Estados Unidos

Un condenado a muerte por inyección letal agoniza durante dos horas

Joseph Wood.
Joseph Wood. REUTERS/Arizona Department of Corrections/Handout
Texto por: RFI
3 min

Un hombre sentenciado a la pena capital en Arizona demoró dos horas en fallecer, en lugar de los 10 minutos previstos, luego de que se le suministrara un producto cuya composición no ha sido divulgada. El caso reaviva la polémica por el método utilizado y la opacidad en las ejecuciones.

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Joseph Wood, de 55 años, fue ejecutado este jueves en el estado de Arizona, tras ser hallado culpable de la muerte de su ex novia y el padre de ésta en 1989. La agonía de Wood, a quien se le administró una inyección letal, duró dos horas en lugar de los 10 minutos previstos para acabar con su vida.

"Las autoridades penitenciarias de Arizona (ADC) comenzaron la ejecución a las 13H52. A las 13H57, las ADC reportaron que Wood estaba anestesiado, pero a las 14H02 comenzó a respirar. A las 14H03, su boca se movió y continúa respirando desde entonces. Se sofoca y se queja desde hace una hora", escribieron los abogados en un documento redactado cuando el condenado todavía estaba vivo, a las 15H02.

"Arizona parece haberse unido a varios otros Estados irresponsables en un horror que era absolutamente previsible", acusó el abogado Dale Baich tras la ejecución, realizada en medio de una polémica en Estados Unidos sobre la eficacia y el origen de los productos utilizados en las penas capitales.

El letrado, quien llegó incluso a presentar una moción de emergencia ante la Corte Suprema para detener la ejecución mientras que el preso aún estaba vivo, destacó en su nota que "a Joseph Wood morir le llevó dos horas, se sofocó y buscó respirar durante casi una hora y cuarenta minutos".

La falla era previsible. En las últimas 24 horas, Wood había presentado varios recursos y apeló incluso ante la Suprema Corte de Estados Unidos por el secretismo que rodea el procedimiento de inyección letal usado en este Estado.

Los condenados a muerte cuestionan a través de sus abogados el sufrimiento, inconstitucional, que conllevan estos productos utilizados, así como la falta de información sobre su origen y la calificación del personal a cargo de inyectarlo.

En los 32 estados donde la pena de muerte está en vigor, las autoridades recurren a técnicos de farmacia no homologados para la fabricación de productos de inyección, luego de la negativa de los fabricantes europeos para proveerlos con fines de ejecución.

Ya en abril, en Oklahoma (sur) un preso había muerto con aparente dolor 43 minutos después de la inyección de un cóctel de tres productos; en enero, en otra controvertida ejecución en Ohio (norte) el condenado se había agitado 26 minutos antes de fallecer. La composición del producto inyectado era el mismo que utilizado este jueves en Wood.
 

 

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