimular el propio saqueo. La irascibilidad humana es una cosa loca. Me parece a mí que hay manos siniestras, que superan a los Estados. No estoy tratando de construir desde la ficción, sino que hablo de lo que viví como alcalde a partir del 28 de abril.

RFI: ¿Qué ha sido lo más difícil a la hora de manejar esta situación?

Jorge Iván Ospina: Lo más difícil es que la gente busca que yo me alindere en uno de los dos sectores, que sea de la derecha y extreme las medidas policivas y militares para superar el asunto, o sea de la izquierda y condene o sancione a toda la institucionalidad frente a lo ocurrido. Y para quienes estamos allí, en la mitad,  nuestro concepto es salvar vidas y construir dignidad con la gente y sufrimos la agresión de los polos. Yo debo decir que la agresión de los polos frente a mi humanidad, frente a mi psiquis, frente a lo que yo represento, ha sido total. Pero me mantengo en unos principios y en una línea, y es la única forma de resguardar la postura. Se resguarda la postura en los principios: principios de decir sí a la vida, sí al diálogo, de condenar a los halcones, pero también de señalar las situaciones inapropiadas de un lado y del otro. Es un papel poco efectivo en popularidad, pero es el papel fundamental de un alcalde en esta situación. Al tercer día ya habíamos convocado a la comunidad internacional, llegaron 37 embajadores al tercer dia, convocamos a las organizaciones de Derechos Humanos e instalamos una Mesa de la Verdad al quinto día, convocamos al presidente en el primer día a retirar la reforma tributaria y a negar un impuesto más para la ciudadanía... Si no hubiésemos hecho esto, Cali sería un infierno. Parece insuficiente. Pero si no lo hubiéramos hecho, estariamos en una guerra. 

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