Argentina

Comienza juicio por el "Robo del siglo"

Antiguo logo del Banco Rio.
Antiguo logo del Banco Rio. DR
3 min

Sucedió en Buenos Aires hace casi tres años. En un operativo de película, una banda se alzó con casi diez millones de dólares. Este lunes empieza el juicio a los presuntos autores del robo, aunque con la notable ausencia del hombre sindicado como el "cerebro" del golpe.  

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Por Mariano Melamed

"En barrio de ricachones, sin armas ni rencores. Es sólo plata, no amores". Así, con una simple nota manuscrita, la banda que había perpetrado el robo perfecto se despedía de sus perseguidores. Se habían escapado con el botín y sin dejar rastros. Fue en Buenos Aires, el 13 de enero de 2006. Sin embargo, una cadena de torpezas, delaciones de mujeres despechadas y gastos desproporcionados hicieron que los integrantes de la banda cayeran. Uno a uno. Hoy, finalmente, comienza el juicio por el llamado "Robo del siglo".

Alberto de la Torre, Sebastián García Bolster, Fernando Araujo y José Julián Zalloechevarría desfilarán ante el tribunal, acusados de robo calificado. Se estima que la banda escapó con un botín de cerca de diez millones de dólares, fruto del saqueo de las 145 cajas de seguridad. Sin embargo, el gran ausente será Mario Vitette Sellanes, el llamado "Hombre del traje gris", un uruguayo sindicado como el cerebro de la banda a quien no se le pudo probar el vínculo con el asalto.

De película

La banda entró tranquila a la sucursal del Banco Río de Acasusso, un barrio de clase alta en las afueras de la ciudad. Era cerca del mediodía. Mostrando las armas pero sin disparar un solo tiro ni herir a nadie, los maleantes tomaron cerca de 25 rehenes. A los 20 minutos de activada la alarma, ya eran cerca de 200 los policías que los rodeaban. La televisión transmitía en vivo y en directo. Para ganar tiempo y matar el hambre, la banda mandó a que la propia policía les llevara pizzas, cerveza y Coca-Cola para ellos y los rehenes.

Una de las rehenes imploró que la dejaran ir, pues era su cumpleaños. No le hicieron caso, pero le cantaron, entre todos, el "Feliz cumpleaños".

Luego de la comida, el líder de la banda, según lo planeado, empezó a distraer al jefe del operativo. "Saque a sus agentes del techo si no quiere que mate un rehén frente a las cámaras", amenazó.

En un momento, los rehenes no los vieron más. Nadie sospechó que su canal de salida era por el subsuelo. Se habían escapado por un agujero practicado en el piso de la bóveda, que comunicaba con un canal de desagüe que recorre como un río las entrañas del territorio bonaerense. Dos botes rápidos los esperaban en la desembocadura del agujero. En bote recorrieron casi tres kilómetros de alcantarillas subterráneas. Una vez en el destino, una combi Volkswagen con el piso ahuecado los esperaba exactamente sobre la desembocadura de otra alcantarilla. Por ahí se metieron. Y escaparon.

Cuando la policía entró, ya era tarde. Sólo encontraron la nota de saludo. En el lapso de tres años, los integrantes de la banda no pudieron evitar la tentación de los gastos fuera de control ni la delación de la mujer de De la Torre, despechada por un asunto de faldas. La policía recuperó ocho kilos de joyas y una cifra cercana a los 2.5 millones de dólares. Del resto, nadie sabe nada.

Ahora, los espera un proceso de tres meses, 600 testigos y un destino que, según se estima, los conducirá a una pena no menor de 10 años de cárcel.

 

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