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CAMBOYA

Muere el máximo torturador del régimen de los jemeres rojos

Kaing Guek Eav, alias Douch,en el tribunal especial para Camboya en 2012
Kaing Guek Eav, alias Douch,en el tribunal especial para Camboya en 2012 AFP PHOTO / ECCC / NHET
Texto por: RFI
2 min

Admitió haber supervisado la tortura y asesinato de unos 16.000 camboyanos cuando dirigía la prisión de Tuol Sleng, la más notoria del régimen.

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El extorturador Kaing Guek Eav, conocido como "Douch", que dirigió uno de los mayores centros de tortura del régimen de los jemeres rojos de Camboya, murió este miércoles a los 77 años, según anunció un portavoz del tribunal camboyano donde fue condenado a cadena perpetua que cumplía en el hospital donde ha fallecido.

Fue el primer condenado en 2010 por los crímenes de guerra del partido comunista de Kampuchea. En aquel juicio llegó a detallar cómo era el proceso de tortura al que se sometía a los prisioneros antes de asesinarlos. 

Entre 1975 y 1979, Pol Pot y sus secuaces implantaron en Camboya una alienante utopía maoísta y rural que exterminó a casi dos de sus siete millones de habitantes, que fueron ejecutados por motivos políticos o perecieron de extenuación en sus tristemente famosos «Campos de la Muerte».

«Douch», dirigía la prisión de Tuol Sleng en la capital, Phnom Penh. Por esta antigua escuela de la época colonial francesa, reconvertida hoy en museo de los horrores, pasaron más de 14.000 presos que fueron salvajemente torturados en desquiciados interrogatorios donde se les preguntaba si eran espías de la CIA. En la prisión, hombres, mujeres y niños fueron encadenados a camas de hierro y torturados antes de ser golpeados hasta la muerte. Pocas personas llevadas allí salieron con vida. Muchos reclusos terminaron sus días junto con decenas de miles más en los Campos de la Muerte de Choeung Ek.

Convertido al cristianismo en los años 1990, pidió perdón a los escasos supervivientes y a las familias de las víctimas, aceptando que lo condenaran a "la pena más estricta”. No obstante, tras estas confesiones, el acusado decidió cambiar de estrategia y dejar de cooperar con la justicia, y pasó a reclamar su liberación, afirmando ser un mero secretario del régimen. Al final, Douch no se "arrepintió", apuntan desde el Centro de Documentación de Camboya -un organismo de investigación que aportó numerosas pruebas al tribunal. 

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