AstraZeneca, la vacuna desdeñada por una parte de Europa

Una botella vacía de la vacuna covid-19 de AstraZeneca y algunas jeringuillas se ven en una bandeja del hospital universitario de Halle/Saale, en el este de Alemania, el 12 de febrero de 2021
Una botella vacía de la vacuna covid-19 de AstraZeneca y algunas jeringuillas se ven en una bandeja del hospital universitario de Halle/Saale, en el este de Alemania, el 12 de febrero de 2021 JENS SCHLUETER AFP
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Berlín (AFP)

La vacuna anticovid de AstraZeneca/Oxford, menos eficaz que sus rivales de ARN mensajero, es defendida por la mayoría de gobiernos y autoridades sanitarias, pero sigue generando desconfianza en una parte de Europa.

En Alemania, médicos y responsables de salud pública instaron el jueves a que este fármaco, menos caro y más fácil de almacenar, sea más aplicado.

Decenas de miles de frascos de este producto, creado por el grupo británico-sueco AstraZeneca y la universidad de Oxford, siguen sin ser utilizados.

Y numerosas citas médicas para vacunarse son anuladas, advierten las autoridades sanitarias alemanas.

En Sajonia (este), una región que registra una de las tasas de infección más elevadas de Alemania, más de 2.500 franjas de vacunación disponibles quedaron vacías esta semana, según la Cruz Roja alemana.

El ministro alemán de Salud, Jens Spahn, defendió este fármaco, "seguro y eficaz" como los de BioNTech/Pfizer y Moderna. Estas dos vacunas, basadas en la tecnología del ARN mensajero, presentan una eficacia superior al 90%, frente al 60% de AstraZeneca.

- "Segunda clase" -

En Francia, donde el ministro de Salud, Olivier Véran, recibió en público una dosis de esta vacuna, también hay mucha desconfianza.

Esta vacuna no es de "segunda clase", intenta tranquilizar Alain Fischer, coordinador de la campaña de vacunación.

La agencia francesa del medicamento (ANSM) registró 149 declaraciones (entre 10.000 vacunaciones efectuadas entre el 6 y el 10 de febrero) de síndromes gripales, algunos de fuerte intensidad (fiebre alta, dolor muscular, dolor de cabeza) tras la inyección del producto.

En Austria, también lo miran con recelo y cientos de miembros del personal médico en todo el país anularon sus citas de vacunación después de que se expandieran los rumores de posibles efectos secundarios, como la fiebre.

Un grupo de médicos de Salzburgo presionó al gobierno para que distribuyera vacunas de BioNTech, y no de AstraZeneca, argumentando que funcionaba más rápidamente y protegía mejor a los pacientes.

En Bulgaria, que no impuso límites de edad para esta vacuna, a diferencia de otros países europeos, la desconfianza crece entre las personas mayores.

Y en Italia, el problema surgió cuando la federación de médicos y dentistas privados de Roma, que representa a los que no trabajan en los centros hospitalarios, se opuso a inmunizar a sus miembros con el producto de AstraZeneca, porque no ofrecía suficiente protección.

"La actitud de los médicos que no quieren la vacuna de AstraZeneca es de desdén", se lamenta Massimo Galli, director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán (norte).

- Comunicación "catastrófica" -

"Si tienen que escoger entre AstraZeneca ahora u otra vacuna dentro de unos meses, tendrían que elegir AstraZeneca ahora", pide, por su parte, Carsten Watzl, secretario general de la sociedad alemana de inmunología.

En Alemania, este escepticismo se debe en parte a los mensajes contradictorios en enero de las autoridades sanitarias. Antes de insistir en su uso, cuestionaron su eficacia en las personas de edad más avanzada, hasta el punto de que la comisión de las vacunas desaconsejó su aplicación a los mayores de 65 años.

Como consecuencia de ello, de las 740.000 dosis entregadas a las 16 regiones alemanas, sólo se administraron 107.000, lamentó el jueves el instituto de vigilancia sanitaria Robert Koch.

Sólo un alemán de cada tres de menos de 65 años estaría dispuesto a recibir este fármaco, según un sondeo realizado por el diario Tagesspiegel.

No obstante, el uso masivo de esta vacuna es indispensable para llegar al objetivo del gobierno: que todos los alemanes hayan recibido al menos una dosis a principios de otoño.

Este miércoles, sólo 3,6% de la población había recibido una primera dosis, reservada por ahora al personal sanitario y a las personas mayores.

Para evitar malgastar el preciado producto, será propuesto a personas no prioritarias, entre ellos las fuerzas de seguridad.