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Incertidumbre sobre el despliegue de la fuerza africana en Burundi

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Adís Abeba (AFP)

El envío de una misión de la Unión Africana (UA) a Burundi, presa de una ola de violencia, estaba comprometido este domingo, después de que un representante de la organización advirtiera que desplegar tropas sin el consentimiento de Buyumbura es "inimaginable".

"Ha habido, creo yo, un problema de comunicación. Nunca fue la intención de la Unión Africana desplegar una misión en Burundi sin el consentimiento de las autoridades de Burundi. Esto es inimaginable", dijo el representante especial de la UA de ese pequeño Estado, Ibrahima Fall, en una entrevista transmitida el domingo en Radio Francia Internacional (RFI).

La UA autorizó en diciembre el despliegue en Burundi de una fuerza de paz de 5.000 hombres para frenar el ciclo de violencia que azota a ese país y que amenaza con expandirse.

Pero el proyecto, debatido en la 26ª cumbre de la UA que se abrió en Etiopía el sábado, choca con las reticencias de varios jefes de Estado que ponen como condición que el presidente burundés Pierre Nkurunziza acepte dicho despliegue.

El presidente Nkurunziza se opone tajantemente a esta Misión Africana de Prevención y Protección en Burundi (Maprobu), a la que calificó de "fuerza de invasión".

El jefe de la diplomacia burundesa, Alain Aimé Nyamitwe, señaló además que su país no es el único opuesto a la propuesta.

"Los burundeses no son los únicos reticentes a esta idea (de despliegue)", declaró el presidente de Gambia, Yahya Jammeh, en una reunión del Consejo de Paz y Seguridad (CPS) de la UA el viernes. Jammeh dijo que se opone al despliegue de estas tropas "sin el acuerdo de Burundi".

Según Fall, la UA está considerando ahora enviar una "delegación de alto nivel (...) a Burundi, para hablar con las autoridades burundesas".

Los jefes de Estado del continente retomarán las discusiones, a puertas cerradas, este domingo en Adís Abeba.

Burundi está sumido en una grave crisis desde el anuncio en abril de la candidatura del presidente Nkurunziza a un tercer mandato, considerada por parte de la población contraria a la Constitución y al Acuerdo de Arusha que puso fin a la guerra civil (1993-2006).

La reelección de Nkurunziza en julio y una brutal represión de las manifestaciones provocaron una ola de violencia que causó varios centenares de muertos y más de 200.000 exiliados, según la ONU.

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