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Ébola en RDC, desafíos y oportunidades en la zona aislada de difícil acceso

4 min
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Kinshasa (AFP)

El difícil acceso al noreste de República Democrática del Congo, afectada por el virus del Ébola, supone un gran desafío logístico en el envío de la ayuda médica, pero representa también una barrera natural que limita el avance de la enfermedad, altamente contagiosa.

Las autoridades anunciaron el viernes que el país se enfrenteaba a la octava epidemia de ébola desde el descubrimiento de este virus en su territorio en 1976.

La enfermedad fue detectada en la provincia del Bajo Uelé, a unos 1.300 kilómetros al noreste de Kinshasa, en la zona de salud de Likati, perdida en plena selva ecuatorial.

Ya se han identificado nueve casos sospechosos de personas infectadas por el virus. Tres de ellas han muerto y la presencia del virus del Ébola se detectó en una de las cinco muestras de sangre extraídas a los pacientes sospechosos de haber contraído la enfermedad, asociada a un alto índice de mortalidad.

República Democrática del Congo (RDC), grande como casi cinco veces Francia, es uno de los países menos desarrollados del mundo y con una enorme falta de infraestructuras.

Aunque es relativamente fácil enviar ayuda en avión hasta Kisangani, la gran ciudad del noreste del país, a orillas del río Congo, y desde ahí en carretera hasta Buta, la capital de Bajo Uelé, "después de eso se complica", explica a la AFP Régis Billaudel, responsable de misión en República Democrática del Congo de la ONG de ayuda médica Alima.

"Vamos a estudiar varias posibilidades de acceso" para cubrir la distancia de unos 150 kilómetros entre Buta y Likati, combinando "piragua o lancha rápida" a lo largo del Itimbiri, afluente del Congo, y motos, añade Billaudel, cuando un equipo de Alima ya está en camino.

Imposible pensar en un transporte en coche. "Los 4x4 no pasan" por los caminos forestales locales, demasiados estrechos, detalla Eugène Kabambi, encargado de comunicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en República Democrática del Congo.

"Llevar material pesado en todas estas zonas, es un enorme desafío", dice Billaudel. Allí, "es el mundo de la moto, de la bici, de la camilla". Sin embargo, nada imposible para él sabiendo las cargas improbables subidas en las viejas bicicletas que los habitantes de las zonas remotas del Congo son capaces de transportar a lo largo de kilómetros.

- Apoyo de la ONU -

El equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) de Bélgica en el Congo, que prepara también el envío de equipos, de material y de medicamentos en apoyo a la acción de las autoridades congoleñas, explica a la AFP que hay "muchos impedimentos logísticos" y prefiere no comunicar demasiado su acción antes de conocer la realidad del terreno.

Según Kabambi, la Misión de Naciones Unidos en el Congo (MONUSCO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) deberían "facilitar las rotaciones aéreas" para hacer llegar material, personal médico y medicamentos a Buta con ayuda de los helicópteros y las avionetas que utilizan en República Democrática del Congo.

Contenida en menos de tres meses, la anterior epidemia de ébola en el Congo, que se declaró en una zona aislada del noroeste del país en 2014, dejó oficialmente 49 muertos.

"Hay muchas similitudes con la situación de 2014", señala Kabambi, para quien la muy baja densidad de la población en la zona afectada juega a favor de los esfuerzos desplegados para combatirla.

El aislamiento "es al mismo tiempo un desafío para la enfermedad y su desarrollo y para los que luchan contra ella", resume Billaudel.

Sin embargo, subraya, aunque los pueblos o campamentos más grandes, alejados los unos de los otros, solo cuentan con 100 o 200 habitantes, hay que evitar que el virus se instale.

Para ello, es necesario "sensibilizar a la población" sobre las precauciones básicas de higiene que hay que adoptar para evitar la propagación de la enfermedad, que se transmite muy rápidamente a través de los fluidos corporables, y es fundamental "proteger al personal sanitario".

Las autoridades congoleñas, que recuerdan que República Democrática del Congo ya se ha enfrentado a siete epidemias de fiebre hemorrágica del virus del Ébola y que el país ha adquirido cierta experiencia en la respuesta a esta enfermedad, piden a la población "no ceder al pánico".

El sábado, la OMS felicitó a Kinshasa por la rapidez con la que reaccionó frente a la reaparición de la enfermedad y expresó su esperanza en que la epidemia sea "muy rápidamente" controlada.

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