COREA DEL NORTE/CHINA

Kim Jong-Il obtiene el aval de China para que le suceda su hijo

El presidente norcoreano, Kim Jong-Il
El presidente norcoreano, Kim Jong-Il

Inusual actividad diplomática de Corea del Norte en las últimas horas, que ayer accedió a liberar a un ciudadano estadounidense tras recibir al ex presidente Jimmy Carter. La reunión de Kim Jong Il y su homólogo chino, Hu Jintao, se ha realizado en un hermetismo absoluto.

Anuncios

 

El jefe de Gobierno del régimen norcoreano se ha reunido con el presidente chino, Hu Jintao, en un hotel de Changchun, al noreste de China, con el fin de conseguir el visto bueno de su aliado para que le suceda su hijo menor, según explican los medios surcoreanos.

Del mismo modo, puede haber obtenido una ayuda financiera de Pekín, fruto de un encuentro que se produce tras el despliegue militar conjunto de Corea del Sur y Estados Unidos. Una forma de mostrar dos alianzas contrapuestas frente a frente.
Cómo en todos los asuntos norcoreanos, la reunión ha estado envuelta en un secretismo máximo, sólo traicionado por los 20 coches que han acompañado al dirigente norcoreano en Pekín, según ha mostrado la televisión YTN.

“El presidente Hu, que se encontraba en algún lugar del noreste chino, viajó a Changchun para reunirse con el presidente Kim", declaró de forma anónima un responsable de los servicios secretos surcoreanos al diario Chosun. "El presidente debe regresar normalmente (a Pyongyang) este mismo sábado en un tren especial", añadió.

Una fébril actividad diplomática se está desplegando en las últimas horas en torno a Corea del Norte, para tratarse de un régimen tan hermético. Ayer, el Ejecutivo norcoreano despidió al ex presidente estadounidense Jimmy Carter, que llegó el pasado miércoles a Pyongyang en busca de un compatriota detenido.

El premio Nobel de la Paz, de 86 años, salió del país asiático acompañado de Aijalon Mahli Gomes, un activista religioso afroamericano que había cruzado la frontera en enero para convencer a Kim Jong-il de que confesara sus pecados y renunciara al poder. En su lugar se ganó una condena de ocho años de trabajos forzosos y una multa de 600.000 dólares.

La liberación no fue el único trofeo diplomático que se llevó el ex presidente Carter. Durante su viaje se reunió con el número dos del Gobierno norcoreano, Kim Jong Nam quien se comprometió con el ex mandatario estadounidense a reanudar las conversaciones nucleares a seis bandas y avanzar en la desnuclearización de la península de Corea.

El ejecutivo comunista vendió la liberación de “esa persona que entró de forma ilegal” como una manifestación del “humanitarismo y la política pacifista” de Corea del Norte.

 

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas