Japón - Covid

Japón: Compre y coma, pero no hable

Habitantes de Tokio en el barrio de Kabukicho, el 8 de enero de 2021.
Habitantes de Tokio en el barrio de Kabukicho, el 8 de enero de 2021. AFP - BEHROUZ MEHRI

La tercera ola de la epidemia tarda en remitir en el archipiélago nipón. Por ello, la mayoría de los comercios siguen teniendo que cerrar a las 8 de la tarde. Este es el caso de los bares y restaurantes, en particular. Y durante el día, para evitar convertirse en un foco de infección, innovan con una medida de precaución bastante especial: piden a sus clientes que guarden silencio. En otras palabras, piden a sus clientes que mantengan la boca cerrada en público. No sólo en la mesa, sino también en cada vez más tiendas.

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Con Bruno Duval, corresponsal de RFI en Tokio

Muchos restaurantes de Tokio son diminutos y están mal ventilados porque están situados en el sótano y, por tanto, no tienen ventanas. Este es el caso de esta cantina del centro de la ciudad. Cinco compañeros de trabajo se toman su descanso para comer allí... sin decir nada.

Lo único que se oye aquí son las rosquillas que se fríen en aceite hirviendo, el arroz que el cocinero enjuaga para eliminar el almidón. Y los clientes chupando soba: fideos de trigo sarraceno.

Silencio mientras se come, esa es la regla establecida por el gerente. "Temía que mis clientes se tomaran mal esta instrucción, pero no, de hecho: entienden que no se los impongo con alegría, sino para protegerlos del maldito virus”, explica a RFI.

En la actualidad, muchos comercios, gimnasios y cines también piden a la gente que guarde silencio. Lo que no escandaliza a estos tokiotas...

"Este silencio impuesto en todas partes hace que salir por la ciudad con los amigos sea menos divertido, está claro. Después, si es eficaz desde el punto de vista de la salud, no hay más remedio: hay que acostumbrarse", dice un habitante de la capital al micrófono de RFI.

"Mientras esta epidemia no termine, todos tenemos el deber de seguir cuidando nuestra salud y la de los demás", confirma este ciudadano.

También hay que guardar silencio -y aquí, desde hace un año- en el transporte público. Esto ha permitido evitar los clústeres en el metro o en los trenes, aunque, a pesar de la epidemia, siguen estando muy concurridos, ya que a pocos japoneses se les permite teletrabajar.

 

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