El partido del primer ministro islandés pierde apoyo, según los primeros resultados

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Reikiavik (AFP)

El partido del primer ministro islandés, Bjarni Benediktsson, debilitado por los escándalos, perdió terreno en las elecciones legislativas parciales del sábado, pero la dispersión del electorado y un avance de la izquierda hacen difícil cualquier pronóstico sobre el futuro gobierno.

Hacia las 06H00 GMT, con el 65% de los votos escrutados, el Partido de la Independencia del primer ministro sumaba 16 escaños de los 63 que componen el parlamento, contra 21 en la anterior legislatura, seguido por el movimiento Izquierda-Verdes con 11 (+1) y por el partido socialdemócrata Alianza, con ocho parlamentarios (+3).

El partido centrista Futuro Radiante, del exjefe de gobierno Sigmundur David Gunnlaugsson, sumaba siete escaños (+4), en tanto que el Partido Popular aparece como la primera formación populista que entrará al parlamento islandés, con cuatro escaños.

Benediktsson, líder del Partido de la Independencia, convocó elecciones anticipadas después de que su aliado gubernamental, Futuro Radiante, se retirara de la coalición, sólo nueve meses después de su llegada al poder.

Según el sistema islandés, el presidente, cuyo papel es principalmente una función protocolar, le encarga al líder de partido más votado que forme gobierno.

"Estamos ganando esta elección. Esperamos tener más escaños en el parlamento a medida que avance la noche", dijo Benediktsson ante un grupo de seguidores en Reikiavik.

"Necesitamos tomar aire y esperar a los resultados finales para ver qué opciones tenemos sobre la mesa", dijo después a la AFP. "Soy optimista de que logremos formar un gobierno", agregó.

- Abiertos al diálogo -

Los resultados finales se esperan para el domingo en la mañana, pero éstos tampoco traslucirán quien estará en el gobierno, ya que las negociaciones para formar una mayoría podrían durar varias semanas.

De los nueve partidos en contienda, ocho formaciones lograrían entrar en el parlamento y muchas de ellas han señalado que la opción de formar alianzas sigue abierta.

Si esta tendencia se confirma, el Partido de la Independencia perdería cinco escaños en el parlamento.

Por su parte, si las fuerzas de izquierda intentaran formar gobierno, serían el segundo gobierno izquierdista de la historia del país, desde que la isla se convirtió en una república en 1944.

"Yo espero que cuando estén todos los resultados, seamos parte del nuevo gobierno", dijo a sus seguidores en la capital la líder de Izquierda-Verdes, Katrin Jakobsdottir, de 41 años.

"Tenemos ocho partidos en el parlamento y ahora mismo no parece que haya ninguna mayoría evidente. Todos los partidos están abiertos al diálogo", dijo a la AFP.

La historia reciente, sin embargo, muestra que los partidos de izquierda han tenido dificultades para asociarse a fin de gobernar.

Los socialdemócratas gobernaron con el movimiento Izquierda-Verdes entre 2009 y 2013 luego de la renuncia del gobierno conservador, acusado de negligencias durante la crisis financiera de 2008, que afectó mucho a la pequeña isla volcánica ubicada en el extremo norte de Europa.

Mientras estuvo en el poder, la izquierda presidió la redacción de una nueva constitución "por" y "para" los ciudadanos, que hizo que el país se convirtiera en un ejemplo de la lucha contra la corrupción.

- El precario equilibrio -

Pero en las elecciones de 2013 los electores optaron por las promesas de mayor prosperidad de los conservadores Partido del Progreso y Partido de la Independencia.

Estas son las cuartas elecciones legislativas desde la crisis financiera de 2008.

Desde entonces, el país, que estuvo al borde de la bancarrota tras el colapso de sus tres principales bancos, ha logrado una espectacular recuperación, pero entre la ciudadanía persiste la rabia y la falta de confianza hacia una clase política salpicada por varios escándalos, como los Papeles de Panamá.

Hace un año, el país votó en unos comicios anticipados tras la renuncia del entonces primer ministro, Sigmundur David Gunnlaugsson, mencionado en dichos documentos.

Más de 600 islandeses aparecieron en la publicación, un número extremadamente alto para los 335.000 habitantes de la isla.

El nombre de Benediktsson, entonces ministro de Finanzas, también estaba en la lista. Pese a ello, se convirtió en primer ministro en enero de 2017, con una mayoría de un escaño.

El precario equilibrio se rompió tras sólo nueve meses, después de que Benediktsson fuera acusado de haber cubierto a su padre en un sórdido escándalo judicial.