Economía y finanzas

Cuba: vicisitudes de la gente para alimentarse

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El precio de este pedazo de carne de cerdo en La Habana es de 480 pesos ,  unos 22 dólares; es decir, el equivalente de un mes de sueldo.
El precio de este pedazo de carne de cerdo en La Habana es de 480 pesos , unos 22 dólares; es decir, el equivalente de un mes de sueldo. © RFI/Véronique Gaymard

En Cuba, donde el salario mensual promedio es de aproximadamente 450 pesos, unos 18 dólares, a pesar del anuncio del reinicio de relaciones entre La Habana y Washington, la vida continuó como siempre. Es decir, en la lucha cotidiana para adquirir los productos de primera necesidad que escasean, en especial la comida.

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Un estudio de 2012 del Instituto Cubano de Economistas Independientes señala que dos tercios de la población cubana gastan más de las dos terceras partes de sus ingresos en mal alimentarse.

Para el 64 % de la población la libreta de abastecimiento sigue siendo importante, pese a sus graves limitaciones.

Creada en 1963 para afrontar la escasez de comida y garantizar una distribución equitativa, la libreta reúne un conjunto de productos en cantidades racionadas, entre ellos arroz, frijoles, huevos, aceite, azúcar y uno que otro cárnico, a los que todas las familias tienen derecho cada mes. Los precios son altamente subvencionados, pues el Estado asume el 88 % de su costo y la población no paga más que el 12 %. El total de los alimentos que le corresponde a cada persona al mes cuesta apenas 25 pesos cubanos; es decir, un dólar. El problema está en lo ínfimas que resultan las cantidades.

La gente estima que los productos de la libreta alcanzan solo para 10 días. El resto del mes hay que comprarlos "por la libre",  fuera de la libreta, pese a la dramática diferencia de precios. Bastan un par de ejemplos: la libra de arroz, que “por la libreta” cuesta 25 centavos de peso cubano, “por la libre” alcanza cinco pesos, y los huevos pasan de 15 centavos a un peso con diez centavos cada uno.

En la década de los noventa, Cuba perdió el apoyo financiero de Moscú con la caída de la Unión Soviética. A partir de ese entonces, comenzó el llamado periodo especial, época en la que las cantidades de alimentos incluidos en la libreta se redujeron aún más, al punto de que varios productos terminaron por desaparecer de la lista; entre ellos, la carne de res, los frijoles y las papas. Otros sufrieron una "mutación": al pescado se lo cambió por pollo, en una formula llamada “pollo por pescado”.

Por otra parte, el embargo estadounidense y el desmantelamiento del bloque soviético han incidido en el deterioro y la obsolescencia de la flota pesquera cubana. Además, los elevados costos de la importación de pescado, la sobre explotación local del recurso y el incremento de las zonas de mar declaradas áreas protegidas, han conducido a una  penuria de pescado.

En 2006 el fotografo estadounidense Peter Menzel y la periodista Faith D’Alusio publicaron el libro 'Hungry Planet', un recorrido por 24 países para descubrir qué comían sus habitantes y los costes de su alimentación. Según los autores, el gasto semanal promedio de una familia de clase media  en La Habana es de 56 dólares. Esta suma resulta increíble, teniendo en cuenta que el sueldo promedio es de unos 18 dólares al mes.

En los informes sobre el impacto del embargo estadounidense que La Habana presenta todos los años ante la ONU, el gobierno no cesa de repetir que esa medida es “el principal obstáculo para que Cuba desarrolle a plenitud sus potencialidades económicas y sociales”, y precisa que el sector de la alimentación es uno de los más afectados por "el bloqueo”.

Asímismo, Estados Unidos ha vetado el acceso de Cuba a su tecnología  -o a los componentes de las maquinarias norteamericanas vía otros países- para mejorar la cría de aves y renovar las máquinas para cosechar arroz. Pero no hay que perder de vista la ineficacia de la industria cubana, la corrupción en la cadena de producción, los mercados subterráneos que desvían los alimentos o las sequías.

No obstante, ahora en Cuba empieza a creerse que la historia va a cambiar.

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