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Vida en el Planeta

Calbuco despertó de su larga siesta

Audio 05:27
La región vecina al volcán Calbuco, en el sur de Chile, fue puesta en alerta roja, luego de su erupción, el miércoles 22 de abril.
La región vecina al volcán Calbuco, en el sur de Chile, fue puesta en alerta roja, luego de su erupción, el miércoles 22 de abril. REUTERS/Rafael Arenas
Por: Silvia Celi
10 min

Tras cincuenta y cuatro años de inactividad, el volcán Calbuco, en Chile, entró en erupción el pasado miércoles, lanzando una columna de cenizas que superó los quince kilómetros de extensión. Las autoridades chilenas mantienen desde entonces una zona de exclusión de veinte kilómetros alrededor del volcán.

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“Considerando que el Calbuco tiene un glaciar en su edificio volcánico, el principal impacto de su actividad, en la zona de la Cordillera de los Andes, consiste en que puede provocar lahares (aluviones), de manera que el agua puede correr ladera abajo y arrastrar material volcánico y todo lo que encuentre a su paso, árboles, piedras, etc.”, explica Helmuth Huertas, jefe de prensa del servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomín).

Calbuco apenas anunció su erupción

Los vulcanólogos conocen muy bien las costumbres de Calbuco, sin embargo, esta vez, el volcán durmiente los sorprendió:

“Habitualmente Calbuco hace erupción cada 34 años. En este caso, estaba muy por encima de eso y, por ello, las autoridades y los servicios técnicos habían tomado medidas para actualizar planes de contingencia, tener a la mano mapas de peligro volcánico para estar preparados ante una eventual erupción”, comenta Huertas.

“Lo que ocurrió ahora es que el instrumental de la red nacional de vigilancia volcánica de Chile, que es la más extensa porque monitorea a 43 volcanes, fue sorprendida porque solo hubo 15 minutos de precursores; es decir, 15 minutos de indicadores previos al proceso eruptivo. Pero, al mismo tiempo, se sabe, sobre la base del estudio geológico y químico de Calbuco, que es un volcán que produce erupciones violentas y, sobre todo, que no avisan”, añade el jefe de prensa de Sernageomín.

La zona de exclusión es razonable

La ausencia de alertas de Calbuco también tomó por sorpresa a la población que, además, tenía los ojos puestos en otro volcán, el Villarrica, que está bajo alerta naranja desde hace varias semanas. 

¿Cómo puede evolucionar el proceso eruptivo de Calbuco?

Según el vulcanólogo de la Universidad Complutense de Madrid, Eumenio Ancochea, que sigue los informes de Sernageomin, aún no se sabe. “En principio, los servicios que están llevando allí la red de vigilancia, en particular la red sísmica de pequeños terremotos, están observando si se producen terremotos que indiquen que está volviendo a subir una nueva cantidad de magma. A partir de allí, pueden hacer una evaluación. Por ejemplo, si dejaran de producirse terremotos pequeños, ello podría significar que se ha acabado el proceso. Puede durar mucho tiempo, pero podría acabarse con las dos explosiones que ha habido”.

Esto es lo que espera Arianne Hellman, propietaria de una posada, a 6 kilómetros de Bariloche (Argentina), donde caen las cenizas de Calbuco: “Espero que no dure como otro volcán, que hizo erupción hace unos cuatro años. Por el momento tenemos unos dos milímetros de cenizas, pero para los caballos no es bueno porque comienzan a frotarse los dientes, de tal manera que a veces los pierden”.

Los vuelos en la zona están prohibidos por el momento; este es uno de los impactos negativos para la industria del turismo chileno y argentino.

Entrevistados: Arianne Hellman; Eumenio Ancochea, profesor de vulcanismo y vicerrector de ordenación académica de la Universidad Complutense de Madrid; Helmuth Huerta, jefe de prensa del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomín).

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