Venezuela

Juan Guaidó, el joven político que desafía a Nicolás Maduro

Juan Guaidó durante un cabildo abierto en Caracas.
Juan Guaidó durante un cabildo abierto en Caracas. © Reuters

El actual presidente de la Asamblea Nacional, quien se declaró "presidente encargado" de Venezuela, ha pasado de la sombra a la luz en pocas semanas. Juan Guaidó se ha convertido en un inesperado líder de la oposición a Nicolás Maduro, a quien tilda de “usurpador”.

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El presidente Maduro lo catalogó como “un muchacho jugando a la política”. Pero ni los insultos ni las amenazas proferidas contra él desde el chavismo han desmotivado al joven político. Al contrario, Juan Guaidó ha respondido organizando y liderando en los últimos días cabildos abiertos en todo el país con un objetivo principal: iniciar una transición hacia la democracia, como él dice.

El espigado diputado era casi un desconocido cuando, el 5 de enero pasado, recayó sobre sus hombros la presidencia de la Asamblea Nacional, única institución controlada por la oposición. Desde entonces, ha multiplicado las acciones y discursos, acusando a Nicolás Maduro de ser un “usurpador” de la presidencia, tras unas elecciones “fraudulentas”.

A pesar de su juventud, de 35 años, Guaidó no es del todo un novato en política. Este ingeniero industrial fue miembro fundador, en 2009, del opositor Voluntad Popular, partido de cuyas filas surgieron otros dos conocidos opositores, Leopoldo López y Henrique Capriles.

Fue elegido diputado suplente en 2010 y legislador titular en 2015 por Vargas, su estado natal. De hecho, Guaidó reivindica sus orígenes humildes además de ser un sobreviviente de la “tragedia de Vargas”, en 1999, en la mueron miles de personas durante un episodio de torrenciales lluvias en ese estado costero a apenas media hora de la capital. “Sé lo que es pasar hambre”, ha dicho Guaidó en varias ocasiones.

Una cara fresca

Su compromiso político surgió con la generación de universitarios que se opuso a Chávez en las masivas manifestaciones en 2007. Hoy, muchos lo ven como un político fresco, capaz de infundir un soplo nuevo a una oposición golpeada y dividida.

Los cabildos abiertos que ha organizado a lo largo del país esta última semana han contado con una participación masiva y entusiasta de la población venezolana, que debe hacer frente a las tasas de inflación e inseguridad más altas del mundo, así como a una escasez alarmante de alimentos y medicinas, al punto que numerosas organizaciones hablan de crisis humanitaria. Esto ha llevado a millones de venezolanos a tomar el camino del exilio hacia otros países de la región como Colombia, Ecuador, Perú o Argentina.

Guaidó, quien ha recibido el respaldo de la OEA, el Grupo de Lima, Estados Unidos y Brasil, entre otros, ha convocado a una protesta nacional el próximo 23 de enero, día en que se celebra el golpe de Estado contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, en 1958, y el advenimiento de la democracia.

Por ahora, el chavismo no parece tener una estrategia clara para enfrentar al carismático presidente de la Asamblea Nacional. En un breve pero extraño incidente el domingo 13 de enero, Guaidó fue detenido por efectivos del Sebin, el organismo de inteligencia, y puesto en libertad poco después. La detención, filmada y compartida en las redes sociales, causó indignación dentro y fuera de Venezuela. Tras el incidente, el ministro de comunicación, Jorge Rodríguez aseguró que los funcionarios implicados actuaron "de manera unilateral".

De su lado, Guaidó llamó a guardar la calma e incluso ha hecho un ofrecimiento a las Fuerzas Armadas para que obren en favor de una transición, prometiendo amnistía a todos los que apoyen un retorno al orden constitucional.

"Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como el presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y tener elecciones libres", dijo Guaidó este jueves ante miles de seguidores en el este de Caracas.

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