ENTREVISTA A UN TESTIGO NEGOCIACIÓN COLOMBIA-FARC

"Piensen en sus hijos. No desperdicien la oportunidad de La Habana"

El general español retirado Luis Alejandre.
El general español retirado Luis Alejandre. apeuropeos.org

RFI entrevista al general español Luis Alejandre, testigo en primera persona del encuentro histórico entre altos mandos colombianos y líderes de las FARC en La Habana.  Una cita discreta "sin fotografías, sin celulares, sin tecnología moderna porque todos éramos conscientes de lo delicado". Alejandre describe momentos y emociones: "percibí respeto, se palpaba en las miradas"

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El pasado 5 de marzo se producía en La Habana una situación inédita. Por primera vez, altos mandos militares colombianos y líderes guerrilleros de las FARC se sentaban cara a cara en la misma mesa. Durante décadas, el escenario de sus encuentros fue el del combate en las montañas. Ahora todo cambia y cada parte toma asiento a un lado de una larga mesa albergada en el Palacio de Congresos de la capital cubana. Ambos bandos, viejos enemigos, se conocen a la perfección, "se siente en las miradas". Así lo relata un testigo de esta cita histórica. Se trata del general español retirado Luis Alejandre (Menorca, 1941), que cuenta con años de experiencia en otros procesos de paz en Centroamérica como los de Nicaragua, El Salvador o Guatemala. Alejandre señala que, pese al historial de enemistad de un conflicto iniciado hace medio siglo y que ha causado 220.000 muertos, en el encuentro "se palpaba el respeto entre las partes" e incluso "hubo momentos de distensión".

RFI: Señor Alejandre, ¿Cómo fue ese encuentro histórico, dentro de lo que usted, por discrección, puede narrar? ¿Qué rol jugó usted?

General Luis Alejandre: Las normas iniciales, acordadas tanto con la cancillería cubana como la embajada de Noruega (los dos países que tutelan las negociaciones de paz), estaban centradas en la prudencia. Sin fotografías, sin celulares, sin modos de difusión modernos...porque todas las partes éramos conscientes de lo delicado del encuentro, teniendo en cuenta que había gente de las FARC que pueden tener detrás a algún fiscal de EE.UU. que les persiga por otras causas. Yo no quise entrar en ello. Me apoyé en las normas de Cuba y Noruega para presentarme como general retirado sin ambiciones políticas ni económicas, tengo 74 años. Sólo me presenté con las credenciales que pueda aportar mi experiencia para dar un empujón al "cómo" ejecutar una desmilitarización, que es el tercer punto del acuerdo marco entre ambas partes. Sí les repetí varias veces que el "qué" debían decidirlo entre los colombianos, pero que en cuanto al  "cómo", había fórmulas para asegurar que el proceso de desmilitarización, entrega de armas, desminado... para que se pudiese realizar con garantías y bases técnicas.

¿Cómo eran las miradas, los gestos, las actitudes entre los eternos enemigos ahora sentados cara a cara?

Si digo la verdad, me sorprendió mucho el clima favorable. Yo estaba sentado en un extremo de una mesa larga. Justo en el extremo opuesto estaban los representantes de Cuba y Noruega. Y en la mesa, frente a frente, un general y el jefe del frente Sur (el comandante Joaquín Gómez, es el nombre de guerra del jefe del frente sur de la guerrilla). Percibí respeto, se palapaba en sus miradas. Me sorprendió que incluso hubiese momentos de distensión... Cuando me dirigí a un comandante para decirle "ahora con los medios modernos, puede usted contactar con sus grupos sobre terreno", intentando prevenirle que no todos forman un grupo monolítico que obedezca a lo firmado por una delegación en un país neutral; él me replicó en tono de broma: "bueno yo no sé exactamente donde está mi gente, pero se lo pregunto al general que lo tengo aquí enfrente que tendrá a mis combatientes mucho mejor localizados". Son momentos de distensión. Cuatro horas se hacen muy largas, permiten muchas preguntas pero al mismo tiempo, también comentarios más relajados. Personalmente, mi función era transmitir un clima de esperanza en esas conversaciones.

Sorprenden esos momentos de distensión si tenemos presente que ambas partes conocen a la perfección sus biografías y encuentros de sangre y violencia en el pasado. ¿Es complicado fomentar que ambas partes miren al futuro sin escudriñar tanto sus biografías?

