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Los colonos israelíes de Amona aceptan una propuesta de realojamiento

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Amona (Territorios Palestinos) (AFP)

Los habitantes de la colonia israelí de Amona, en la Cisjordania ocupada, aceptaron este domingo abandonar de forma voluntaria sus viviendas, siete días antes de que se cumpliera un ultimátum judicial que obliga a destruir el asentamiento.

La tensión no había dejado de aumentar estas últimas semanas, conforme se acercaba el 25 de diciembre, fecha límite en la que las casi 40 familias de la colonia, instaladas en tierras palestinas privadas de Amona, cerca de Ramala, debían ser evacuadas según un fallo de la Corte Surpema.

Una decisión que despertó el miedo a un posible enfrentamiento entre los policías y los habitantes de Amona, que rechazaban irse.

Los colonos estaban apoyados por cientos de simpatizantes, principalmente jóvenes ultranacionalistas, que habían transformado el lugar en un campo de trincheras, en medio de un ambiente de movilización general.

Algunos habían esparcido clavos, piedras y postes por las carreteras que conducen a la colonia, en lo alto de una colina.

Pese a la movilización, los habitantes aprobaron finalmente, por 45 votos a favor y 29 en contra, adoptar el compromiso propuesto por el gobierno.

Según un comunicado de los colonos, esta propuesta prevé como compensación la "construcción de 52 viviendas y edificios públicos en Amona", en terrenos situados cerca del sitio donde se yergue hasta ahora la colonia.

Amona es una colonia denominada 'salvaje', es decir, ilegal según el derecho que Israel aplica en la mayoría de Cisjordania, un territorio palestino que ocupa desde 1967.

La ONU y una gran parte de la comunidad internacional consideran ilegales todas las implantaciones israelíes en territorios palestinos ocupados.

Para evitar actos violentos, el primer ministro Benjamin Netanyahu y su gabinete negociaron durante horas para tratar de hallar un compromiso y presentar "numerosas propuestas creativas", según un comunicado de la oficina del primer ministro.

- "Amor" por las colonias -

Sometido a la presión constante del grupo de cabildeo de los colonos y del partido Hogar Judío, una formación nacionalista religiosa partidaria de la colonización, Netanyahu quería evitar aparecer como el responsable de los enfrentamientos en Amona.

En un consejo de ministros este domingo, el primer ministro reiteró su "amor" por las colonias. "Ningún otro gobierno ha manifestado tanto interés por la colonización [...] Hemos hecho lo máximo" posible para intentar satisfacer a los habitantes de Amona, agregó.

Por su parte, los ultras de la colonización criticaron la decisión de los colonos. "Siento que los habitantes hayan aceptado la palabra de Netanyahu, que no vale nada", afirmó a los periodistas Baruch Marzel, uno de los activistas presentes en Amona.

En el otro bando, Yesh Din, una ONG israelí opuesta a la colonización, señaló en un comunicado que uno de los terrenos en los que se realojará a los colonos de Amona pertenece a un propietario privado palestino, lo que augura una nueva batalla jurídica.

Amona también le sirvió de pretexto a Hogar Judío, dirigido por el ministro de Educación, Naftali Bennett, para presentar un proyecto de ley con el fin de legalizar 4.000 viviendas construidas en tierras privadas palestinas y diseminadas por 55 colonias de Cisjordania.

El texto fue adoptado en primera lectura, pero existen muchas dudas respecto a que éste pueda entrar en vigor. Numerosos países expresaron su preocupación por el precedente que esta ley crearía y el fiscal general israelí también advirtió que no podría defenderla ante la Corte Suprema.

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