Cuba - Estados Unidos

Cuba se impone en la agenda de Biden bajo la presión del Congreso

Le président américain Joe Biden lors de son discours sur le retrait de l'administration en Afghanistan, à la Maison Blanche à Washington, le 8 juillet 2021.
Le président américain Joe Biden lors de son discours sur le retrait de l'administration en Afghanistan, à la Maison Blanche à Washington, le 8 juillet 2021. REUTERS - EVELYN HOCKSTEIN

Las inéditas protestas en Cuba colocaron en la lista de prioridades del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, un tema con el que esperaba moverse lentamente y que, según expertos, probablemente arruinará las perspectivas de una nueva apertura hacia la isla en el corto plazo.

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Con Xavier Vilà, corresponsal de RFI en Washington

La Casa Blanca ha desempolvado a marchas forzadas una hasta ahora abandonada carpeta cubana tras la presión extrema ejercida por legisladores demócratas y republicanos que demandan aprovechar las protestas contra el régimen comunista para derrocarlo. El demócrata Bob Menéndez encabeza el comité de asuntos exteriores del senado estadounidense.

“Es un momento histórico. Ha llegado la hora de que los Estados Unidos y otros países en el mundo amplifiquen las demandas del pueblo cubano y que creen una oportunidad para que fructifiquen un cambio en su país”, afirmó.

Los demócratas controlan el Congreso sólo por un estrechísimo margen y el titular del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el cubano-estadounidense Bob Menéndez -crucial para impulsar las nominaciones del gobierno-, rompe con buena parte del partido al favorecer una línea dura hacia el gobierno de La Habana.

La crisis cubana afectará la agenda doméstica de un presidente Biden, que ya perdió el voto cubano de Miami ante Donald Trump al ser acusado de débil ante lo que en Florida se califica de régimen socialista totalitario.

Y el miedo en el despacho oval a otra derrota en Florida atenaza a un presidente renuente a mantener la presión máxima sobre Cuba que emprendió Trump, pero a la vez cauteloso ante un nuevo deshielo con La Habana, como el emprendido por Barack Obama, y que no ha conducido a ninguna parte.

Estados Unidos volvió a endurecer su política hacia Cuba con el gobierno de Donald Trump (2017-2021) tras la normalización de las relaciones durante el mandato de Obama (2009-2017), quien consideró que más de medio siglo de esfuerzos de Washington por derrocar al régimen de La Habana habían fracasado.

Biden, que fue vicepresidente de Obama, ordenó una revisión de la política hacia Cuba al asumir el cargo, pero la Casa Blanca dijo claramente no tener prisa y que el tema "no está actualmente entre las principales prioridades del presidente".

La postura hacia Cuba está teñida por la política interna de Estados Unidos, con una comunidad cubano-estadounidense fervientemente anticomunista con un enorme peso electoral en Florida, un estado clave para llegar a la Casa Blanca.

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