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Vida en el Planeta

Los arrecifes de neumáticos, una mala idea

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Treinta años después de la instalación de arrecifes de neumáticos en la costa francesa del Mediterráneo, se ha comprobado su papel contaminante.
Treinta años después de la instalación de arrecifes de neumáticos en la costa francesa del Mediterráneo, se ha comprobado su papel contaminante. AFP / JEAN CHRISTOPHE MAGNENET
Por: Lucile Gimberg
8 min

Cuarenta años después de sumergir miles de neumáticos usados en el mar para intentar crear arrecifes artificiales, Francia tuvo que reconocer que las llantas no solo no atrajeron a los peces sino que además deterioraron el medio marino.

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Por esa razón, este mes de mayo, la Agencia Francesa de Zonas Marinas Protegidas empezó a retirar algunos de los veinticinco mil neumáticos que yacen en el fondo del Mediterráneo desde los años 80.

Patrice Francour, especialista en arrecifes artificiales y profesor de ecología en la Universidad de Niza, conversó con RFI sobre el tema: "A principios de los años 80, la toxicidad de las llantas aún no estaba probada; entonces, muchos países, en particular Estados Unidos y Japón, decidieron construir grandes arrecifes artificiales con neumáticos. Esto permitía deshacerse de ellos y a la vez valorizarlos. Y Francia hizo lo mismo. En aquella época, no diría que se usó al mar como basurero, pero que se intentó hacer arrecifes sumergiendo muchos objetos que ya no era útiles: carrocerías de autos y de autobuses, fragmentos de trenes y de barcos... "

En cuanto a las repercusiones de los neumáticos en el medio marino, Jacky Bonnemains, de la asociación ecologista Robin des Bois, estima que tienen "primero un efecto de tapón sobre los fondos marinos; por ejemplo, en el Mediterráneo, donde la posidonia oceánica está amenazada y necesita espacio para desarrollarse. Segundo, se ha probado científicamente que estos neumáticos han contaminado y siguen contaminando el suelo marino con metales como el cobre o el zinc, también con arsénico. Además, hay un fenómeno de dispersión de las llantas que, con las corrientes y los temporales, llegan hasta el litoral. En fin, ha sido una muy mala idea".

Hace 10 años, Patrice Francour y su equipo de investigadores comprobaron el impacto negativo de las llantas sobre la zona protegida del mar entre Cannes y Antibes, en el sur de Francia: "Cuando se supo que estos neumáticos erán tóxicos, países como Estados Unidos o Japón, rápidamente dejaron de sumergirlos. En Francia, en cambio, nadie se preocupó por eso. Es verdad que como estaban en el fondo del mar, nadie los veía... Por nuestra parte, en el Golfo de Juan, cerca de Cannes, donde se han sumergido tanto neumáticos como bloques de hormigón, nos dimos cuenta de que los peces colonizaron los arrecifes de hormigón pero no los de neumáticos".

No obstante, las autoridades francesas tardaron mucho en reaccionar... porque sacar a estos miles de neumáticos del fondo del mar es costoso.

En el Mediterráneo, el retiro durante este mes de mayo de dos mil quinientas llantas, gracias a un equipo de 8 buceadores y un barco con grúa, costó 160.000 euros. El laboratorio Ecomer, que dirige Patrice Francour, evaluará si la medida provocó una dispersión mayor de los contaminantes y probará una técnica de restauración de los suelos.

Si las técnicas empleadas resultan eficaces, Francia podría retirar la totalidad de los 25.000 neumáticos que yacen en el fondo del Mediterráneo a partir de 2016.

Entrevistados: Patrice Francour, especialista en arrecifes artificiales, profesor de ecología y director del Laboratorio ECOMER en la Universidad de Niza; Celia Ojeda, responsable de la campaña Océanos en la ONG Greenpeace, España; Jacky Bonnemains y Tamara Villarins, de la asociación ecologista Robin des Bois.

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