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Trump viaja a Israel y Cisjordania con la ambición de lograr un acuerdo de paz

3 min
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Jerusalén (AFP)

El presidente estadounidense Donald Trump viaja el lunes y martes a Israel y a Cisjordania ocupada con su proclamada ambición de conseguir lo que ninguno de sus predecesores logró, la paz entre israelíes y palestinos.

Trump, que llegará de Riad, ha desbaratado las expectativas en este conflicto, dando a los palestinos más esperanzas de las previstas y decepcionando a la derecha israelí, que se había mostrado satisfecha con su llegada a la Casa Blanca.

Trump ha dicho que este conflicto, el más viejo del mundo, es "el más difícil" de resolver, aunque ha prometido: "Lo conseguiremos".

Pero el presidente estadounidense se enfrenta a muchos problemas de política interior, empezando por la investigación sobre una posible connivencia entre su equipo de campaña y Rusia.

Las informaciones según las cuales Trump habría compartido con los rusos informaciones clasificadas proporcionadas por Israel han causado gran malestar.

"El gran riesgo es que esta visita no sea productiva por todo el caos y la controversia que hay en Washington", explica a la AFP Dan Shapiro, exembajador de Estados Unidos en Israel.

Antes de reunirse el lunes con el primer ministro Benjamin Netanyahu, Trump se convertirá en el primer presidente estadounidense en ejercicio en acudir al Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado donde los judíos pueden rezar, situado en Jerusalén-Este y anexionado por Israel.

Israel considera a Jerusalén como su capital indivisible mientras los palestinos consideran el este de Jerusalén como la capital del Estado al que aspiran.

El martes Donald Trump irá a Belén, en Cisjordania, para entrevistarse con el presidente palestino Mahmud Abas. Luego visitará el memorial del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén y pronunciará un discurso en el Museo de Israel.

- Señales confusas -

Trump, conocido por ser imprevisible, ha enviado señales confusas sobre la forma en que quiere abordar el conflicto israelo-palestino.

En su campaña electoral prometió transferir la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén. rompiendo con décadas de diplomacia estadounidense, y alarmando a los palestinos y al mundo árabe. Ahora ya no parece tener tanta prisa en hacerlo.

En una reunión con Netanyahu en la Casa Blanca, en febrero, declaró que apoyaría un estado único si ello traía la paz, cuestionando años de esfuerzos internacionales en favor de una solución de dos estados, y sumándose a las tesis de la derecha israelí.

Pero al mismo tiempo ha exhortado a Israel a frenar la colonización de los territorios ocupados. Y al recibir este mes a Mahmud Abas dijo confiado que un acuerdo de paz estaba al alcance de la mano.

"La posición de Trump no es clara, y parece que sigue evolucionando" asegura el politólogo palestino Ghasan Jatib. "Los primeros días de Trump provocaron inquietud. Ahora, con la ayuda de otros países árabes, se intenta equilibrar la posición de Trump sobre este conflicto", añade.

Netanyahu dirige el que está considerado como el gobierno más derechista de la historia de Israel y los miembros de su gobierno se felicitaron por la elección de Trump. Algunos vieron incluso en ella el fin de la idea de un estado palestino.

Pero los primeros meses de Trump han sido para ellos decepcionantes porque esperaban la embajada en Jerusalén y un aval a una masiva colonización, lo que no ha ocurrido.

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