Birmania

El arte y la información: blancos privilegiados de la represión en Birmania

© Reuters

La huelga general sigue generándole problemas a la junta golpista. Luego de dos meses y medio del golpe militar, el movimiento de desobediencia civil y su rama gubernamental, el Comité para Representar a Pyidaungsu Hluttaw (CRPH), no cesa en su lucha para restablecer la democracia. La resistencia no afloja y, por el contrario, da signos de evolucionar hacia la formación de un proceso de lucha federada en la clandestinidad. La represión se vuelca ahora hacia las figuras visibles del movimiento: los artistas, periodistas y figuras de redes sociales.

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Por Ramón Vidales, corresponsal de RFI en Rangún

En las calles de Rangún se pueden ver ven largas filas delante de los pocos cajeros automáticos ATM que aún distribuyen moneda local. La devaluación roza el 15% y los dólares empiezan a escasear. La dependencia a las importaciones aumenta y expertos creen que en los próximos días el combustible empezará a escasear.

La respuesta represiva ha sido intensa. Con la destrucción de las últimas barricadas, el Ejército controla hoy las calles de las principales ciudades. Las redadas y arrestos son pan de cada día. Los detenidos son aislados de sus familiares y abogados, torturados en las prisiones y algunos de ellos, asesinados en cautiverio. Desde el 1º de febrero, 3.261 personas han sido arrestadas o condenadas y 738 han sido asesinadas.

Diversos grupos de activistas han pasado a la clandestinidad. Algunos intentan preservar sus jóvenes estructuras, otros se alistan como voluntarios del llamado “Ejército Federal”, convocado por lo que hoy se conoce como el “Gobierno de Unidad Nacional” (NUG) en la clandestinidad.

El nuevo NUG es una coalición de fuerzas democráticas entre las que se encuentran el NLD, con Aung San Suu Kyi a la cabeza, pero también representantes de algunos grupos étnicos. Su formación sigue los términos de la llamada “Carta de la Democracia Federal”. Este documento fue emitido por el CRPH en marzo luego de declarar la abrogación de la Constitución de 2008. El NUG es una novedad pues por primera vez el NLD acepta constituir un proyecto federal para el país.

Artistas y figuras públicas, objetivos privilegiados de la represión

El 6 de abril, la Junta oficializó la criminalización de la libre expresión, información y asociación, con la publicación de una lista de cien personas objeto de mandatos de arresto, a manera de amenaza. Los integrantes de dicha lista son principalmente artistas, periodistas, actores o influencers.

El viernes pasado, el hotel Prestige de Rangún fue allanado por el ejército, pues supuestamente un periodista se ocultaba en el lugar. Este hotel es conocido por servir de residencia temporal a algunos expatriados: profesores, funcionarios de organizaciones internacionales y diplomáticos.

Para evitar los arrestos, muchos han pasado a la clandestinidad, como el caso de los jóvenes artistas contemporáneos que, desde la primera hora, se volcaron con sus creaciones a favor del movimiento. Hoy la actividad artística en Birmania es totalmente invisible. Incluso el porte de mascarillas negras es considerado como un delito de “alteración”.

Algunas personas de esta lista han sido detenidas y torturadas en prisión. Es el caso de los actores Pyay Ti Oo, Ye Tike, Paing Takhon, del bloguero Win Min Tahn y de la periodista de la agencia Mizzima News Thin Aung. Al día de hoy, más de 30 periodistas se encuentran detenidos, entre los cuales el japonés Yuki Kitazumi de Nikkei Bussines Daily.

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