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El Gobierno turco llama a la calma a sus seguidores mientras sigue la purga

4 min
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Estambul (AFP)

El poder turco llamó este viernes a la "calma" a sus partidarios, que cada noche bajan a las calles por decenas de miles, y les pidió que desecharan todo espíritu de "venganza" contra los golpistas del 15 de julio.

"Turquía, un Estado de derecho, no actúa por venganza. No hace lo que ellos (los sublevados) han hecho", advirtió el primer ministro, Binali Yildirim, durante una visita a los sitios bombardeados por los autores del golpe fallido, que dejó 265 muertos.

Obviamente, "se pedirá cuentas por cada gota de sangre derramada" pero "que nuestros conciudadanos permanezcan en calma", "No cedáis a ninguna provocación", pidió el jefe de un Gobierno que el jueves decretó el estado de emergencia por primera vez en 15 años.

Cada noche desde el 16 de julio, el "pueblo heroico" se manifiesta para agradecerle al jefe del Estado que hiciera fracasar el golpe del pasado viernes.

- Manifestación en plaza Taksim -

Una noche más, el jueves miles de simpatizantes del presidente turco se congregaron en el puente que cruza el Bósforo en Estambul, símbolo del fracaso de la intentona golpista, enarbolando la bandera turca, con niños sobre los hombros, fotografiándose en familia o con los amigos, tocando el claxon y cantando.

El domingo, será en otro lugar emblemático de Estambul, la plaza Taksim, donde se celebrará una gran manifestación contra el golpe, convocada esta vez por el principal partido de la oposición, el CHP.

Según un balance comunicado por Erdogan, siguen arrestados 10.410 militares, jueces y funcionarios, mientras que otras 4.060 personas permanecen en prisión preventiva.

Entre ellas, más de 100 generales y almirantes y gran parte de la jerarquía del ejército, enfrentado por un lado a la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el sureste y, por otro, a la organización yihadista Estado Islámico (EI).

Todos son sospechosos de haber fomentado la sublevación a cuenta del predicador exiliado en Estados Unidos Fethullah Gülen, a quien Ankara acusa de dirigir una red "terrorista" y cuya extradición probablemente será solicitada formalmente dentro de poco.

- Preocupación en occidente -

Por primera vez en casi 15 años, Turquía decretó el estado de emergencia, adoptado el jueves por el Parlamento, en el que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan tiene mayoría absoluta. Asimismo, ha suspendido temporalmente la Convención Europea de Derechos Humanos.

Las medidas que acompañarán a esta decisión todavía son difusas, aunque el Gobierno ha descartado el toque de queda. Citando fuentes gubernamentales, los diarios Hürriyet y Sabah (progubernamentales) explicaron que el arresto de los detenidos podría prolongarse una semana o incluso más.

Se podrían crear también tribunales especiales para juzgar a los presuntos golpistas, a quienes se les embargarán sus bienes hasta que termine la investigación.

El Gobierno también se plantea despedir sin indemnización a aquellos funcionarios que tengan un "vínculo directo con FETÖ", el acrónimo utilizado por el Ejecutivo para llamar a la organización de Gülen, que niega cualquier tipo de implicación.

Según los rotativos, se cerrarán cientos de escuelas y fundaciones gulenistas.

Las autoridades turcas también estarían estudiando reestructurar el potente servicio de inteligencia, el MIT.

En una entrevista con la AFP, el copresidente del principal partido prokurdo, Selahattin Demirtas, mostró su preocupación, recordando que su oposición a los golpistas no disminuía su rechazo a Erdogan.

"Si el poder empieza a prohibir los discursos, las manifestaciones o los órganos de difusión de la oposición bajo pretexto de ser una operación contra los golpistas, si el poder actúa contra las fuerzas democráticas y de oposición, entenderemos rápidamente que la utilización del estado de emergencia se está haciendo de forma abusiva", señaló.

Este viernes, el ejército estadounidense anunció el restablecimiento de la corriente eléctrica, cortada el 16 de julio por las autoridades, en la base aérea de Incirlik, empleada por Estados Unidos y la coalición contra el grupo Estado Islámico en Siria.

Varios oficiales turcos de la base fueron arrestados, sospechosos de haber participado en el motín, en el que la aviación tuvo un rol importante.

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