Birmania

Los birmanos lloran a la joven Kyal Sin y vuelven a salir a las calles

Una gran multitud se reunió en Mandalay, la segunda ciudad del país, para el funeral de Kyal Sin el 4 de marzo de 2021.
Una gran multitud se reunió en Mandalay, la segunda ciudad del país, para el funeral de Kyal Sin el 4 de marzo de 2021. AP - STR

En Birmania, a pesar de la sangrienta represión del miércoles 3 de marzo, que dejó al menos 38 muertos según la ONU, los manifestantes prodemocráticos siguen desafiando a la Junta Militar. El 4 de marzo, varios centenares de personas volvieron a salir a la calle, sobre todo en Rangún, la capital económica. 

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"Estamos unidos!", coreaban algunos de los manifestantes esta mañana en Rangún. La mayoría de ellos son jóvenes y se protegen detrás de barricadas improvisadas que han construido con neumáticos viejos, ladrillos y sacos de arena. Las antenas parabólicas de sus televisores sirven de escudo para no ser reconocidos por la policía.

Sitios web de noticias independientes como Eleven Myanmar también informan de las manifestaciones en otras ciudades del país. Prueba de que, a pesar de la violenta represión con uso de armas letales, el pueblo birmano sigue desafiando a la junta militar.

Este jueves por la mañana una gran multitud se reunió en Mandalay, la segunda ciudad del país, para asistir al funeral de una joven de 19 años.

Kyal Sin fue asesinada ayer miércoles con munición real. Se ha convertido en un símbolo de protesta: en una foto que circula por las redes sociales, poco antes de su muerte, se la veía con una camiseta con el lema "Todo saldrá bien".

"Estamos horrorizados y repugnados por la violencia", declaró el gobierno de Estados Unidos el miércoles 3 de marzo, pidiendo a China que utilice su influencia ante la junta. El presidente francés Emanuel Macron, por su parte, pidió el fin de la represión.

La sangrienta respuesta de los militares también es condenada enérgicamente por la ONU, que pide fuertes sanciones contra el régimen. La enviada de la organización a Birmania, Christine Schraner Burgener, dijo que "tuvo una discusión con los militares y advirtió que los estados miembros de la ONU y el Consejo de Seguridad podrían tomar medidas importantes y fuertes".

“Su respuesta fue: ‘Estamos acostumbrados a las sanciones y hemos sobrevivido a ellas en el pasado’. Y cuando advertí a los militares de que podrían encontrarse aislados internacionalmente, su respuesta fue que, en ese caso, tendrían que aprender a ‘andar con pocos amigos’. Creo que los Estados miembros de las Naciones Unidas deben adoptar fuertes sanciones. Pero mi papel como enviada de la ONU será continuar el diálogo con los militares. Creo que sólo el diálogo puede conducir a una solución. Por lo demás, como hemos visto en el pasado, el ejército siempre está decidido a seguir la agenda que se ha fijado", digo la funcionaria de la ONU.

Mañana, viernes 5 de marzo, el Consejo de Seguridad se reunirá a puerta cerrada para debatir esta cuestión. Hasta ahora, China y Rusia se han negado a condenar el golpe de Estado de los generales.

 

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