Afganistán

El sombrío futuro de los jóvenes universitarios de Afganistán

Combatientes talibanes escoltan a mujeres con velo que marchan durante un mitin pro-talibán frente a la Universidad Shaheed Rabbani en Kabul el 11 de septiembre de 2021.
Combatientes talibanes escoltan a mujeres con velo que marchan durante un mitin pro-talibán frente a la Universidad Shaheed Rabbani en Kabul el 11 de septiembre de 2021. AFP - AAMIR QURESHI

Casi dos meses después de que los talibanes tomaran el poder, Afganistán se encuentra en medio de una grave crisis económica y humanitaria. Un sector que también está sufriendo es el de la Educación, especialmente la superior. Debido a la falta de fondos para pagar a los profesores, porque las cuentas del Estado están congeladas, las universidades públicas de Afganistán permanecen cerradas para muchos estudiantes, especialmente para las mujeres jóvenes.

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Por Sonia Ghezali, corresponsal de RFI en Kabul

La juventud de Kabul está sin ocupaciones. Las oportunidades de empleo, ya escasas antes del 15 de agosto de 2021, se han reducido a un goteo. El futuro parece más incierto que nunca, dice un joven estudiante que conocí en las calles de Kabul. Intenta ser optimista. "Los guardias de la universidad nos dijeron que hasta que el Emirato Islámico de Afganistán no anuncie oficialmente la apertura de la universidad, no se nos permitirá regresar y reanudar nuestros estudios. He intentado varias veces ir allí, porque somos afganos. A pesar de las dificultades, seguiremos estudiando, tanto hombres como mujeres”, afirma.

Universidades sin recursos

Las universidades públicas se esfuerzan por reabrir. Muchos profesores han tirado la toalla tras dos meses sin cobrar, ya que las arcas públicas están congeladas. Mohammad Hotaq tiene 23 años. Estudiaba informática antes de la caída del anterior gobierno: "En 2018, hicimos una concentración con mis amigos en el barrio de Kote Sangui. Había hazaras, tayikos y pastunes. Estábamos en medio de una reunión cuando explotó una bomba. He perdido dieciocho amigos. Soy uno de los supervivientes. Desde entonces, ni el antiguo gobierno ni los talibanes han hecho nada bueno. En Afganistán, la seguridad no es importante para los afganos, lo importante es la educación, los problemas económicos que tenemos. No hay trabajo y no podemos ir a ninguna parte”.

Mujeres excluidas de la educación

En el parque Chilsitoon, unas 15 jóvenes se reunieron para protestar contra la discriminación que sufren por parte de los talibanes. Se niegan a permitirles participar en el gobierno y les dificultan la asistencia a la educación secundaria y superior imponiendo una enseñanza de un solo sexo y sólo por mujeres.

Marzha participa en la manifestación. La joven, que resultó herida en el atentado contra la Universidad de Kabul del 2 de noviembre de 2020, reivindicado por el grupo Estado Islámico, no ha abandonado sus estudios de política pública. “Después del ataque, continué mi carrera en la universidad", dice. “Pero cuando llegaron los talibanes, no nos dieron permiso. Llevo dos meses quedándome en casa sin saber qué hacer. Sólo me quedaba un mes de clases antes de los exámenes de fin de curso. Ahora no sé qué pasará con nosotros”.

El futuro "sin invasores"

En el pequeño parque de atracciones de Kabul, las luces multicolores crean un extraño ambiente festivo en la capital. Hashem pasea, despreocupado. Tiene 16 años y procede de Khost, en el este del país, donde estudiaba en la escuela coránica. "Estoy muy contento con la situación del país y de Kabul. Ahora ya no hay invasores. Vivimos en paz, con un muy buen gobierno. No hay más robos ni problemas. Antes había mucha corrupción, robos en la calle. Ahora todo ha terminado, gracias a Dios”. Hashem apoya al Emirato Islámico de Afganistán. "Hay que tener paciencia", dice, confiado en que el futuro parece brillante.

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