Michel Temer

El hombre que sueña despertar como presidente de Brasil

El vicepresidente brasileño Michel Temer quiere suceder a Dilma Rousseff  si la presidenta es destituida de su cargo
El vicepresidente brasileño Michel Temer quiere suceder a Dilma Rousseff si la presidenta es destituida de su cargo AFP PHOTO/EVARISTO SA

El vicepresidente, Michel Temer, es la carta más lógica para reemplazar a la presidenta Dilma Rousseff en caso de que el proceso de impeachment finalice con su destitución. El abogado, de 75 años, divide aguas en Brasil: algunos defienden que sea él quien deba preparar una eventual transición, mientras desde el oficialismo lo acusan de traición. 

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“Ese jefe conspirador no tiene compromiso con el pueblo”, decía este martes la presidenta brasileña Dilma Rousseff de su vicepresidente, el abogado Michel Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático de Brasil, el PMDB. Rousseff respondía así a la divulgación de un audio donde Temer señalaba estar preparado para asumir el poder con ‘un gobierno de unidad nacional’ en caso de que el proceso de destitución de la presidenta culmine con su salida del palacio presidencial.

Temer ha dicho que se trató de una filtración involuntaria, pero este miércoles ha salido a aclarar que ‘sin ser pretencioso, pero con mucha modestia debo decir que tengo una vida pública de mucha experiencia. Naturalmente, conociendo los problemas del país, si el destino me lleva a esa función –la presidencial- estaré preparado’.

Para muchos, atrás quedaba la imagen de abogado tímido y recatado con el que Temer se hizo conocer en la vida pública. Una vida que lo muestra con numerosos cargos en su historial, pero ninguno de ellos de alto rango, salvo el actual, el de vicepresidente.

“Temer es uno de los dinosaurios de la política brasileña”, comenta a RFI Sergio Caballero, experto en Brasil y profesor de Relaciones Internacionales en España. A eso agrega: “lo que pasa es que, de alguna manera, siempre se había movido en una segunda línea, entre bastidores, pero atesorando gran poder. Siempre ha sido considerado como un tejedor de acuerdos y de ahí que Dilma le quisiera poner de vicepresidente para las negociaciones que ella necesitaba, en su día, con el PMDB”.

El líder del Partido del Movimiento Democrático de Brasil comenzó se carrera política en Sao Paulo, donde se convirtió en secretario de Educación y posteriormente Procurador general en 1983. Tres años más tarde ingresó a las filas del centrista PMDB, partido por el que fue diputado seis veces consecutivas.

En 2001 se transformó en líder de su partido, una plataforma que le permitió llegar al cargo de vicepresidente en 2011. Desde ese momento trabajó sin hacerle oposición ni sombra a Dilma Rousseff. Y fue hasta un aliado que un primer momento insistió en que votaría contra el impeachment, para luego desdecirse cuando su partido decidió retirarle el apoyo a Rousseff y apoyar el proceso de destitución.

Casado con una ex reina de belleza, Temer parece querer aprovechar el momento de soledad e impopularidad de la actual mandataria, a la que los escándalos de corrupción como el de Petrobras y la recesión económica le están pasando facturas.

Y en la teoría Temer figura como el sucesor más lógico, ese que la misma Constitución apunta con el dedo. Claro que en la práctica nada es tan sencillo, comenta el especialista español Sergio Caballero: “No está claro que Temer esté libre de la desafección política que hay en Brasil respecto a la clase gobernante. No sólo Dilma es más que probable que caiga, sino que todos los que están en la línea sucesoria, tanto Temer como otros, sufrieran la misma suerte respecto al poco respaldo popular que tienen. Creo que el problema de Brasil es mucho más estructural y de una fuertísima desafección política por parte de la sociedad brasileña”.
 

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