BIRMANIA

Indonesia quiere mediar en el conflicto birmano

Retno Marsudi, ministra asuntos exteriores de Indonesia
Retno Marsudi, ministra asuntos exteriores de Indonesia Javier Lizon POOL/AFP/File

Los militares que dieron el golpe de Estado en Birmania se hallan sometidos  a una creciente presión, con una condena del G7 sumada a las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, y las manifestaciones de protesta más importantes desde el golpe del 1 de febrero. Desde hace tres semanas, las autoridades birmanas han intensificado la represión contra la movilización prodemocracia.

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La ministra de asuntos exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, podría jugar un rol de mediador entre las diferentes partes en Birmania para encontrar una solución. Jakarta eso sí, ha descartado por el momento su llegada inminente al país tal y como habían filtrado fuentes birmanas. La ASEAN, asociación de naciones del sudeste asiático, debe celebrar hoy miércoles en Tailandia una reunión con una delegación birmana en la que estará sobre la mesa una iniciativa de Indonesia consiste en enviar a observadores de la asociación sudasiática a Birmania que vigilen que la Junta respete su promesa de organizar elecciones libres, aunque los militares que han instaurado el estado de emergencia por un año, todavía no hayan querido hablar de plazos en el calendario electoral. Los partidarios de Aung San Suu Kyi se manifestaban en las últimas horas en Rangún frente a la embajada de Indonesia para pedir que su victoria sea reconocida.  Por ahora tres manifestantes resultaron muertos, y fue abatido un hombre que patrullaba para evitar arrestos masivos en un barrio de Rangún.   Hasta ahora, las medidas tomadas por la junta no han disuadido a los manifestantes. Muchos de ellos son funcionarios, empleados de bancos, personal sanitario o trabajadores de obras públicas que han dejado de trabajar en solidaridad con las protestas.

Mientras la presión internacional continua sobre la junta militar. La Unión Europea reflexiona castigar a conglomerados dominados por la Junta Sin embargo, no tiene la intención de reducir sus relaciones comerciales porque teme que esto afecte a la población. Mientras EE.UU., que ya ha sancionado a varios miembros importantes de la Junta, prepara nuevas sanciones.  Estas sanciones llegan después de que el ejército birmano no sólo utilizara balas de goma y gases lacrimógenos, sino también  munición real contra los manifestantes.

 

El caso japonés

Para las empresas japonesas, Birmania es un gran mercado de 54 millones de consumidores y  grandes conglomerados como Toyota, Sumitomo o Suzuki dominan sectores como el automóvil o las telecomunicaciones. Durante los 10 últimos años Japón ha realizado préstamos a Birmania por unos 10.000 millones de dólares. Tan sólo la japonesa marca de cerveza Kirin, es el único grupo japonés que ha roto relaciones con un conglomerado birmano ligado a la junta militar como consecuencia del golpe de Estado en el país y las sanciones internacionales posteriores. 

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