CHINA

China comienza la ardua labor de contarse a sí misma

El primer ministro chino, Wen Jiabao.
El primer ministro chino, Wen Jiabao. ©Reuters

El país asiático realiza un censo cada diez años. No es tarea fácil: 6 millones de funcionarios tendrán que visitar a unos 1.300 millones de compatriotas que, en algunos casos, falsearán los datos porque se han saltado las restrictivas políticas de control de la natalidad. Responder al censo es obligatorio, el país más poblado del planeta depende de eso, según el Ejecutivo chino.

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China inició el lunes el censo decenal de su población. Nada menos que seis millones de empleados gubernamentales tendrán que pasarse por los hogares chinos para reunir informaciones sobre su sociedad: más de 1.300 millones de chinos les esperan armados de paciencia.

No es fácil numerar al país más poblado del planeta. China lo hace cada diez años, este es el sexto de su historia reciente. Gran parte de las medidas económicas del país se formulan a partir de este censo. Tal es la situación que el control demográfico para China  más que un mero recuento estadístico es una cuestión de supervivencia que ha llevado al Gobierno comunista del Estado asiático a tomar medidas tan duras como imponer un hijo único por familia.

Así, entre el 1 y el 10 de noviembre, los empadronadores designados irán de puerta en puerta visitando más de 400 millones de hogares en todo el país para reunir la información correspondiente a la primera etapa del censo. En la segunda etapa, se hará el recuento a un volumen menor: 1 de cada 10.000 habitantes, con el objetivo de lograr datos más sociológicos que demográficos.

"El censo es la base de la toma de decisiones sobre educación, atención sanitaria, empleo, bienestar social y ayuda", se lee en la publicación oficial del Partido Comunista, el Diario del Pueblo. "Es la mayor movilización social de los tiempos de paz", asegura el medio.

Según informan los medios del país el Gobierno va a invertir 700 millones de yuanes (casi 75 millones de euros) y no publicará los datos hasta abril de 2011. Al 90% de los entrevistados se les va a formular 18 preguntas, entre estas, algunas sobre educación y pertenencia étnica, informan los medios estatales.

Los ciudadanos chinos están obligados a contestar a las preguntas a las preguntas del censo. Pero algunos tienen miedo. Numerosos chinos podrían tratar de escapar al censo por encontrarse en una situación ilegal respecto a las estrictas reglas de control de la población.

Se calcula que hay más de 200 millones de chinos emigrantes, que abandonaron el campo para trabajar en las ciudades, donde a menudo carecen de estatuto legal y se
convierten en ciudadanos de segunda categoría. Pero hay más posibles errores: es el caso de las familias que violaron la estricta política del hijo único, que representan otra fuente de errores para el censo.

 

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