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El auge de los niños jinetes enfrenta a las instituciones en Mongolia

3 min
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Tsagaan Hutul (Mongolia) (AFP)

Galopar una veintena de kilómetros sobre la estepa congelada con apenas 10 años. La suerte de los niños jinetes, en auge en los últimos años en Mongolia, enfrenta a las instituciones del país, donde la justicia intenta sin éxito reglamentar un deporte defendido por una parte de la clase política.

Con 12 grados por debajo de cero, decenas de niños participaron el pasado fin de semana en una carrera de caballos seguida por miles de espectadores, a pesar de la decisión de un tribunal administrativo de prohibir la competición.

Denunciadas por las organizaciones de defensa de los derechos humanos, las carreras de caballos son muy populares en el país de Gengis Khan, el mítico guerrero mongol que unificó a las tribus nómadas de esta etnia del norte de Asia.

En ellas los preadolescentes son muy cotizados como 'jockeys' debido a su escaso peso. El año pasado el ministerio de Trabajo prohibió las carreras con jóvenes jinetes desde invierno hasta primavera, debido al riesgo de que los animales resbalaran en el suelo helado.

La decisión, confirmada por la justicia, no impidió al primer ministro Jargaltulgiin Erdenebat autorizar la carrera de Tsagaan Hutul, a unos 20 kilómetros de Oulan-Bator.

Al menos una decena de caballos superó la línea de meta sin su jinete. Según los servicios de protección de la infancia, no menos de 31 'jockeys' se cayeron durante la prueba, pero los enfermeros que asistieron a la prueba rechazaron precisar a la AFP las lesiones que sufrieron.

El escándalo saltó a las redes sociales, donde circularon fotografías de niños que sufrieron caídas.

Según Unicef, más de 300 niños fueron hospitalizados en 2012 por lesiones en carreras de caballos, la mayor parte con fracturas o lesiones en la cabeza. Cada año, no menos de 16.000 preadolescentes participan en unas 600 carreras por toda Mongolia, según las cifras oficiales.

- Convergencia de intereses -

Los competidores son a menudo apadrinados por los líderes políticos locales, que les exhiben durante las campañas electorales. En Mongolia la posesión de caballos es un signo de estatus social, especialmente en las zonas rurales.

La clase política es también cercana a la prestigiosa casta de los 'uyach', los entrenadores de jinetes habitualmente rudos con las jóvenes incorporaciones, cuya procedencias suelen ser familias pobres.

En Mongolia algunos se han enriquecido en los últimos años gracias a la explotación minera y una parte de esta fortuna la han reinvertido en la organización de carreras de caballos, para placer de una gran parte de la población.

El presidente del parlamento es uno de los dirigentes de la asociación de 'uyach', recuerda el politólogo Sanchir Jargalsaikhan, que vincula el desarrollo de las carreras con la influencia de los empresarios en el país.

"De hecho esta convergencia de intereses muestra cómo una simple asociación puede permitirse ignorar con total impunidad una decisión de la justicia", explica.

Los niños 'jockeys' profesionales aparecieron en Mongolia en la última década. Antes únicamente los hijos de los 'uyach' participaban en estas pruebas, organizadas en verano, especialmente en la fiesta nacional del Naadam.

Pero la presión política es muy fuerte, recuerda Odonkhuugiin Munkhsaikhan, jurista de la Universidad Nacional de Mongolia.

"El gobierno está sometido a los conflictos de intereses. Algunos miembros del gabinete son 'uyach' y han autorizado la organización de carreras sin respetar la decisión de la corte", señala.

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