Argentina -Uruguay

Acuerdan un monitoreo ambiental conjunto

El presidente de Uruguay, José Mujica, y su par argentina Cristina Kirchner en la residencia presidencial de Olivos, Pcia de Buenos Aires.
El presidente de Uruguay, José Mujica, y su par argentina Cristina Kirchner en la residencia presidencial de Olivos, Pcia de Buenos Aires. Fuente: Presidencia de Argentina.

El texto firmado por los presidentes de Argentina y Uruguay prevé que científicos de ambos países vigilen una posible contaminación en el río Uruguay y de la celulosa UPM (Ex Botnia). El acuerdo, calificado de histórico, apunta a destrabar un tenso conflicto que dura desde hace siete años.

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"Se cierra un capítulo de nuestra historia y comienza la etapa de la cooperación", aseguró el canciller argentino Héctor Timerman tras el acuerdo firmado por la presidenta argentina Cristina Kirchner y su par uruguayo, José Mujica en Buenos Aires.

El convenio, que pone fin a un conflicto que se prolongó por siete años, contempla un amplio monitoreo conjunto de la pastera UPM (ex Botnia) y del río Uruguay para detectar una eventual contaminación.

El texto establece la conformación en el seno de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), y en un plazo de 30 días, de “un comité científico integrado por dos científicos uruguayos y dos argentinos a elección de cada país”.

El control incluirá "el río Uruguay y todos los establecimientos industriales, agrícolas y centros urbanos que vuelcan sus efluentes al río Uruguay y sus áreas de influencia", según el acuerdo.

Añade además que la autoridad de aplicación del convenio tomará muestras por duplicado con la utilización de sensores y demás instrumentos tecnológicos, y el número máximo de ingresos a cada establecimiento será de hasta 12 veces por año.

El canciller uruguayo Luis Almagro manifestó su "profunda satisfacción por retomar un programa de monitoreo" y "su alegría por haber llegado a este momento a través del trabajo fecundo de ambos gobiernos".

Las investigaciones, que serán hechas públicas, comenzarán con la planta de UPM (ex Botnia) y la desembocadura del río Gualeguaychú en el Uruguay y seguirán en Argentina con un establecimiento o lugar a elección de la parte uruguaya.

Lo establecido contempla que cuando se realicen en el margen derecho, los controles estarán a cargo de de Argentina, y cuando sean en el margen izquierdo correrán por cuenta de Uruguay.

Tanto Uruguay como Argentina esperan que este acuerdo ponga fin a las protestas de los ambientalistas de Gualeguaychú, que durante más de tres años cortaron uno de los tres puentes internacionales que unen los vecinos países. Sin embargo, las primeras reacciones de los pobladores fueron de escepticismo, cuestionando sobre todo el límite de doce controles previstos por años. Por lo pronto, anunciaron que protestarán el jueves hasta la embajada de Finlandia en Buenos Aires.

En abril pasado, la Corte Internacional de Justicia de La Haya estimó que Argentina no había aportado "pruebas concluyentes" de que la planta UPM esté contaminando y exigió que ambos países realicen un monitoreo ambiental conjunto del río.

Los ambientalistas no se mostraron satisfechos con el fallo, pero suspendieron el corte del puente internacional para que los gobiernos retomen las negociaciones sobre un monitoreo de ambas márgenes del río Uruguay.

 

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