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Programa Especial

El legado de Fidel

Audio 26:59
Apretón de manos entre el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos y Fidel Castro en septiembre del 2007. El país africano ha agradecido la "Operación Carlota" que Cuba realizó en el país africano a partir de 1975.
Apretón de manos entre el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos y Fidel Castro en septiembre del 2007. El país africano ha agradecido la "Operación Carlota" que Cuba realizó en el país africano a partir de 1975. HO / ESTUDIOS REVOLUCION / AFP
Por: RFI

Opositores cubanos y analistas definen el legado de Fidel Castro así como el futuro inmediato tras su muerte. Es "una prueba para el supuesto reformismo" de Raúl, según algunos; "un hecho más bien simbólico", para otros.

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Amado por unos y odiado por otros, el legado de Fidel Castro es algo difícil de definir. Lo mismo, complicado elucubrar con lo que puede pasar ahora en política  interna así como en las relaciones de Cuba con el resto del mundo.

En conversación con Radio Francia Internacional, el opositor José Daniel Ferrer, de la Unión Patriótica Cubana, explicaba que “aunque es la noticia del día, a mediados del sábado en Santiago de Cuba y en otras ciudades mucha gente desconoce la información”.

Según Ferrer la muerte de Fidel permitirá comprobar si “efectivamente Raúl Castro tenía intenciones de hacer verdaderas reformas, al menos en el aspecto económico”. Según el líder de la UPC, entrevistado por Radio Francia Internacional, “en Cuba se ha especulado siempre que Fidel Castro era el obstáculo principal para los deseos de Raúl de abrir la economía. Pero nosotros creemos que Raúl tampoco tiene deseos de abrir la economía”.

¿Más represión?

A nivel interno, Ferrer cree que “en un principio no cambiará nada, más bien habrá más controles y represión porque Raúl Castro va a temer que este anuncio anime a ciertos sectores de la población a pedir más espacios, más derechos, y a pedir verdaderas reformas y por tanto, a controlar con más fuerza.

"A mediano y largo plazo sí vamos a tener mayores espacios como desde hace tiempo reclama la nación. Espacios que Fidel Castro en un primer momento y luego Raúl se han negado a poner en marcha”, agrega el opositor cubano. Ferrer califica a Castro “como un buen imitador de grandes tiranos” e incluso le acusa de haber robado a Hitler la frase “la historia me absolverá”.

Forzándose a encontrarle un mérito cree que “si Fidel tuvo éxito en algo, fue en sus aventuras en frica, su apoyo al régimen angoleño, su movimiento en África y Sudamérica apoyando guerrillas y en llevar al poder y ayudar a controlar a sus naciones a Hugo Chávez, y ahora a Nicolás Maduro y en cierta medida a su viejo aliado, Daniel Ortega y a otros líderes del bloque del Alba a quienes ha ayudado a consolidarse con muy malos consejos que traen nefastas consecuencias a sus respectivos pueblos.

La opinión de los cubano-americanos

Más moderada es la opinión de Isabel Alfonso, de la organización Cuban American for engagement, formada por exiliados cubanos en EEUU que buscan el acercamiento entre los isleños y la diáspora cubana.

Alfonso hace un paralelo simbólico entre la muerte de Fidel y la elección de Donald Trump en Estados Unidos, según ella “dos hechos significativos de gran importancia apuntando a direcciones opuestas. Yo nací en Cuba, y para todos los cubanos es algo que tiene un alto impacto en la vida. Muchos están celebrando en Miami, pero es un momento de emociones mezcladas, esperemos que predomine el sentido común”.

A juicio de Alfonso “la llegada al poder de Raúl (2006) y varios factores geopolíticos internacionales como el restablecimiento de relaciones propiciado por el presidente Obama han tenido más peso real y dramático que la muerte de Castro. Creo que no va a haber un caos o un baño de sangre, como han querido por mucho tiempo los cubanos de extrema derecha, porque el gobierno cubano hizo todo lo posible para que eso no ocurra y porque creo que es lo que honestamente queremos la mayoría de los cubanos de buena voluntad”.

Opinión balanceada

A nivel internacional, Arturo López Levy, Catedrático de la Universidad de Texas y experto en Cuba, asegura que a nivel interno, ya antes de la muerte de Fidel había comenzado “una renovación generacional importante a nivel de los consejos de ministros y de Estado; de los primeros secretarios de partido en las provincias y los miembros del Comité Central del partido comunista”. Así que “aunque la persona que hizo la revolución fallezca“ es un cambio más simbólico que real.

En entrevista con RFI también, López Levy cree sin embargo, que “sería injusto que muchos pueblos del mundo especialmente en América latina y Africa no le rindieran tributo a Fidel Castro en su ocaso. Bajo su liderazgo, Cuba envió a miles de soldados, médicos e instructores para enfrentar a las tropas racistas del apartheid sudafricano; el analfabetismo y enfermedades como el ébola.

"Pero sería sesgado también negar que bajo la dirección de Fidel Castro la revolución cubana perpetuó en el poder un sistema unipartidista que no respetó la tradición no reeleccionista fundamentada en América Latina en la revolución mexicana; y además no importa cuáles sean los méritos de la revolución cubana, no están incluídos dentro de ella la prosperidad económica y el establecimiento de una democracia”.

El apoyo a las guerrillas

Coincide en exaltar su contribución sobre todo a los movimientos guerrilleros de América Latina Dirk Kruijt, de la Universidad de Utrecht, aunque luego pocos de estos fructificaran: “la mayoría de esos movimientos guerrilleros fracasaron. Unicamente en Nicaragua la guerrilla sandinista logró una victoria de tipo cubano y en El Salvador solo militarmente, pero en general los movimientos revolucionarios no tenían el éxito que se esperaba".

"Pero Cuba apoyó en los años 60 casi a cualquier movimiento. Después, en los 70 y 80, trató de unificar movimientos de guerrilla sobre todo en Colombia y Centroamérica. Y a partir de los años 90, cuando Cuba deja de ser una potencia militar, influye mucho en el empuje hacia las negociaciones de paz del país sudamericano. Y tal vez influyó también en otra presencia que tuvieron los movimientos guerrilleros al colocar a sus miembros como presidentes en Uruguay, El Salvador o Nicaragua. Varios alcaldes de Bogotá han sido guerrilleros, y Dilma, la ex-presidenta de Brasil, fue también guerrillera", concluye Kruijt.

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