Filipinas

La policía admite errores en la gestión de la toma de rehenes que terminó en baño de sangre

El ex policía Rolando Mendoza que secuestró el autobús mató a ocho personas.
El ex policía Rolando Mendoza que secuestró el autobús mató a ocho personas. ©Reuters

El secuestro del autobús de Manila duró doce horas. Los agentes tardaron una hora en acceder al vehículo para reducir al secuestrador que utilizaba a los secuestrados como escudos humanos. Finalmente un francotirador de élite mató de un disparo en la cabeza a Rolando Mendoza, pero antes el secuestrador había matado a ocho hongkoneses. 

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Tras doce horas de secuestro, la policía dio el asalto al autobús donde el ex policía Rolando Mendoza retenía a los turistas. Las fuerzas de seguridad intervinieron después de que el secuestrador afirmara haber disparado contra dos de los rehenes. “Disparé a dos chinos. Voy a matarlos a todos si esto continúa”, dijo el captor a la emisora de radio Mindanao Network. Y finalmente mató a ocho personas. 

El jefe de la Policía de Manila admitió que se habían cometido errores "evidentes" en la gestión de la toma de rehenes. "Hemos constatado insuficiencias evidentes en términos de potencial y de tácticas utilizadas y también en el procedimiento, por eso vamos a llevar a cabo una investigación", afirmó Leocadio Santiago. 

El presidente Benigno Aquino también admitió que la tragedia había sacado a la luz las lagunas de la policía filipina en estas situaciones. "La tragedia es el resultado de muchos factores. Sin duda debemos mejorar", dijo el presidente. 

El ex policía secuestró a los turistas armado con un fusil de asalto M16 cuando el vehículo se encontraba aparcado en el centro de Manila. El hombre exigía a las autoridades que fuera reincorporado al cuerpo de policía. Durante el día estuvo hablando con la prensa y había liberado a siete turistas, entre ellos un hombre mayor y tres niños y a dos filipinos.

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