Filipinas

Cumbre de la ASEAN, ¿los derechos humanos olvidados?

Trump llega a la cena de gala marcando el 50 aniversario de la  ASEAN en Manila, Filipinas, 11 novimbre 2017
Trump llega a la cena de gala marcando el 50 aniversario de la ASEAN en Manila, Filipinas, 11 novimbre 2017 REUTERS/Jonathan Ernst

Manifestantes reprimidos por la policía y preocupación por el posible olvido de los derechos humanos rodean la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático que a partir del lunes iniciará sus trabajos en Filipinas.

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El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte hizo todo lo que está a su alcance para seducir a sus huéspedes, los dirigentes de los otros 9 países miembros que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), así como a los otros presidentes y jefes de gobierno invitados a conmemorar el 40 aniversario de relaciones bilaterales, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Japón o China. El Secretario General de la ONU y el representante de la Unión Europea también asisten a la 31a cumbre de la asociación creada en los a4os sesenta del siglo pasado con un objetivo central, combatir el comunismo.

Entre los temas que abordarán los representantes de la región más poblada del mundo (los 10 países de la ASEAN suman más de 600 millones de habitantes), destaca el combate contra la radicalización y el extremismo violento, los trabajadores migrantes, el cambio climático, pero también la crisis humanitaria de los Rohinyas en Birmania y los mecanismos de distención que podrían crearse en el mar de China meridional, donde las fricciones entre Pekín y sus vecinos han ido en aumento en razón del hegemonismo chino.

Antes de viajar a Manila a donde arribó la tarde del domingo, el presidente Donald Trump propuso mediar en la disputa por el mar de China meridional, en donde Pekín construye islas artificiales, aunque al hacerlo corre el riesgo que Pekín lo ignore pues considera que Washington no tiene nada que hacer ni decir sobre la política en la región. "Se lo agradecemos. Es muy amable y una oferta generosa porque es un buen mediador", afirmó el canciller filipino, Alan Peter Cayetano. "Pero por supuesto los países que reivindican en la disputa deben responder en grupo o de manera individual", añadió.

Además del capítulo geopolítico otro tema que concentra la atención es la situación de los derechos humanos en Filipinas. Desde que Duarte fue elegido en 2016 se reportan el asesinato de 3 967 personas. Otras 2 300 fueron abatidas por desconocidos en asuntos vinculados con el tráfico de drogas y miles más han muerto en condiciones confusas. Duterte ha prometido erradicar el tráfico de drogas ordenando para ello el asesinato de hasta 100 000 traficantes y toxicómanos presuntos. La mayoría de la población apoya esa política de la impunidad pues cree que ahora hay más seguridad en el país.

La cumbre que iniciará formalmente el lunes estará marcada por la entrevista bilateral entre dos dirigentes conocidos por su discurso populista, el propio Rodrigo Duterte y su homólogo estadounidense Donald Trump. Varias organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o Humain Rigths Watch han expresado su inquietud por la posibilidad que Trump decida cerrar los ojos ante las múltiples violaciones de los derechos humanos en el país que le acoge. Al respecto el presidente Duterte dijo confiar en que Trump evite los temas sensibles en su país, como los derechos humanos  y la guerra contra la droga.

Antes que el avión que conducía a Trump a Manila tocara tierra la policía anti disturbios dispersó con cañones de agua a cientos de manifestantes que intentaban llegar a la embajada de Estados Unidos para protestar por su presencia en Filipinas. Los manifestantes portaban pancartas donde se podía leer "Dump Trump" (echen a Trump) y "abajo el imperialismo estadounidense"

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