Birmania protestas

Miles de profesores y alumnos birmanos boicotean regreso a clases

Manifestación contra el golpe de Estado de los militares birmanos, Rangún, 12 de mayo de 2021.
Manifestación contra el golpe de Estado de los militares birmanos, Rangún, 12 de mayo de 2021. AP

Este 1° de junio es el regreso a clases en Birmania, país donde unos doce millones de niños y jóvenes no han tenido acceso a un aprendizaje organizado desde hace más de un año. Pero cientos de miles de estudiantes y profesores están boicoteando la reapertura de los colegios para protestar contra la junta militar y su sangrienta represión.  

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Para numerosos profesores birmanos, la educación es sinónimo de enseñar propaganda. Numerosos alumnos piensan lo mismo.

Por eso el masivo boicot en la educación este martes, cuando se cumplen cuatro meses del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Aung San Suu Kyi.

Es un nuevo capítulo del duro conflicto entre los profesores y la junta militar birmana en más de un año.

Al menos 150.000 profesores, casi un tercio del total, fue despedido. Algunos de esos profesores que entraron en resistencia fueron incluso arrestados y acusados en virtud de una ley que prohíbe fomentar los motines o el incumplimiento del deber en las fuerzas armadas.

Es una pulseada más larga de lo que algunos activistas esperaban, como Khin, fotógrafa, entrevistada por RFI en Rangun. 

"Al comienzo, en febrero, marzo, yo pensaba que podíamos detener a los militares en unos 5 o 6 meses, si poníamos toda nuestra energía. Pero hoy me doy cuenta de que es un trabajo de largo aliento".  

La Unesco alertó que la falta de acceso a una educación segura y de calidad en Birmania amenaza con crear una generación entera que no tendrá la oportunidad de aprender.

Birmania ha estado en crisis desde el golpe de Estado del 1 de febrero que puso fin a un paréntesis democrático de diez años. Se suceden las manifestaciones y los enfrentamientos entre los militares y las milicias ciudadanas y resurge la violencia en zonas de minorías étnicas.

El personal docente, con uniformes verdes y blancos, fue uno de los primeros en manifestarse contra la junta. Muchos profesores secundaron el llamamiento a la huelga de trabajadores ferroviarios, médicos, ingenieros y obreros que paraliza sectores enteros de la economía.

Muchos estudiantes también participan en el boicot. A finales de mayo, dos días antes del cierre de las inscripciones, el 90% de ellos no estaban registrados en un establecimiento, según el medio de comunicación Myanmar Now. Muchos padres temen que sus hijos sean adoctrinados.

Algunas universidades reabrieron a principios de mayo pero las aulas permanecen vacías.

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