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Estados Unidos

La marea negra hace estragos en Luisiana

Un bote navega en medio de las aguas contaminadas por el carburante cerca de Pass a Loutre, Louisiana, el 20 de mayo.
Un bote navega en medio de las aguas contaminadas por el carburante cerca de Pass a Loutre, Louisiana, el 20 de mayo. ©Reuters
Texto por: RFI
8 min

Un mes después de la explosión de la plataforma petrolera de British Petroleum, que desató un enorme derrame de petróleo en el Golfo de México, la mancha llegó finalmente a los frágiles pantanos Louisiana. Los planes para contener el derrame fracasan mientras Florida y Cuba se preparan para lo peor.

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"El día que todos hemos estado temiendo acaba de llegar hoy". Así habló a los medios el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, luego de comprobar con sus propios ojos las manchas negras oleosas inundando los frágiles pantanales de la costa de su Estado.

“La marea negra destruyó cerca de 40 kilómetros de pantanos en las costas de Louisiana. El petróleo llegó a la zona el miércoles y, desde esa fecha, todo ha muerto”, dijo Billy Nungesser, alcalde del condado de Plaquemines, en Louisiana, el punto de impacto de la ola de carburante gelatinoso y oscuro. Para que el panorama sea más negro, agregó: "No hay más vida en este pantano. No se podrá limpiar".

Así, los intentos para detener la expansión del petróleo por el Golfo de México tras el hundimiento el 22 de abril de la plataforma de BP no hicieron más que fracasar. Pero además, unas imágenes tomadas el 18 de mayo por el satélite Envisat muestran que una lengua del derrame entró en una corriente marina que la empuja hacia las costas de Florida y podría tocar Cuba. Se estima que, arrastrada por una corriente cerrada formada por corrientes del Golfo, podría alcanzarlas en una semana, y eventualmente seguir hacia el Atlántico.

Más de 2.000 kilómetros de costa limpia de Florida, paraíso natural y atractivo turístico por excelencia por sus playas y sus aguas, están en peligro. Aunque su gobernador Charlie Crist dijo que todavía las playas están impolutas, extendió el estado de emergencia para siete condados de incluidos Miami Dade y Palm Beach, dos mecas de los amantes de las playas y la pesca deportiva.

La tragedia superaría lo anunciado

La siniestra proyección tuvo una consecuencia inesperada: autoridades costeras de Estados Unidos y Cuba estuvieron reunidas para intercambiar información y eventuales planes de acción.

Si bien la petrolera afirmó que un tubo había empezado a aspirar 5.000 barriles diarios de crudo que se escapan de la fuga, reconoció que una cantidad superior sigue escapando. A BP no le va bien tampoco con las autoridades norteamericanas, de quienes recibieron un ultimátum para que antes del fin del domingo reemplacen el dispersante químico que están usando por otro, menos tóxico, según publicó el Washington Post.

En las próximas horas también se define la suerte de otro de los planes con que BP espera contener el desastre que ha causado. La operación consiste en inyectar barro en el pozo -que está a 1.500 metros de profundidad- para frenar la fuga y luego cubrirlo con una capa protectora de cemento.  

Según el Miami Herald, BP recién este jueves pareció reconocer lo que algunas organizaciones de científicos vienen alertando desde hace días: la cantidad de crudo que se escapa del pozo contaminando las aguas del Golfo es claramente mayor de lo que la compañía y la autoridad costeras norteamericanas han admitido en lo que va de la crisis.
 

 

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