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Agustín, un cuadripléjico que no se rinde en su búsqueda de adrenalina

4 min
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Córdoba (Argentina) (AFP)

Agustín Zanoli tenía pasión por la velocidad, la moto, el cuatriciclo y el esquí en Argentina. Hoy, cuadripléjico, obtiene su dosis de adrenalina pilotando un dron especialmente adaptado para que lo pueda mover con la cabeza y acelerar con la boca.

El 10 de enero de 2012, a sus 18 años y a casi un mes de terminar la secundaria, un mal giro sobre su cuatriciclo en las dunas de arena de un famoso balneario argentino, Cariló, terminó en tragedia.

"Ya en el momento cuando me accidento me doy cuenta de que algo malo pasaba, porque en el instante no me pude mover más, pero nunca pensé que iba a ser tan, tan grave", recuerda Zanoli en una entrevista a la AFP en su casa en Córdoba, ciudad en la que a sus 23 años cursa el cuarto año de la carrera de ingeniería mecánica.

Lejos de doblegar su buen humor, aquel accidente le incentivó a seguir adelante con sus planes: ser ingeniero -estudios que empezó con su cuerpo paralizado-, jugar al fútbol y, más recientemente, volver a sentir la adrenalina con un dron que alcanza hasta los 100 km/h cuando acelera con su boca y gira a las órdenes de los movimientos de su cabeza.

"Manejar un dron de carreras me vuelve a dar la misma adrenalina que me daba el cuatriciclo o la moto. Esa adrenalina que genera es muy linda", dice este chico risueño, alto, robusto y curioso por toda la tecnología que le permita volver a sentir emociones.

Daniel Sequeiros es el ingeniero aeronáutico que hizo posible que Agustín esté considerando participar en carreras de dron, una actividad que está descubriendo tras formar parte de la selección argentina de 'power chair', fútbol adaptado para personas en sillas de ruedas.

Un encuentro fortuito de Sequeiros en un curso con un amigo de Agustín le encendió la chispa para adaptar un dron.

"Es fantástico dárselo a un chico para hacerlo volar y sentir esta sensación de control y de adrenalina de volar sin ningún riesgo", apuesta este ingeniero de 34 años, al que le encantaría que otros lo imiten.

- Gafas que leen movimientos -

Para dirigir cualquier dron, al igual que un videojuego, las manos son cruciales.

"Así que cuando me dicen que Agustín solo puede mover su cabeza, lo primero que dije es que no podría porque necesitaba manejar un control remoto convencional", cuenta Sequeiros al recordar aquel primer acercamiento hace un año y medio.

Los drones de carrera, una disciplina deportiva como el aeromodelismo, que apenas empieza a conocerse en Argentina, son artefactos más pequeños de los que normalmente se ven.

La innovación clave que hizo Sequeiros fue crear un sistema de control de vuelo que mide movimientos de la cabeza y los transforma en controles para el dron.

Agustín logra sentirse en movimiento y "saborear" adrenalina con este aparato que transmite desde sus cámaras a unas gafas "que son como una especie de realidad virtual, donde ves la imagen como si estuvieses arriba del dron" a más de 100 km/h, explica el ingeniero.

Otro dispositivo se coloca en la boca y cuando él muerde "acelera, va más alto o más bajo. Esto le permite tener todo el control del dron y moverse libremente por donde quiera".

- Innovación solidaria -

Sequeiros, cordobés como Agustín y ahora amigos que juegan los sábados a competir con estos aparatos, nunca cobró ni se propone cobrar por esta innovación. Su objetivo es que se replique en cualquier lugar del mundo el regalo que le hizo a este chico al que admira por su valentía, buen humor y ganas de afrontar la vida.

"Esta tecnología tiene mucha innovación y no buscamos comercializarla ni patentarla, al contrario, queremos que se difunda y que cualquier chico que tenga imposibilidad de moverse tenga acceso", dice.

Mientras, Agustín disfruta viendo cómo vuela a toda velocidad su dron en un parque lleno de árboles y algunos cables. "Me inspiro ante las cámaras", bromea sorprendido al finalizar uno de sus mejores vuelos.

"Lo que yo quería lograr era volver a hacer las cosas que hacía antes, de alguna forma adaptada", dice Agustín, antes de volver a hacer despegar su dron.

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