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Segunda Guerra Mundial

Desembarco de Normandía: 'No creíamos que fuéramos héroes'

'Lo que me obsesionaba era encontrar chicos lo suficientemente en forma para volver al barco', recuerda Robert Fischman.
'Lo que me obsesionaba era encontrar chicos lo suficientemente en forma para volver al barco', recuerda Robert Fischman. RFI / Anne Corpet
Texto por: RFI
5 min

Hace 75 años comenzó el "día más largo", el desembarco de los aliados en la costa de Normandía para liberar a Francia de la ocupación nazi: 73.000 soldados estadounidenses participaron en esta operación militar, la más grande de la historia reciente. Algunos de ellos siguen vivos.Anne Corpet, corresponsal de RFI en Estados Unidos, conoció a tres de estos veteranos.

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Tienen entre 92 y 101 años de edad. Pero los tres recuerdan perfectamente el Día D. Robert Fischman estaba a bordo del USS Texas el 6 de junio de 1944, frente a Omaha Beach. Y una imagen queda grabada en su memoria: los miles de cadáveres que flotan en el mar. "Todos estadounidenses, algunos eran hermanos para mí, me volvía loco", dice.

"No creíamos que fuéramos héroes"

Robert Fishman, de 22 años en ese momento, se distinguió por traer a los heridos de vuelta a su barco, donde los cirujanos estaban operando a toda prisa. "Recuperé a 35 heridos que habían intentado escalar el acantilado con una cuerda. Pero les estaban disparando. Lo que me obsesionaba era encontrar chicos lo suficientemente en forma para volver al barco. Estaban tirados en el suelo por toda la playa. Y los tenía que sacudir un poco para ver si estaban vivos", dice.

Robert dice que no tenía tiempo para tener miedo y que no sabía por qué estaba luchando. "No me importaban las razones de la guerra. Sabía que nos disparaban y me defendía. No nos tomábamos el tiempo para hacer preguntas, obedecíamos las órdenes. No creíamos que fuéramos héroes."

A su lado, su esposa Antoinette explica que "estas imágenes de cadáveres flotando en el mar todavía lo persiguen hoy en día, pero también recuerda los nombres de los 35 tipos que salvó". Con una carcajada, Robert añade: "También recuerdo la recepción de los franceses. Estaban agradecidos. Estoy feliz de haber participado en el Desembarco".

"Es después que uno se da cuenta de lo que pasó"

Donald Keller, de 97 años, también conserva intacto el recuerdo de aquel 6 de junio de 1944: "El mar estaba muy agitado durante la travesía desde Inglaterra", recuerda, "había unas escaleras de cuerda que bajaban a lo largo de los barcos, por las que teníamos que bajar, y sólo cuando la ola estaba en su punto más alto bajo el barco, saltábamos al agua. Algunos saltaron demasiado pronto, desde demasiado alto y se rompieron las piernas..."

Donald estaba a cargo de las transmisiones y recuerda el pesado equipaje que tuvo que llevar nadando hasta la playa. Tampoco tenía miedo en ese momento. "Es después que uno se da cuenta de lo que pasó. En el momento, sólo pensamos en lo que tenemos que hacer para seguir vivos", dice.

En dos ocasiones, Donald fue herido: durante la batalla de Saint Lo, y más tarde en las Ardenas. Con un dedo, señala una pequeña mancha negra justo debajo de su labio inferior. "Es una pequeña metralla de obús", sonrie, "mis amigos siempre me dicen que tengo que quitármela, pero no quiero, es un recuerdo".

Un jeep del Ejército estadounidense está estacionado frente a la Embajada de Francia en Washington, que organiza una ceremonia en honor de los veteranos del Día D. Sin dudarlo, Donald se sube al volante, se pone un casco y se pierde por un momento en sus recuerdos: "En ese vehículo, ¡cuántos kilómetros recorrí por el campo de su país!".

"Mis hijos están orgullosos de ello"

Floyd Wigfield es uno de los veteranos más ancianos de la Segunda Guerra Mundial. Con 101 años de edad, camina con un paso frágil pero tiene una mirada aguda detrás de sus grandes gafas cuadradas. Fue invitado por el presidente de Estados Unidos para acompañarlo en las conmemoraciones del Desembarco en las playas de Normandía. "Voy a viajar a bordo del Air Force One", se alegra el anciano, "de nuevo voy a ver las playas, los búnkeres, pero esta vez nadie me va a disparar".

Floyd tenía 26 años el día del Desembarco, y estaba en la cuarta división de infantería. "Me habían dado un nuevo fusil el día anterior. Lo tenía en una mano, y en la otra, un palo de dinamita de más de un metro de largo que tenía que mantener fuera del agua. Llegué a Utah Beach a las 9 de la mañana. Mi primera impresión no fue muy buena: esta playa no era muy acogedora".

Cuando se le pregunta si tenía miedo, no duda: "¡Claro! ¡Era aterrador! ¡Todo el mundo tenía miedo!". Pero, a diferencia de muchos de sus compañeros, Floyd sabía por qué estaba luchando: "Yo sabía quién era Adolf Hitler, yo sabía lo que había hecho. No lo quería en este país. Y no quería que los alemanes me hicieran preso. Hubiera preferido morir". Con una gran sonrisa, concluye: "Estoy feliz de haber participado en el Desembarco y mis hijos están orgullosos de ello. Pero mi hija está furiosa que yo vuelva a Normandía. Piensa que soy demasiado viejo para ello".

Robert Fischman, Donald Keller y Floyd Wigfield fueron condecorados con la Legión de Honor a principios de mayo en la Embajada de Francia en Washington. "Incluso 75 años después de los hechos, te hace feliz. Es un gran honor", dice Floyd, antes de mostrar la medalla que brilla en el pecho de su uniforme, ya sobrecargado de condecoraciones.

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