CUBA

En Cuba 'la respuesta no puede ser cortar internet', dice especialista

Dice Ted Henken que "en Cuba hay solo un servidor de acceso a internet y quien quiera acceder a él debe hacerlo a través Etecsa, la compañía estatal del gobierno, que mantiene la posibilidad de cortar el flujo cuando quiera.
Dice Ted Henken que "en Cuba hay solo un servidor de acceso a internet y quien quiera acceder a él debe hacerlo a través Etecsa, la compañía estatal del gobierno, que mantiene la posibilidad de cortar el flujo cuando quiera. YAMIL LAGE AFP/File

A finales del año pasado el grupo de artistas-activistas independientes cubanos 'Movimiento de San Isidro' alcanzó notoriedad internacional gracias, en buena medida, al uso de la tecnología digital. Las recientes protestas confirmaron el papel de internet en los movimientos sociales que hoy se viven en Cuba. RFI conversó con Ted Henken, sociólogo del Baruch College de la Universidad de Nueva York y autor del libro: 'Cuba, la revolución digital'

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RFI: A propósito de su libro 'Cuba la revolución digital' publicado recientemente, ¿Cuáles serían las fechas más importantes en materia de acceso a internet en Cuba ?

Ted Henken: Desde que tomó el poder Raúl Castro, entre 2008 y 2010 se legalizó y posibilitó acceso a computadoras y teléfonos móviles a la población, eso fue muy importante. Desde ahí vemos su crecimiento en acceso y también en número de celulares, otro hito importante es al año 2015, cuando empezaron a abrir cafés de internet y también « parques wifi » como dicen en Cuba. Es decir lugares públicos, donde uno puede acceder a la señal pero en un espacio muy limitado, como un parque por ejemplo, pagando un precio elevado.

Eso cambió en diciembre de 2018 y ese cambio fue -a mi juicio- clave para lo que vimos el 11 de julio pasado. Porque los cubanos desde diciembre de 2018 ya pueden acceder a internet a través de los celulares y datos móviles. Eso quiere decir que un cubano con un celular conectado a internet, puede, desde cualquier lugar del país, en  cualquier momento, acceder a internet por teléfono y también transmitir datos, imágenes, vídeos en tiempo real.

Portada del libro de Ted Henken, Cuba, revolución digital
Portada del libro de Ted Henken, Cuba, revolución digital © Ted Henken

RFI: ¿Qué papel tuvo esta « accesibilidad » a internet en las últimas protestas?

Ted Henken: El papel fue clave, en el sentido de que le dio al cubano, tanto periodistas independientes, activistas y artistas como el cubano de a pie. Un canal donde poder compartir al mundo, al público y a otros cubanos, especialmente dentro de la isla, lo que estaba sucediendo en tiempo real. Aplicaciones como WhatsApp o Telegram le permiten a un cubano compartir información prácticamente de manera privada para convocar protestas por ejemplo.

Lo importante de eso es darle al cubano una manera de perder el miedo, justamente en las calles gritaban « no tenemos miedo ». Están descubriendo que hay muchos otros cubanos que piensan igual y que están dispuestos a no solamente quejarse en las redes, sino a salir a la calle y exigir cambios, de políticas e incluso de gobierno. 

RFI : En su libro sobre la revolución digital en Cuba usted recoge lo que llama « el dilema del dictador » En el sentido de que, por una parte el régimen quisiera recibir los beneficios que puede aportar internet, sin el riesgo de una amenaza para la estabilidad política.

Ted Henken: Hay que entender que en Cuba hay solo un servidor de acceso a internet, quien quiera acceder a internet debe hacerlo través del gobierno y de la compañía estatal del gobierno que se llama Etecsa. El gobierno hace un negocio redondo porque es un monopolio y no hay competencia en el mercado. Además le da al gobierno la posibilidad de cortar cuando quiera el acceso, tanto a individuos específicos como a toda la población, como hemos visto en estos días. Por otro lado a internet es clave para la tecnología, la educación y los negocios, tanto en el sector estatal como en el privado. En Cuba, un país que depende tanto del turismo internacional, debe ofrecer acceso a internet a los turistas, el gobierno dice que quiere « informatizar » (es la palabra que usa el gobierno) a la sociedad cubana. Pero la naturaleza de internet es abierta, -aunque hay países como China que han controlado esa apertura- es una red libre porque no existe un control centralizado. El dilema del gobierno cubano es que tiene que aceptarlo si tambien espera aprovechar los beneficios económicos. Es como una caja de Pandora que le da acceso a mucha gente que no tiene la misma visión que quiere mostrar el gobierno y que quiere mostrar la suya propia. Las otras realidades cubanas, eso incluye activistas, artistas y obviamente periodistas independientes.

