Enfoque Internacional

El pánico se apodera de las bolsas por la situación de China

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REUTERS/Stringer

Primero China, luego el resto de Asia, también Australia y Europa. Una tras otra las bolsas del mundo caían arrastradas por el desplome el lunes de la plaza de Shanghái, en un 8,49%. ¿Cuáles son las razones detrás de las preocupaciones de los inversores?

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José Carlos Díez, profesor de Economía en la Universidad de Alcalá:

La situación de la economía china inquieta: la semana pasada, se hicieron públicos datos que señalaban una drástica contracción en agosto de la actividad manufacturera de la segunda economía global. Los mercados reaccionaron con pánico, pero no es China lo que quita el sueño a los financieros del mundo, sino el miedo a un freno del crecimiento mundial.

Justamente para evitar una caída mayor de las exportaciones y reactivar su economía, el Banco Central chino sorpresivamente devaluó el 11 de agosto el yuan un 2% respecto del dólar, la mayor devaluación desde 1994. Pero esto no hizo más que aumentar las dudas de los mercados. Desde entonces, se esfumaron al menos el equivalente a 5 billones de dólares en valor de las bolsas mundiales.

José Carlos Díez, sobre la tendencia al pánico:

Para calmar los ánimos, el gobierno de Pekín comunicó el domingo que el gigantesco fondo de pensiones nacional invertirá en las bolsas. El lunes al abrir las plazas, los inversores mostraron indiferencia al anuncio y prefirieron insistir con el pánico. Como a menudo en la economía global, hay temores persistentes de una burbuja. Antes de comenzar a desplomarse a mediados de junio, la Bolsa de Shanghái había ganado un 150% en el lapso de un año. Quizás la irracionalidad que acompañó un crecimiento ilusorio es la misma que ahora escapa por miedo a una explosión. 

José Carlos Díez, sobre los efectos en América Latina:

Las materias primas también sufrieron el embate. Por ejemplo, el petróleo cayó por debajo de los 40 dólares, su nivel más bajo en seis años. Este derrumbe afecta a los mercados latinoamericanos. 

El cobre, cuyo precio se considera un termómetro por su amplio uso en todos los sectores de la industria, cayó el viernes por debajo de los 5.000 dólares por tonelada, por primera vez desde la crisis financiera de 2009.

Sin embargo, algunos analistas no ceden al pesimismo y creen que los precios de las materias primas se recuperarán porque los fundamentos económicos son positivos.

Entrevistado: José Carlos Díez, profesor de Economía en la Universidad de Alcalá.

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