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China y Hong Kong

Pekín promulga ley buscando un 'segundo regreso de Hong Kong a China'

Los detractores de la polémica ley de seguridad nacional para Hong Kong consideran que es una forma de amordazar a la oposición y socavar la autonomía del territorio autónomo.
Los detractores de la polémica ley de seguridad nacional para Hong Kong consideran que es una forma de amordazar a la oposición y socavar la autonomía del territorio autónomo. AP - Kin Cheung
Texto por: Hernando Sánchez
2 min

Fue promulgada la polémica ley de seguridad nacional para Hong Kong, considerada por sus detractores como una forma de amordazar a la oposición y socavar la autonomía del territorio autónomo. Ignorando las protestas y los llamamientos de los países occidentales, el parlamento nacional chino aprobó el texto. 

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China había prometido que Hong Kong obtendría el sufragio universal y respetaría la fórmula "un país, dos sistemas", es decir, que la excolonia británica seguiría gozando de autonomía y libertades.

Para muchos, la adopción este martes de la ley de seguridad nacional por parte de las autoridades chinas sepulta esas promesas.

Los detractores de la ley denuncian que Pekín quiere aumentar aún más su control sobre Hong Kong, cuya clase política ya estaba bajo su influencia. La oposición teme una mayor represión contra quienes luchan por una mayor autonomía de Pekín.

Un año después de las masivas y en ocasiones violentas manifestaciones contra China en Hong Kong, ¿qué busca Pekín?

"La adopción de la ley sobre la seguridad nacional es percibida por las autoridades chinas como un segundo regreso de Hong Kong a China. Este reforzamiento de los poderes del gobierno central va acompañado del establecimiento de una oficina de seguridad, la creación de tribunales especiales y la creación de una comisión de seguridad nacional. Esta ley es, por tanto, crucial para el poder chino", explica Wu Quiang, analista político y ex profesor de la universidad Tsin-ghua, entrevistado por Stéphane Lagarde.

La creación de este órgano de seguridad nacional, cuya misión es recopilar informaciones, estará en manos del poder central chino, pero con sede en Hong Kong. Esto inquieta mucho a la oposición local.

De hecho, las principales figuras del partido opositor Demosisto, entre ellos el célebre Joshua Wing, anunciaron hace pocas horas la disolución del movimiento.

Entre en junio y diciembre de 2019, la excolonia británica fue escenario de un movimiento de protesta sin precedentes contra el poder chino, con acciones casi a diario, manifestaciones masivas y enfrentamientos violentos entre radicales y policías.

Las protestas nacieron del rechazo a un proyecto de ley que iba a autorizar las extradiciones a China continental, luego abandonado. Pero luego las manifestaciones se transformaron en un movimiento prodemocracia que pedía más libertad.

El movimiento se vio reforzado con una corriente favorable a la autodeterminación e incluso a la independencia de Hong Kong y en noviembre los candidatos prodemocracia ganaron en las elecciones locales.

Pero China, que considera las protestas como un complot extranjero para desestabilizar el poder central, fue inflexible y no cedió a las demandas de elecciones libres o de investigación sobre la violencia policial.

  

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