Ted Henken, profesor asociado de Sociología y Estudios Latinoamericanos, del Baruch College, Universidad de Nueva York
Ted Henken, profesor asociado de Sociología y Estudios Latinoamericanos, del Baruch College, Universidad de Nueva York © YouTube

RFI: Por ejemplo en materia de turismo como usted señalaba y de pequeños emprendimientos económicos como los llamados « cuentapropistas » pare ellos internet es una herramienta muy útil.

Ted Henken: Seguro que sí, los cubanos como tantos otros en el mundo, han descubierto aunque quizás un poco tarde, que si uno no está en internet no existe como negocio. Durante varios años, antes de diciembre de 2018, muchos cubanos que tenían negocios intentaron ponerlos en internet aún cuando no tenían un acceso pleno a internet y habían inventado toda una gama de herramientas para tener acceso a la información de internet sin tener acceso regular a internet. Por ejemplo, bajando la información a aplicaciones tipo « memory flash » que uno puede llevar en el bolsillo y compartir. Habían muchas aplicaciones desarrolladas dentro de Cuba que funcionaron durante muchos años « offline » uno podía bajar la información a los celulares pero como no estaban conectados a internet, cada semana tenía que actualizar los contenidos. Eso ya funciona de otra manera, porque hay acceso a datos móviles y un reconocimiento dentro del país tanto del sector privado como el estatal, tanto gente que apoya al gobierno como los que lo critican, ya es parte del oxígeno que que se respira.

RFI: El propio Díaz Canel en un discurso hablaba de la necesidad de ocupar el espacio digital. ¿Piensa que asistimos a una especie de ciber enfrentamiento entre sectores críticos y sectores oficialistas?

Ted Henken: Seguro que ahora hay una batalla abierta y hay países como China, Rusia o Estados unidos que van a querer participar en esta batalla. Es lamentable que el gobierno y no sólo el gobierno cubano vea internet como campo de batalla en vez de verlo como espacio libre. Ya estamos viendo ejemplos de esa batalla en otras partes del mundo, incluso en países democráticos. Es un espacio tecnológico nuevo, de comunicación e información y la información es poder. La información o la desinformación puede ser algo muy problemático en cualquier en cualquier ciudad y sociedad. Yo diría que no se puede decir quién va a ganar esa batalla porque hay múltiples estrategias en los dos lados.

Lo que es importante señalar ahora, es que el gobierno pensó que podía abrir esa puerta, seguir controlando y teniendo las mismas políticas. Pero ya la ciudadanía ha dicho que no, que quiere ser escuchada y usa estas herramientas para exigir cuentas y pedir cambios. Algunos dicen cambios del sistema, otros dentro del sistema. 

RFI:  ¿Es que en este ciber enfrentamiento que se vive en Cuba, en la medida en que como usted dice, va más allá del espacio cubano, hay actores internacionales, de uno u otro bando?

Ted Henken: Seguro que sí, pero primero hay que entender que el gobierno cubano reprime esos espacios independientes y se criminaliza la recepción de apoyo desde afuera, especialmente si viene desde agencias que aportan fondos del gobierno norteamericano. Aún si vienen de fondos públicos de países europeos. Hay muchos medios independientes en Cuba que aceptan ese riesgo de ser acusados de mercenarios. Pero existen muchos que son libres y sus políticas editoriales, lo que dice el contenido de sus sitios, o sus actividades dentro del país son auténticas y no son dictadas por nadie. Porque no quieren que ni el gobierno cubano ni una entidad foránea controle lo que dicen.

Lo importante ahora es mirar bien de cerca las acciones represivas del gobierno en cuanto a internet y el acceso. La respuesta no puede ser cortar internet, por esa paradoja de la cual hablamos. Si cortas internet estás cortando actividad económica, la actividad turística. Esa no puede ser la respuesta, especialmente cuando Cuba está atravesando una crisis económica y sanitaria sin precedentes en 30 años. Puede ser una opción temporal, pero no una opción permanente.

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