BRASIL/ PRIMER DEBATE ELECTORAL

‘Combate nulo’ en el primer cara a cara de los candidatos

Los cuatros candidatos se enfrentaron en este primer debate de cara a los comicios de octubre.
Los cuatros candidatos se enfrentaron en este primer debate de cara a los comicios de octubre. © Reuters

Escasas propuestas y tibios ataques a la candidata de Lula, Dilma Rousseff, que se adelanta en las encuestas para las presidenciales de octubre. El contrapunto al frío debate lo puso el veterano candidato minoritario Arruda Sampaio, que hizo reír a la concurrencia con sus ironías.

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Los principales candidatos a la presidencia brasileña han protagonizado este viernes su primer debate televisivo de cara a las elecciones, y ha estado marcado por la falta de propuestas y por los intentos de atacar a Dilma Rousseff, la candidata del Partido de los Trabajadores del presidente Lula, quien ha tomado una ligera ventaja en las últimas encuestas sobre José Serra, el único candidato que parece con opciones de disputarle la presidencia. Rousseff obtiene el 41% de intención de voto en el último sondeo, frente a un 31% de Serra.

La tarea de los candidatos de los partidos de la oposición no es fácil. José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB); Marina Silva, del Partido Verde (PV) y Plinio de Arruda Sampaio, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), tienen la tarea de criticar la gestión de un presidente con gran prestigio internacional que ha puesto a Brasil el apellido de potencia emergente con su gestión y que no se presenta como candidato no porque su imagen pública esté desgastada entre los brasileños, sino porque la Constitución no le permite optar de nuevo a la presidencia.

Luiz Inacio Lula da Silva llegó a la silla presidencial en 2003 como un humilde sindicalista proveniente de la metalurgia, y se levanta de ella después de ser elegido por la prestigiosa revista Time como el líder más influyente del mundo. En este tiempo le ha dado tiempo a poner a funcionar la economía con un crecimiento del 5% anual hasta la llegada de la crisis mundial, cuando sólo le cedió dos décimas a los números rojos en un momento de derrumbe generalizado en las grandes economías del mundo. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional espera que en 2020 el país llegue a ser la quinta economía del mundo.

Aun así, el principal candidato opositor, José Serra, se empleó en la tarea de desacreditar al gobierno, del que Rousseff participa como principal ministra. "¿Cómo Brasil puede crecer de manera sólida si, después de ocho años (de gobierno de Lula) en el área de inversiones en la que usted tuvo una responsabilidad decisiva, 19 de los 20 principales aeropuertos están congestionados", cuestionó Serra.

El candidato continuó por la línea de la inseguridad en el país, el principal lunar de la gestión de Lula. “Andar en las carreteras federales es un peligro público”, añadió para cuestionar la capacidad del país para enfrentarse a los retos futuros. Y ahí es donde dio munición a Rousseff, que hasta el momento se había mostrado muy nerviosa, con menos experiencia que su contrincante en el cuerpo a cuerpo.

Un bombardeo de datos cayó como una losa sobre Serra. "Sacamos a 24 millones de personas de la pobreza y llevamos a 31 millones a la clase media; en plena crisis, en 2009, creamos 1,7 millones de empleos". Los organismos internacionales prevén un crecimiento del 7% para Brasil en 2010. Rousseff tenía la lección bien aprendida.

Y es que la gestión del gobierno saliente deja una estructura de políticas sociales que ha reducido enormemente las desigualdades -hasta el punto de que algunos estudios prevén que los 30 millones de pobres del país quedarán reducidos a la mitad en cuatro años-; se han descubierto ingentes  yacimientos petrolíferos, y un creciente prestigio diplomático ha otorgado a Brasil la responsabilidad de preparar la Copa del Mundo de fútbol en 2012 y los Juegos Olímpicos de 2016 como espejo del nuevo poder internacional del país.

El huracán Arruda Sampaio

El principal foco de atención estaba en Rousseff y Serra, pero el resto de candidatos trataron de hacerse un hueco. "En los últimos 16 años tuvimos la oportunidad de ver a sus dos partidos incapaces de olvidar las divergencias para luchar por el Brasil que queremos", sostuvo la candidata del Partido Verde, Marina Silva, ex ministra de Medioambiente de Lula, para reclamar una nueva alternativa.

Cuando el interés del debate parecía llegara su fin, apareció en escena Plinio de Arruda Sampaio, de 80 años y que, con apenas el 1,7% de la intención de voto, supo hacerse notar: "Imagino que están sorprendidos porque eran sólo tres y apareció uno más", arrancó el candidato del PSOL, de izquierdas.

En su intervención le dio tiempo a llamar a Serra "hipocondríaco" por hablar mucho de salud, una de sus áreas preferidas,y a Silva, que como él también fue militante del PT, la llamó "eco-capitalista".

Arruda Sampaio tampoco se olvidó de Rousseff, a quien le dijo: "Considero sus respuestas absolutamente insatisfactorias", pese a que se presente como "madre de los pobres". Fue un estilo diferente para un primer encuentro bastante frío.

 

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