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VI Cumbre UE – América latina y Caribe

TLC con Centroamérica, buena sintonía con Mercosur

El presidente Lula de Brasil, el presidente de gobierno español Rodríguez Zapatero, la mandataria argentina Fernández de Kirchner, el presidente del Consejo Europeo Van Rompuy y el Presidente de la Comisión Europea, Barroso, en una foto de familia.
El presidente Lula de Brasil, el presidente de gobierno español Rodríguez Zapatero, la mandataria argentina Fernández de Kirchner, el presidente del Consejo Europeo Van Rompuy y el Presidente de la Comisión Europea, Barroso, en una foto de familia. ©Reuters

Anuncian en Madrid un pionero acuerdo de libre comercio UE-Centroamérica. Por otro lado, el bloque de los 27 y el Mercosur volverán a sentarse a la mesa de negociación después de un lustro: 5.000 millones de euros en transacciones comerciales están en juego.

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La VI cumbre de la Unión Europea (UE) con Latinoamérica, que se está celebrando en Madrid, está siendo algo más que un desfile de líderes a ambas orillas del océano Atlántico. Este martes, la UE y Centroamérica han llegado a un histórico acuerdo –a falta de cerrar algunos flecos- para implementar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos bloques geopolíticos y se han desbloqueado, después de más de un lustro de parálisis, las negociaciones entre la UE y Mercosur para alcanzar en un prudente espacio de tiempo ese mismo objetivo.

El acuerdo con el bloque centroamericano -formado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá- lo adelantó a la prensa el secretario de la Presidencia salvadoreña, Alexander Segovia, quien afirmó que la “flexibilidad” mostrada por la UE había facilitado el acuerdo.

Más tacto si cabe será necesario para cerrar un acuerdo entre la UE y Mercosur –Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-. Las partes se han vuelto a sentar en una mesa de negociaciones que llevaba huérfana desde 2004, gracias al empeño de los líderes que dirigen ambos bloques en estos momentos, el español José Luis Rodríguez Zapatero y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Las conversaciones están abiertas, pero acercar a las partes no será fácil. Francia y otros nueve países de la UE se oponen a un acuerdo de libre comercio porque lo ven un peligro para sus intereses agrícolas. Sin embargo, la potencialidad de ambos mercados bien merece el intento, a ojos de Zapatero y Kirchner: 500 millones de europeos y 270 millones de ciudadanos englobados en el Mercosur son un bocado demasiado apetecible para desdeñarlo.

“Esta cumbre tiene una especial trascendencia, será el acuerdo más importante para la UE”, aseguro Zapatero tras verse con su homóloga argentina. “Es una señal de trascendencia para el orden económico mundial, porque se trata de afirmar que frente a cualquier tentación proteccionista, la mejor respuesta para la crisis es la apertura comercial”, subrayó.

Las reuniones comenzarán en la primera semana de julio, según adelantó el presidente europeo, Herman Van Rompuy. Después de la parálisis, las especiales condiciones de los dirigentes de los países implicados funcionan como un viento que sopla a favor del acuerdo: un aumento de las transacciones de 5.000 millones de euros está en juego.

Fernández de Kirchner es consciente de ello, y cuenta con la complicidad del presidente brasileño Lula, que quiere cerrar el TLC antes de que  finalice su mandato en 2011. "No se trata de negociar como clientes sino como socios", dijo Kirchner, quien mandó un mensaje a Francia al advertir de que los “subsidios” agrícolas son un “icono” del proteccionismo. “Proteccionismo también es subsidiar producciones y dar promociones fiscales”, incidió.

Las cuentas les salen a ambos líderes y tratarán de convencer a sus representados. Más fácil lo tiene la presidenta argentina. Según los datos que manejan ambos bloques, Paraguay vería incrementado su Producto Interior Bruto (PIB) en un 10% con el acuerdo; Uruguay, en un 2,1%; Brasil, un 1,5% y Argentina otro medio punto.

Pero para la UE los beneficios tampoco son desdeñables. Un incremento de una décima del PIB  repartido en el montante de los 27 países de la Unión, es una cifra importante ahora que cualquier crecimiento económico se consigue con poco menos que sudor y lágrimas. Pero hay un beneficio añadido: Mercosur es la puerta de entrada a dos grandes potencias comerciales emergentes como son Brasil y Argentina.
 

 

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