Salir de Raqa, una cuestión de vida o muerte para los heridos

4 min
Anuncios

Raqqa (Siria) (AFP)

"¡No cierres los ojos! ¡Sigue despierto!", le grita un combatiente sirio a su compañero herido mientras es trasladado en un vehículo militar que se abre camino entre las ruinas de la ciudad de Raqa.

A medida que se cierra el cerco en torno a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en su último reducto en Raqa, la evacuación de los heridos hacia los centros médicos fuera de esta ciudad del norte de Siria es cada vez más difícil.

En el vehículo que recorre las deterioradas calles de Raqa, el combatiente herido de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) sangra abundantemente tras haber sido alcanzado por una bala en las costillas.

Su camarada le sostiene la cabeza durante los 20 minutos que dura el trayecto, hasta llegar al punto sanitario más cercano.

Un equipo médico en el lugar se apresura a cortar la hemorragia, tratar la herida y meter rápidamente al herido en una ambulancia para sacarlo de la ciudad.

Tienen que recorrer dos horas de carretera desértica antes de llegar a un hospital digno de este nombre, en la ciudad de Tall Abyad, en la frontera con Turquía.

Su supervivencia depende sobre todo del tratamiento inicial, lo que los médicos llaman "la hora de oro", explica Farhad Delli, un enfermero de la Media Luna Roja kurda.

"Los heridos por bala o por mina sangran mucho. Los médicos tienen que cortar la hemorragia" lo antes posible, cuenta mientras aplica los primeros auxilios.

- Traslado difícil -

Cientos de civiles murieron y muchos más resultaron heridos desde la entrada a Raqa en junio de las FDS, una alianza apoyada por la coalición internacional dirigida por Estados Unidos.

La Media Luna Roja kurda estableció varios puntos de auxilio sanitario en la periferia de la ciudad para poder tratar a entre 80 y 100 heridos por día, según Delli.

Desde allí, cerca de una decena de personas gravemente heridas son trasladadas a diario hacia hospitales al norte de la ciudad, para ser operadas.

Pero conseguir llegar al hospital es complicado.

Justo después de que las FDS entraran en Raqa, se tardaban unos 90 minutos para ir de la línea del frente hasta el hospital de Tall Abyad.

Pero, a medida que los combates se acercan al centro de la ciudad y con la multiplicación de las barricadas este trayecto se ha hecho más largo, explica a la AFP Vanessa Cramond, coordinadora médica para Médicos Sin Fronteras, que suministra ayuda al hospital de Tall Abyad.

"El largo viaje hace que los heridos lleguen en un estado lamentable. Entonces necesitamos más tiempo para preparar la operación. Si consiguen sobrevivir", añade.

Además, en la carretera fuera de Raqa no hay comunicación telefónica, lo que obliga a la Media Luna Roja kurda a dar un máximo de informaciones a sus colegas de Tall Abyad antes de salir de la ciudad.

- Mensajes cruciales -

"Apuntamos todo en un papel y enviamos una foto del paciente al hospital de Tall Abyad para explicar su estado", explica Delli. "Así, a su llegada, están preparados para tratarlo", añade.

Cramond, por su lado, indica que estos mensajes son cruciales. "Cada minuto cuenta en el tratamiento de un traumatismo", agrega la coordinadora de Médicos sin Fronteras delante del servicio de urgencias del hospital de Tall Abyad.

"Intercambiamos fotos de los heridos para dar consejos y saber quién será operado en primer lugar", añade Cramond.

Los heridos de Raqa representan la mayoría de pacientes de este hospital, que cuenta con pocos equipamientos.

En las camas -cada una con un número e informaciones sobre el paciente en rojo-, cuatro hombres reciben tratamiento por heridas en las piernas y las manos.

En una sala cercana, una chica con el rostro marcado por quemaduras graves se retuerce de dolor.

Aunque ya solo quedan los últimos reductos de yihadistas en Raqa, en este centro médico están preocupados por una nueva ola de heridos procedentes de la ciudad.

"Queremos estar preparados para apoyar a los civiles", dice Cramond.

El combatiente de las FDS herido trasladado a Tall Abyad tuvo menos suerte, explicaron sus camaradas a la AFP. Los médicos no pudieron salvarlo.