Ecuador

El despertar abrupto del Cotopaxi

Erupción del volcán Cotopaxi en la provincia de Pichincha, 14 de agosto de 2015.
Erupción del volcán Cotopaxi en la provincia de Pichincha, 14 de agosto de 2015. AFP PHOTO / JUAN CEVALLOS

Ante el incremento de la actividad del volcán, a solo 45 kilómetros de Quito, el gobierno decretó el estado de emergencia y organizó la evacuación de las localidades más expuestas a una posible erupción.

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Desde el viernes 14, el volcán, de 5.897 m. de altitud, fue sacudido por numerosas explosiones, exhalando una densa columna de humo y cenizas, de hasta 8 km. de altura. Veinticuatro horas después, el cráter expulsó fragmentos sólidos e incandescentes, así como otra columna, que alcanzó 5 km. de alto. Ello condujo a la activación de la denominada alerta amarilla, un grado intermedio de riesgo.

El presidente Rafael Correa anunció en su emisión semanal en cadena radiotelevisada el “estado de excepción” durante sesenta días, con el fin de emplear recursos de todo tipo “para responder a una posible urgencia y movilizar los recursos necesarios”. Se refirió también a la evacuación preventiva de cuatrocientas personas en las provincias de Cotopaxi y Pichincha.

El responsable de la Secretaría Nacional de la Gestión de Riesgos, Pablo Morillo, justificó en su cuenta Twitter el desalojo de la zona sur del Cotopaxi por la expulsión de elementos piroclásticos, incandescentes, por el volcán, que pueden provocar lahares -avalanchas de lodo volcánico, que arrasan todo a su paso.

De la misma manera, las autoridades organizaron una censura calificada de “preventiva”, para “evitar los rumores lanzados por algún desequilibrado en Twitter” y neutralizar así el eventual desencadenamiento del pánico colectivo. Por lo tanto, las únicas informaciones sobre el tema provienen del ministro de Seguridad Nacional, César Navas. Las autoridades se reservan asímismo el derecho de desplegar al ejército en la zona afectada por la erupción volcánica, en apoyo a los equipos de socorro.

El Instituto de Geofísica informó que el Cotopaxi no había causado ningún lahar, pero que se habían reportado desbordamientos de agua y lodo.

La última gran erupción del volcán fue en 1877 y desde ese entonces su actividad ha sido relativamente moderada. El Cotopaxi es considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, en razón de la gran cantidad de nieve acumulada en su cima y de los numerosos habitantes de la región, expuestos a derrumbes importantes y avalanchas, ocasionadas por la fusión de la nieve con el calor de la erupción.

La población alarmada

Los habitantes de la localidad de Lasso, refugiados en una escuela, optaron por regresar a sus casas pero confesaron que si bien estaban listos para abandonar sus hogares en caso de necesidad, no se sentían preparados para hacer frente a la situación, según uno de los testimonios consignados por  la AFP.

Los 170.000 pobladores de Latacunga, capital de la provincia de Cotopaxi, se aprovisionaron de agua potable y alimentos para salir de la ciudad o refugiarse en sus viviendas, en caso de requerirse.

Las sirenas de las patrullas resonaron en toda la ciudad, acentuando el clima de tensión, para alertar a la población de casa en casa.

En cuanto a los alpinistas, un grupo de 15 personas no pudo acceder al lugar donde proyectaba escalar, bloqueado por medidas de seguridad por orden del ministerio del Medio Ambiente.

Sin embargo, las autoridades intentan al mismo tiempo tranquilizar a la población, subrayando que de momento no ha habido avalanchas.

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