Ellos me lo facilitaron. Yo tenía las fichas de todos, pero quise abstraerme. Incluso aparecí sin apuntes, sin libros, sin ficheros...No quería centrarme en nada de eso. Les trasladé un mensaje: "ustedes se conocen a la perfección y saben muy bien qué hicimos en Guatemala, en Nicaragua...Tienen ustedes la responsabilidad de pensar en sus hijos. Tienen una oportunidad en La Habana de llegar a acuerdos. Por favor, no la desprecien"

Resolver la ecuación entre justicia y paz es siempre el punto más espinoso en estas negociaciones. ¿Hay que entender desde el princio que buscar el perfeccionismo en ello puede bloquear todo?

Se lo dije a ellos: "no busquéis tanto la perfección, nunca la alcanzaréis". Hay que tener un rumbo muy determinado. Incluso mi experiencia me dice que nunca se han cumplido ni las fechas ni las circunstancias de un proceso de paz. Pero hay que tener la seguridad de que ese proceso va por un camino y es irreversible. Les conté el caso de El Salvador: en mayo de 1993 en Nicaragua, fuera de área del consejo de seguridad, estalló un arsenal del FMLN, que representó el 20% de sus armas. El proceso consiguió resistir a esto. Hubo una crisis. El secretario general dijo sentirse engañado, hubo conferencias de ambos lados en Nueva York... pero al final, el proceso aguantó. Esto pasa cuando hay voluntad política de pensar en el futuro y no agarrarse al pasado. Por dificultades que haya, si la voluntad es clara, se superan. Quise transmitir eso como mensaje fundamental.

Negociaciones Colombia - FARC
Kofi Annan, exsecretario gral. de la ONU, fue otro de los testigos en La Habana el pasado 27 de febrero REUTERS/Stringer

De lo que queda por delante, ¿cuál es el punto más complicado en estas negociaciones?

El tema de justicia y de las víctimas. Pero eso no incumbía tanto mi función que era la de decirles: "Si ustedes llegan a un acuerdo global, yo en un mes puedo tener observadores sobre terreno, y no se preocupen porque con garantías, yo recojo las armas, las puedo depositar inicialmente, las puedo destruir enseguida, las pueden incluso destruir ustedes mismos si lo prefieren. Tengo sistemas muy modernos para el tema de los campos de minas, para que ustedes mismos los levanten". El "quid" de la cuestión es la voluntad del pueblo colombiano que se manifestó en las últimas elecciones ratificando al presidente Santos para decidir cómo encaminar este proceso en términos de justicia y de "contentar" a las víctimas, que es una presión muy importante que recoge el expresidente Uribe.

Además del respeto que se tienen, usted ha subrayado otra virtud "autóctona" de este proceso para el avance que es el patriotismo colombiano por ambas partes...

Exacto. Son el único movimiento guerrillero en el mundo que usan la bandera de Colombia e incluso cantan su himno nacional. Yo les dije que el factor patriotismo para ellos, era un factor de cohesión que debían aprovechar. ¡Ya quisiéramos tenerlo en España!

 ¿Le hicieron consultas puntuales sobre el proceso?

Sí, por ejemplo uno me preguntó por las zonas de verificación (que ellos llaman "cantones") y si aquello debe estar cerrado y encorsetado. Les expliqué que no. Cuando tenemos una persona enferma , los mediadores deben llevarla a un hospital. Y mejor aún a un hospital militar para que empezasen a convivir. Les expliqué que la salud y el cuidado de las gentes es un paso muy importante que debe estar por encima de la política.

¿Usted es optimista para llegar a un buen punto final en las negociaciones?

Ciertamente sí. Cuando ya se ha dado el paso al frente de ir a un país neutral, en el caso de Guatemala por ejemplo, fue México, o en éste concretamente Cuba. Creo que entonces ya el proceso es irreversible y además ha tenido un par de pruebas. La liberación del general secuestrado por parte de las FARC hace unos meses (Rubén Darío Alzate, secuestrado el 16 de noviembre de 2014) o el mero hecho de que el Presidente Santos se adhiriese a esa tregua que ofrecieron las FARC en diciembre...son pequeños pasos de confianza.

Hablemos pues del país neutral, ¿Qué papel está jugando Cuba en todo el proceso?

Cuba es la "madre" de estos movimientos, les gusta que acudan a su seno... pero debo reconocer que lo hacen muy bien. La cancillería cubana crea buen ambiente, buenas condiciones de seguridad y de diálogo. Mentiría si no le digo que Cuba actúa bien.

¿Esto ya es definitivamente irreversible?

Yo creo que sí. Y se lo deseo de corazón porque Colombia es un pueblo rico culturalmente, también económicamente con un crecimiento que podría superar el 6% si estuviera totalmente pacificado. Todas las energías que ahora gastan las fuerzas de seguridad con la guerrilla, la podrían concentrar en la lucha contra el narcotráfico. Yo le veo un futuro con esperanzas.

 

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